Una planta, una sencilla flor, una butaca donde reposar, cerca de la luz o a la luz de las velas, dentro o fuera, lo mejor es poder conseguir ese lugar ideal del que no le gustaría moverse, y al que esta deseando regresar y recluirse cuando pasa todo el día fuera de casa.
Puede tener un reducto de paz lleno de personalidad en cualquier lugar de su hogar, solo tiene que proponérselo. En el dormitorio o en el salón, en solitario, pero donde el resto de la familia también está presente, lo que cuenta es rodearse de aquello que más le gusta o que le transporta.
Proyecto Vinilo se lo pone fácil gracias a los vinilos con los que puede recrear, sobre la pared o adheridos a un armario, la ciudad de sus sueños. Si es París lo tiene fácil. Una magnífica Torre Eiffel despegará desde el suelo de cualquier lugar de su hogar para alzarse majestuosa, pero más terrenal que la auténtica, rodeada de los nombres de los distritos más emblemáticos de la capital del Sena. Si además lo acompaña con un sofá donde relajarse, mucho mejor.
Toda una historia
Las cómodas y vitrinas tienen un encanto especial. Con brillos de otros tiempos ofrecen un glamur y una sofisticación fuera de toda duda. Se tratan de clásicos como si estuviera alojado en un hotel del siglo XIX, en una casa victoriana o en el mismo Palacio de Versalles.
En zonas de paso, a la entrada o en una esquina del salón, su potencial multifuncional es arrollador. En el dormitorio puede servir de tocador y convertirse en ese lugar especial donde guardar lo más personal.
La cómoda decorada Puccini, según apuntan los interioristas de la firma El Corte Inglés, es el complemento ideal para dotar al salón de personalidad y elegancia. “Un mueble clásico que puede reinventarse de una forma original, con delicadas formas onduladas y que está decorada con un poema de Rudyard Kipling”, comentan.
Toda una puesta en valor de un mueble que, pese a su clasicismo, está de plena actualidad, con una definición tan atrevida en su resultado final que hasta lleva un pedazo de historia de la literatura escrito y una pátina con un punto de desgaste del paso del tiempo.
Un cómodo sillón orejero, de los de siempre, pero tapizado en tonos claros, perfectamente combinado con la cómoda, será el rincón ideal en el que degustar un buen brandy en solitario o desentrañar los misterios de una buena novela.
Si queremos ser originales, la consola Pompadour, lacada en verde anticuario, se puede convertir en un práctico y elegante escritorio para su habitación.
El preciosismo lo aporta la cómoda Libra que lacada y con rayas verticales en vainilla y marrón nos demuestra lo que es encontrarnos ante un verdadero mueble con encanto, rescatado de otra época para ser útil en esta. Sobre ella cualquier trofeo se exhibe con su verdadero valor.
En definitiva, de cualquier punto de su casa puede hacer un lugar especial donde relajarse tras una jornada de trabajo y sentir que tiene un rincón con encanto solo para usted.
