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Inmersa en jazmines

“Fue un viaje mágico en el que descubrí mucho más que el misterio de esta flor” dice Carolina Herrera de Báez, tercera de las cuatro hijas de la diseñadora y su mano derecha en fragancias
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A Carolina “junior” se le considera una emperatriz de los perfumes, dotada de un talento natural. (Suministrada)
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En uno de los altísimos edificios que se ven desde el Central Park de Nueva York, a la sombra del Empire State Building, en el famoso “Garment District”, están las oficinas centrales de Carolina Herrera y también su atelier. Esa fue la primera parada de un viaje inolvidable para llegar al corazón del diseño, conocer el proceso, la inspiración y la esencia de una de las firmas latinoamericanas más importantes: que huele a jazmín.

La nueva colección Resort 2018 nos la presentó la mismísima Carolina Herrera -vestida con un atuendo color hueso, falda de tabletas, pantallas de perlas, manicura “nude”, tan guapa e impecable como se ve en las revistas, sin un cabello fuera de sitio- en la que predomina el colorido y las figuras clásicas, aunque muy femeninas y coquetas.

Cada maniquí ocupaba una cariátide, coronado de un “bouquet”. Porque la diseñadora, antes de mudarse a Nueva York, vivía en La Vega, una histórica hacienda con jardines repletos de flores en las afueras de Caracas, en su Venezuela natal. Y sus patios maravillosos han sido la inspiración de su más reciente colección.

Pero en el universo CH no solo hay moda. También la agenda de este viaje proponía otra oferta irresistible: una entrevista con Carolina Herrera de Báez, hija de la fundadora de la marca y directora creativa de la División de Fragancias de la casa, que presentaría seis fragancias de la colección Herrera Confidential Eaux de Toilette.

 A la cita también acudiría el mexicano Rodrigo Flores-Roux -el primer latinoamericano que ha conseguido situarse entre la élite de la alta perfumería mundial- y Nathalie Gracia-Cetto, nacida en Grasse, la cuna francesa del perfume y perfumista de la firma.

“Mi primera memoria olfativa es la de mi madre perfumándose con aceite de nardos y jazmín”, dijo Herrera de Báez en un primer encuentro, “mezcla que luego se convertiría en su primer perfume, Carolina Herrera. Y ese aroma me devuelve a mi niñez, a mi casa, a mi mamá y a mí misma de pequeña... los perfumes te trasladan, te hacen soñar, te traen recuerdos”.

Partiendo del poder de los aromas es que en Carolina Herrera se habla de la flor del jazmín como uno de los íconos de la marca.

Desde que hace poco más de veinte años su madre le pidió ayuda para crear una nueva fragancia -la que sería el superéxito 212- Carolina hija es considerada una emperatriz de los perfumes, dotada de un talento natural, cultivado en aquellos juegos infantiles, para la realización de fragancias que se convierten en fenómenos mundiales.

“En el mundo de los perfumes nunca sabes realmente qué es lo que vas hacer”, admite. “Sabes lo que quieres, pero no lo que será. Cuando lanzamos el 212 no pensábamos: será un top 10 o un top 5. No sabíamos si íbamos a vender una botella. No hay nada escrito en piedra. Todo se basa en emociones y en la suerte”.

Pero desde mayo pasado, Carolina decidió hacerle un homenaje al jazmín, una ofrenda a la cultura que está alrededor de una flor. “Fui a recorrer los mercados donde se venden los jazmines que no van a los templos, a conversar personalmente con la gente que los cultiva y que se dedica a ellos desde siempre. Fue un hermoso homenaje a todo eso”. Viajó al sur de la India. A una región conocida como Tamil Nadu, para asistir a la cosecha anual del jazmín sambac, una especie que libera su dulce aroma por las noches y que adorna los templos de la zona.

“Fue realmente un viaje de inspiración porque el perfume [nuevo] ya estaba hecho, un viaje mágico en el que descubrí mucho más que el misterio de esta flor. Poder oler su aroma fuerte y sensual de las 7 u 8 de la mañana, cuando despiertan, recorrer todo el proceso desde la recolección y percibir su valor. Es que los que se usan para fragancias son los de tercera categoría. Los primeros son ofrendas para los dioses, los segundos, para ornamento de las mujeres (se hacen collares y trenzas)”, contó Herrera de Báez, madre de Olimpia, Atalanta y Miguel.

Durante días, recorrió los mercados y los campos sembrados de una flor ancestralmente venerada. Fue su manera de honrar a un ingrediente icónico, presente en numerosas fragancias del emporio de perfumes que dirige desde hace años, y protagonista de Blond Jasmine, el nuevo lanzamiento de la marca, parte de la nueva colección Confidential Eaux de Toilette.

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Carolina Herrera y Carolina Herrera de Báez.

LA COLECCIÓN

En la propuesta predominaron las piezas la para las decenas de modelos que participaron Las seis fragancias que componen esta colección son: Virgin Mint, cuyo ingrediente principal es la hierbabuena de Marruecos; Rose Cruise, una fragancia compuesta de rosa centifolia de Grasse; y Bergamot Bloom, con la característica bergamota de Calabria. Le siguen Vetiver Paradise, cuya esencia gira en torno el vetiver de Haití; Orange Affair, con una base de flor de naranjo originaria de Marruecos; y Blond Jasmine, característica por la esencia de jazmín sambac imperial de la India.

Confidential Eaux de Toilette está compuesto también por dos elixires: Blossom Elixir y Citrus Elixir. Con sus fórmulas, éstos pueden transformar cada una de las fragancias en un aroma único y personal. Esta técnica de layering, tan común en el mundo árabe, rinde homenaje a la destreza artesanal de la Casa Herrera, y convierte esta colección en una ilimitada combinación de fragancias únicas.

Pero es la fragancia de los jazmines lo que une el presente con el pasado, a los perfumados campos de la India con los jardines venezolanos, a la infancia de Carolina con su brillante carrera. Y su predilección por el jazmín se evidencia también en CH Falling Jasmine, su primera colección de joyería, presentada recientemente e inspirada en la flor que la apasiona.

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