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Con voz propia

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“Si te vas a ir, ve completa”. Adriana Teresa Letorney recibió estas palabras de su madre antes de partir a Nueva York y completar sus estudios en fotografía. Un mantra que la catapultaría al mundo del arte  y que avalaría la intensidad con la que ha vivido todos los proyectos que hoy tiene en sus manos.

Una revista, una plataforma para que la clase joven pueda exponer su voz, pabellones, diversas exposiciones curadas y numerosas publicaciones en Medios como The New York Times, acompañan el camino de la reconocida fotógrafa y curadora. En la tesitura del evento producido por su compañía FotoVisura, The 2012 Fotovisura Pavilion, y que se está celebrando durante estos días en el hotel Sheraton, Letorney habló en exclusiva con Magacín.

Nacida y criada en Puerto Rico, Adriana dice sentirse cómoda usando solamente su nombre de pila: Adriana Teresa. La fotógrafa confiesa además que Fotovisura es un proyecto de amor. “Fotovisura –aunque es el trabajo de muchos- existe principalmente por dos personas, por mi esposo Graham y por mí. Él trabaja con todo el diseño y programación de la compañía, y yo trabajo con todo lo demás”, dice la fotógrafa mientras explica cómo inició su camino en el mundo de los focos y las luces.

“Yo no hice mi bachillerato principal en fotografía. Sin embargo, mis estudios en antropología hicieron que desarrollara una conciencia y una mentalidad que sobrepasaba mi realidad inmediata. Recuerdo haber tomado una clase con Rafael Tufiño y a partir de ahí, verlo todo con un matiz muy filosófico. Es en ese momento además que comencé apreciarlo todo a través de imágenes, como si todo fuera una composición de algo. Hacíamos comparaciones, diálogos y asociaciones de piezas literarias con obras de arte. Así aprendimos a desarrollar la voz interior, la propia. Ese tiempo aprendiendo de él para mí fue un momento clave. Esto me dio la fuerza y la determinación para expresar mis ideas ante cualquier foro, ante cualquier persona”, expresa Adriana Teresa mientras recuerda la primera vez que tuvo una cámara en sus manos.

“Recuerdo que a los 21 años mi papá me regaló una cámara. En ese tiempo yo trabajaba en una tesis sobre la importancia del patrimonio cultural de Puerto Rico. Yo creía que mi dirección era esa,  trabajar a favor de los elementos culturales de este país. Formar parte de ese diálogo en la isla. Pero luego pensé que la solución para esto era estudiar Leyes. Sin embargo, más tarde me di cuenta de que mi vocación tampoco era ser abogada. Cuando iba a matricularme a una clase de Derecho, di media vuelta, compré un pasaje y me fui a Nueva York”.

En ese preciso momento inició la travesía. La fotógrafa narra cómo en aquel entonces comenzó a trabajar en un estudio de fotografía como conserje. “Limpié tan bien, que a las tres semanas, la directora creativa de Bloomingdale´s del 2005 entró al estudio, y yo estaba dibujando el escenario (yo dibujaba todo, todo lo que podía), y ella preguntó, ¿quién es esa niña y por qué está aquí? Yo le contesté: Para mí la fotografía equivale a tener una voz. Por eso estoy aquí”. Después de aquel suceso, Adriana comenzó a laborar en otra posición dentro de la empresa: Era asistente de iluminación de 6:00 am a 8:00 pm.

En ese entonces, Andrew Coppa, el presidente del estudio en donde laboraba Adriana, le ayudó a montar un portafolio, y la envió a la escuela de fotografía. “Y no te vayas hasta que alguien te vea”, me dijo. “Esa misma tarde me otorgaron una beca en la School of Visual Arts, en donde hice mi segundo bachillerato, esta vez, en fotografía”, confiesa Adriana. De ahí en adelante, continuaría un interesante viaje con internados en Harper’s Bazaar magazine, Silverstein Gallery, Rolling Stone Magazine, y la colaboración con fotógrafas conocidas: Donna Ferrato, Sylvia Plachy, Susan Meiselas y Suzanne Opton. Luego de esto, Adriana se graduaría con trabajo en la conocida galería powerHouse Arena. “Fue un honor y un reto trabajar con todas estas personas. Yo tenía mucha hambre de aprender, ninguno me limitó, todos me ayudaron a continuar. Entendí que lo importante era encontrar mi voz, aunque cambiara, pero que fuese mi voz”, aclara la fotógrafa luego de pausar y explicar de qué se trata Fotovisura.

“El proyecto es una comunidad internacional donde existe un diálogo fotográfico sobre cualquier tema y donde se puede crecer ante la diferencia. FotoVisura comenzó con la revista ‘Visura Magazine’, una publicación que se convirtió en una de las favoritas de The New York Times. Luego de esto, incorporamos con mi esposo Graham, Fotovisura, una compañía que prometiera apoyo a los fotógrafos nuevos y funcionara como una plataforma para todos los artistas emergentes. Con esta nueva iniciativa trabajamos en web, pabellones y exhibiciones que dieron voz a distintos fotógrafos latinoamericanos. Era una manera de ofrecerles un espacio para exponer su obra”, detalla Adriana.

Fotovisura entonces se convertía en puente para que distintos artistas y fotógrafos utilizaran la publicación o bien sus pabellones como un punto referencial para encontrar trabajo, una mesa redonda para explorar nuevas tendencias, exponer, y crear consciencia artística.

Fotovisura en Puerto Rico

Patrocinado por la familia Viso Lizardi, The 2012 Fotovisura Pavilion en el hotel Sheraton esta semana, ha sido un evento de cuatro días que ha celebrado la fotografía contemporánea local e internacional en todo el mundo a través de exposiciones, charlas, coloquios y un panel con importantes figuras en el mundo de la edición. Entre ellas, Elizabeth Krist, editora general de fotografía de la revista National Geographic, James Estrin, fotógrafo y co-editor fotográfico del NY Times Lens Blog, Deborah Dragon, sub-editora de la revista Rolling Stone, Whitney Johnson, directora de fotografía de The New Yorker, Myles Little, editor asociado de fotografía de la publicación Time Magazine, Larissa Vázquez Zapata, editora de Magacín en El Nuevo Día y Patricia Nagy Travieso, editora ejecutiva de Elle entre otros. El  evento cuenta además con el apoyo de El Nuevo Día, Sheraton Puerto Rico Hotel and Casino, Buena Vibra Group, Coca Cola Puerto Rico Bottlers, entre otras instituciones.

“Traer el evento a la isla es compartir, cosechar los frutos, una manera de agradecer a mis amigos, a mi familia, a todos los fotógrafos… No se trata sólo de mí. Nadie trabaja solo”, asegura Adriana Teresa. “Si a través de todo esto, yo puedo lograr, podemos lograr, que un puertorriqueño decida seguir trabajando en su proyecto…  entonces habrá valido la pena”.

Créditos fotografías:

Portada: Adriana and Graham, 2009. Por Lisa Elmaleh.

Nota interior, foto superior: Splashlight Ideas Realized: Robert Leslie

Nota interior, foto inferior: Adriana Teresa and Graham, Lago Atitlán, Guatemala. Por Renato Osoy.