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Tempos de leyenda

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Cuando en 1864 Eloy Lecanda fundó Bodegas Vega Sicilia en Valbuena de Duero, quizás no imaginó que aquel proyecto que inició elaborando brandy se tornaría arquetipo de prestigio, excelencia y exclusividad en el vino internacional, una marca valiosísima que perduraría con aura mágica hasta siglo y medio después, gracias a su perfectamente definida esencia de vinos concentrados, maduros y extremadamente elegantes, pero, por encima de todo, a su inquebrantable y permanente compromiso con la calidad como valor perdurable, prioritario e intransigible desde su fundación.

Dedicación, tiempo y paciencia han sido la clave del éxito de esta legendaria bodega española y la inspiración para Tempos de Vega Sicilia, la nueva marca corporativa que estrena, coincidiendo con su 150mo aniversario este 2014.

“Era tiempo de marcar un nuevo Tempo. Desde 1982 habían pasado 32 años donde poco a poco habíamos ido creciendo en diferentes proyectos y nuestros 150 años eran el momento para poner en orden todo. Después de un profundo estudio decidimos crear esta marca que ampara a todas las bodegas de nuestra íntegra propiedad. Tempo hace referencia al tiempo, tiempo que aquí a todo el mundo impresiona cuando nos visita por la importancia que el tiempo tiene en todo lo que hacemos. Tiempo en la viña, tiempo en la elaboración y envejecimiento, tiempo en la botella, tiempo en la duración del vino en la botella, que en el caso de nuestros vinos es especialmente larga… todo es tiempo, en un mundo acostumbrado a hacer las cosas para ayer”, explica Pablo Álvarez, Director General de Vega Sicilia, a Magacín.

Los Álvarez adquirieron Vega Sicilia casi por azar. A inicios de los ochenta les encargaron buscar un comprador europeo para la bodega, pero cuando el padre de don Pablo tuvo su primera reunión con el entonces propietario, le propuso adquirirla él, lo que ocurrió en 1982. “Nuestro padre la compró por su prestigio, pues ya era la bodega más prestigiosa de España. Muy probablemente si no hubiera sido Vega Sicilia, jamas hubiéramos entrado en el mundo del vino”, detalla su hijo sobre el proyecto que amalgama la innovación que exige el sector, con el modo de hacer tradicional. Meticuloso, detallista, riguroso y trabajador incansable, cual director de orquesta con compases de uvas, además de los de Vega Sicilia, Pablo Álvarez marca los Tempos de Alión, Pintia y Tokaj-Oremus, las otras bodegas y proyectos de vino que poseen, respectivamente, en Ribera del Duero, Toro y Hungría, entregando en cada copa armonía, placer, belleza y musicalidad a los paladares más exigentes, y un mundo de ilusiones y aspiraciones a cualquier mortal.

“Hemos unificado la imagen en todas nuestras bodegas, hemos hecho ligeros retoques en nuestras etiquetas con el fin de mejorarlas pero sin perder su identidad de siempre, hemos renovado otros materiales gráficos de nuestra operación, en fin, un poco de todo para que detrás sigamos trabajando en el intento de elaborar los mejores vinos que cada año sea posible, porque el mejor vino siempre estará por hacer. Y ése es el mayor “tempo” que debemos hacer y cuidar”, subraya Álvarez.

Ubicado en Tokaj, histórica zona productora húngara de pasado brillante, donde desde hace cuatro siglos se elaboran vinos dulces únicos en el mundo, Oremus es quizás el proyecto de bodega menos conocido del grupo, uno en que Vega Sicilia ha ido recuperando, con mejoras en viña y elaboración, el prestigio que los dulces con puttonyos tuvieron por siglos.

Un mismo porvenir promisorio le augura a Macán, el vino de Rioja que Vega Sicilia estrenó en 2013 como proyecto a medias con Benjamin de Rothschild, y que Álvarez está convencido tiene destino de triunfo, por el sumo cuidado que brindan a sus elementos, y el mimo y constancia con que se ha ido armando su rompecabezas de viñas de tempranillo riojano, para lograr vinos con una elegancia y sutileza que entiende son casi únicas en España. Entre los proyectos que Vega Sicilia no descarta está la elaboración de un vino blanco, un proyecto que se aparcó porque no convencieron sus resultados iniciales, pero que Álvarez anticipa se retomará en Ribera del Duero, y está en agenda también en Rioja.
Para festejar su 150 cumpleaños, Vega Sicilia celebrará algunos actos especiales que se estrenarán en España a mediados de julio, y proseguirán con otros más pequeños en otros países. El grupo también publicará un nuevo libro sobre la bodega, un proyecto en el que llevan trabajando hace más de un año y que su Director describe como algo especial porque no sólo será un homenaje a Vega Sicilia, sino también a todo lo Vega Sicilia representa. “Vega Sicilia sigue siendo el buque insignia de la Ribera del Duero y de España en el extranjero. Lo fue cuando desde 1864 a 1927 era la única bodega existente en lo que hoy es la Ribera del Duero. Lo fue desde el año 1927 hasta 1982 que se creó la denominación de origen Ribera del Duero con sólo 14 bodegas. Y lo sigue siendo después de otros 32 años y casi 300 bodegas en la denominación. ¿Por qué? Vega Sicilia jamás se ha parado y ha seguido, siendo una bodega tradicional, innovando y creciendo en calidad permanentemente”, puntualiza Álvarez, quien adelanta a Magacín que en noviembre contempla visitar Puerto Rico, un mercado que siempre ha sido importante para Vega Sicilia por ser de los primeros destinos internacionales a donde exportó sus vinos.

La añada más antigua que se conserva en bodega es de 1915, precisamente el año en que nacieron dos vinos excepcionales, Vega-Sicilia Único y Valbuena. Pero si Álvarez, apasionado de la gastronomía, la flora y los árboles, tuviera que escoger sus Vega-Sicilia predilectos escogería un 1962 de la antigua época y un 1999 de la actual. “Dos cosechas para mí únicas por su elegancia y fineza”.