La duquesa de Cambridge causa sensación a cualquier acto al que acude. Aunque la auténtica protagonista de las celebraciones era la Reina de Inglaterra, sin duda los ojos de los británicos también se centraron en la bella esposa del príncipe Guillermo.
Demostrando una seguridad arrolladora en un acontecimiento de una importancia tan relevante, no descuidó ni un detalle de su vestuario, e hizo gala de su natural sonrisa y de su simpatía deslumbrante.
Desde el anuncio de su compromiso, el vestuario que luce la duquesa se agota en las tiendas a las pocas horas de mostrarlo en público. Es la mejor embajadora de los diseñadores británicos y de moda para jóvenes. Un estilo elegante y sobrio, pero poco encorsetado.
A pesar de su juventud sabe muy bien cómo lucir un tocado sin adoptar un gesto envarado. Diseños juveniles que no caen en la extravagancia y que aportan el gusto de la moda inglesa por cubrirse la cabeza.
Durante el fin de semana de celebraciones del 60 aniversario de Isabel II en el trono, Catalina resplandeció sobre la embarcación real que navegó por el Támesis. En ella, la soberana y el duque de Edimburgo viajaron sentados en dos tronos rojos protegidos por un dosel dorado en lo alto de la cubierta, en una embarcación cuya proa lucía una escultura color oro con los símbolos del Támesis.
En el barco también viajaban el príncipe Carlos, su esposa Camilla, el príncipe Enrique y los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina. La duquesa eligió para la ocasión un diseño de Alexander McQueen, que complementó con un tocado de Sylvia Fletcher, todo de un rojo intenso, un color con el que destacó, no sólo porque el color le iluminaba el rostro, sino porque el resto de señoras se decantó por los beige y cremas.
Aparente simplicidad
La aparente simplicidad del diseño la complementó con un broche muy singular de delfines ligados a la corona y que pertenece a la unidad de rescate de la que el príncipe Guillermo es comandante en jefe. Sonriente en todo momento, demostró que la relación con la familia de su esposo es distendida y jovial y está perfectamente adaptada.
La última jornada de festejos culminó con un servicio nacional de acción de gracias en la Catedral de San Pablo, en pleno centro de la capital y tras la cual hubo un desfile aéreo a cargo de las Fuerzas Aéreas británicas, que la familia real contempló desde el Palacio de Buckingham.
De nuevo, Catalina hizo gala de su buen gusto al elegir un vestido de encaje, en tono nude, el mismo de sus zapatos, que combinó con un discreto tocado con una mínima redecilla que caía levemente sobre la frente, pero que se rebelaba en el costado con unas originales figuras ovaladas a modo de flor. El pelo suelto, con un ligero recogido en la parte posterior que le despejaba la cara vino a corroborar que su juvenil y larga melena es una de las apuestas de su imagen a la que no está dispuesta a renunciar.
La duquesa de Cambridge ejerce su labor de una manera natural y discreta, que aún manteniendo siempre un segundo plano, resulta difícil no advertir su compostura y su elegancia, que no parece estudiada sino un característica de su personalidad.
