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Disfruta protegida bajo el sol

No importa tu presupuesto o tus exigencias, en el mercado encontrarás productos para el cuidado de la piel y el cabello durante el verano
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Las horas en las que la exposición solar causa mayor daño son entre las 10:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde. (wanda.vega@gfrmedia.com)
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El cuidado contra los daños que puede ocasionar la exposición al sol es uno de los pilares de la rutina diaria para mantener la piel sana. El cáncer de piel, el envejecimiento prematuro, las manchas y la exacerbación de condiciones como el acné son algunos de los peligros que están relacionados con esta práctica. No obstante, no se puede ignorar que el sol es una fuente de energía básica para la vida y sus rayos son necesarios para convertir la vitamina D pasiva en el organismo en vitamina activa, lo que es vital para la producción de calcio. Pero con tomar de 5 a 10 minutos diarios de sol ya tienes la energía necesaria y eso se logra en las actividades cotidianas, dice el dermatólogo Luis J. Ortiz Espinosa.

El sol impacta la piel promoviendo cambios en las células de la epidermis y propiciando mutaciones genéticas en el ADN de las células precancerosas. Conociendo este dato debes tomar en cuenta que las horas en las que la exposición solar causa mayor daño son entre las 10:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde.

Por su parte, la doctora Inmaculada Expósito, gerente de asuntos médicos de Sesderma, señala que no importa si el día está nublado o vayas a pasar gran parte del día encerrada en una oficina, siempre debes proteger tu piel de los rayos del sol. En la rutina diaria, Expósito sugiere aplicar un filtro solar aplicarlo luego del humectante y antes del maquillaje.

En caso de que vayas a participar en actividades al aire libre, debes usar un filtro solar con un factor de protección de 30 más y reaplicar cada 90 minutos para que te mantengas protegida.

Ambos profesionales de la salud enfatizan que al exponerte al sol no solo apliques productos de protección en el rostro, los brazos, la espalda y las piernas, pues hay otras áreas comúnmente olvidadas que terminan sufriendo. Estas son las orejas, los labios, el cuello, el escote, las manos, los pies y hasta el cuero cabelludo.

Al seleccionar productos para preparar y protegerte del sol, debes tomar en cuenta tu tipo de piel. La esteticista Caty González es enfática al decir que no debes utilizar en el rostro los productos formulados para el cuerpo para evitar obstruir los poros.

Una vez te hayas expuesto al sol, recuerda limpiarla bien y nutrirla para que su recuperación sea más rápida y efectiva.

Más allá de la piel

El cabello también sufre las consecuencias de la exposición al sol, al agua salada del mar y al cloro de la piscina. Por eso, es extremadamente importante que lo cuides bien, dice el peluquero Davidonne Rodríguez.

Por ser época de verano, en la que sabes que en cualquier momento puede aparecer una invitación a la playa, es necesario que intensifiques la hidratación que das a la hebra con mascarillas que son el complemento de la limpieza y la humectación que le brindas regularmente. Luego debes proteger el pelo con un producto o “leave-in conditioner” que contenga filtro solar.

“Además, siempre cuando sagas de la playa procura darle una limpieza profunda al cabello con champú clarificante que remueva todo residuo de sal, cloro o arena, que puede dañar la hebra. Si tienes el cabello decolorado, consulta con tu peluquero cuál puede ser el champú adecuado”, sugiere Rodríguez.

Conoce al enemigo

Los filtros solares adecuados son aquellos que protejan tu cuerpo de los rayos ultravioleta UVA y UVB, que son los dos tipos de radiación que llega a la superficie de la Tierra.

Los rayos UVA se consideran de longitud de onda larga y llegan a niveles profundos de la dermis. Son los responsables de la pigmentación inmediata de la piel y del bronceado que causan el envejecimiento porque destruyen el colágeno que crea elasticidad en la piel, señala el Instituto Nacional del Cáncer a través de su página en internet www.cancer.org.

Mientras que los rayos UVB, de longitud de onda media, poseen mayor energía, pero su penetración en la piel es menor. Los efectos de este tipo de rayo son acumulativos y son responsables de las quemaduras, del incremento del grosor de la piel y también del cáncer de piel.

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