El secreto del buen coñac está en la tierra de donde procede. Esta es una de las máximas de Rémy Martin, la segunda destilería más grande de Francia. La lujosa licorería abrió sus puertas para mostrar sus emblemáticos interiores y las últimas cinco botellas que se han renovado con carácter limitado.
La hacienda, que ha soportado duros inviernos y años de quehacer, aún se levanta como consigna de calidad y excelencia. Lo que era un sueño de familia, permanece rodeado de pasión y de tres generaciones de maestros elaboradores que han sabido mantener la histórica tradición de Rémy Martin.
Viñedos tras viñedos, las uvas provienen de las regiones más fértiles y gentiles de la zona: la Grande Champagne y la Petite Champagne. Estas regiones contienen un único tipo de tiza natural que mancha el suelo y hace que se refleje la luz que madura la uva a la perfección absoluta.
El eaux-de-vie del que proceden exclusivamente estos caldos, está protegido por la legislación francesa y por la Denominación de Origen Controlada.
La alianza legal entre los viticultores, destiladores y Rémy Martin comenzó en 1965. Fue el primer contrato entre la Grande Champagne, la Petite Champagne y él mismo, formando finalmente la Alianza de Bellas Champagne.
