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Santuario de lujo



El estrés quedó varado en algún punto entre Ponce y Río Grande. Un nuevo aire se apodera del ambiente y un paisaje distinto -mucho más verde y natural- tiñe el camino, rodeado de nubes y árboles.

Aquí es donde los Rodríguez de Ponce se retiran cada julio. Desertores de la rutina y el agite laboral, enfilan hacia su lugar secreto. “Buscábamos escaparnos. Estar en un lugar en donde nos pudiéramos despejar, desconectarnos y participar de actividades en familia”, dice el doctor Rodríguez. “Lo primero que nos enamoró de aquí fue la naturaleza, realmente nos impactó”.

El estilo de vida que ofrece Bahía Beach también encantó a los hijos del matrimonio: Harry Xavier de 17 años, Jan Paul de 15, María Fernanda de 13 y Kamilla Sofía de 11, quienes junto a sus padres, gozan de las vacaciones de verano y todas las actividades que pueden hacer en familia. “Me gusta mucho”, dice de inmediato Kamilla Sofía. “¡No tiene comparación!”, añade Harry Xavier.

Por su parte, Johanna, la mamá, asegura: “Nos encanta la tranquilidad que nos rodea, que mis hijos puedan disfrutar de diferentes actividades y hasta aprender, porque en el ‘boat house’ hay biólogos que les enseñan sobre la vida en esta reserva natural y les crean conciencia del medio ambiente. A ellas les encanta ir a ver el anidaje de tortugas, están fascinadas con esa experiencia. De verdad que si fuera por nosotros, nos quedaríamos todo el año”, admite.

La familia reposa en una hermosa villa que cuenta con una terraza, una espectacular vista al campo de golf y a uno de los santuarios -zona de gran riqueza de flora y fauna- que se preservan en Bahía Beach. “Cuando estamos aquí, pasamos mucho tiempo en la terraza porque nos encanta preparar barbacoas y disfrutar de los atardeceres”, dice Harry.

Aunque si en la cocina están de brazos caídos, les gusta ir a Molasses, por los ingredientes frescos que utilizan. Y para que el hogar estuviera a punto, contrataron los servicios de la diseñadora de interiores Lallyann Santiago, quien se encargó de darle el toque acogedor y relajado que buscaba la familia. Por ejemplo, como punto focal y brindarle mayor calidez, en la sala y comedor se instalaron vigas de madera en el techo. Mientras que la sala tiene como mobiliario un seccional y en el área del comedor de ocho bustacas, se destaca una lámpara en acero inoxidable y un gran espejo que aporta amplitud. A la cocina se le incorporaron varios cambios como los mosaicos, que le añadieron color y personalidad. Y una de las paredes recibió el tratamiento texturizado de color plata, que la convirtió en el punto focal de la vivienda. Sin embargo, lo que está absolutamente prohibido en este hogar durante el verano, es la rutina. Sí hay tiempo para el golf, para pasear en velero, practicar el ‘paddle board’, caminar por la arena, nadar y asolearse en la piscina. Y por supuesto, todo el que llega hasta aquí,  debe cumplir con una promesa. ¡Nunca mirar el reloj!