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Lo último en el mercado de los tratamientos inyectables

Este método sigue siendo la alternativa más rápida y costo efectiva para devolverle la frescura al rostro
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Los rellenos no siempre se utilizan con el fin del rejuvenecimiento, sino que también tienen gran efectividad en pacientes jóvenes con deficiencias en la estructura del rostro
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En la batalla contra las arrugas hay aliados que cada vez reafirman más su fidelidad hacia una apariencia juvenil y, entre ellos, se encuentran los rellenos y toxinas inyectables que tienen como propósito devolver volumen y atenuar arrugas de manera rápida.

Según las estadísticas de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, el año pasado unas las inyecciones de toxina botulínica tipo A y los rellenos fueron los dos tratamientos cosméticos mínimamente invasivos más realizados en Estados Unidos.

En el caso de la toxina botulínica tipo A -utilizada para evitar que los músculos se tensen haciendo menos evidentes las arrugas- se realizaron siete millones de tratamientos mientras que se hicieron 2.6 millones de procedimientos de inyecciones de relleno. Un gran porcentaje de los pacientes que encontraron en los inyectables una solución para mejorar su apariencia fueron mujeres.

La realidad es que la popularidad de este tipo de producto en gran parte se debe a su bajo costo y bajo riesgo, en comparación con el otro método de rejuvenecimiento disponible, que es la cirugía plástica. 

“Las sustancias inyectables son la alternativa para muchas personas que quieren verse bien, que quieren restaurar hasta cierto punto y no quieren cirugía. Hay personas que deciden por la cirugía, pero para complementar el resultado necesitan sustancias inyectables porque la cirugía reposiciona y estira el tejido, pero no crea volumen”, explica el cirujano oculoplástico José Raúl Montes.

Cabe destacar que los rellenos no siempre se utilizan con el fin del rejuvenecimiento, sino que también tienen gran efectividad en pacientes jóvenes con deficiencias en la estructura del rostro. 

El médico pone como ejemplo a personas jóvenes que tienen una osamenta atrófica o poco prominentes en el área media de la cara y la inyección de estas sustancias puede ayudar a disimularla. También hay personas que tienen buena estructura ósea, pero con el paso del tiempo pierden volumen y la piel se van afinando, en esos casos se puede restablecer ese volumen de tejido suave con sustancias de relleno.

“Cuando estás hablando de sustancias inyectables, específicamente de rellenos, lo que tienes que considerar es qué zona facial se va a inyectar y cuál es el propósito del relleno. A veces los rellenos se usan para llenar depresiones desde leve a moderadas. En otras ocasiones  se usa para dar estructura a algunas zonas de la cara, como pómulos o resaltar ángulos mandibulares”, explica el director médico de José Raúl Montes Eyes & Face Rejuvenation.

El punto exacto

Para cada área del rostro hay un tipo de inyectable. La clave para que su uso sea efectivo depende de varios factores que van desde la experiencia del profesional de la salud que lo inyecta, hasta su capacidad para determinar qué áreas necesitan un realce.

“La regla número uno de los inyectables es no inyectar en la cara ningún producto que se considere permanente. La razón es porque todos vamos cambiando con el tiempo y si inyectas algo permanente, va a llegar el momento en que no va a tener armonía con el resto del rostro. Cualquier inyección de cualquier producto tiene ciertos riesgos y se entiende que un producto permanente te predispone a riesgos permanentes”, añade Montes.

Antes de proceder a inyectar el rostro, el médico tiene que verlo completamente de frente para evaluarlo y ver qué es lo que realmente necesita. En esa evaluación se requiere dividir la cara en tres partes. 

El tercio superior se compone de la frente y los ojos. En el tercio medio que están los párpados inferiores, la nariz y las mejillas. Mientras que el tercio inferior incluye el área debajo de la nariz, los labios, la mandíbula y el cuello.

Una vez identificadas las áreas hay que tener en cuenta que existen diferentes tipos de rellenos. Las sustancias más suaves -porque contienen una concentración más baja de ácido hialurónico y eso los hace más moldeables- se inyectan en las áreas que deben verse menos rígidas como son la frente, los alrededores de los ojos y los labios.

Por ejemplo, alrededor de la boca hay mucho movimiento y se tiene que inyectar algo suave que tenga la capacidad de integrarse bien a los tejidos para que los movimientos del paciente se vean totalmente naturales.

“Esa área alrededor de los ojos es una de las más peligrosas para inyectar porque los vasos sanguíneos de los párpados están en comunicación de los vasos sanguíneos de la retina del ojo y si la persona no conoce la anatomía e inyecta en ese vaso puede ocasionar embolo a la retina [obstrucción de la arteria central de la retina] con resultados catastróficos como pérdida de visión”, añade el cirujano oculoplástico. 

Las sustancias de relleno que son consideradas más fuertes -pues tienen una concentración de ácido hialurónico más alta y dan un aspecto más rígido- se usan para zonas en la cara como los pómulos, las áreas temporales (sien) y la mandíbula. Estas sustancias tienen la capacidad de levantar las áreas en las que se inyectan.

¿Rellenos o neurotoxinas?

Entre los inyectables hay que diferenciar las neurotoxinas de los rellenos. Las primeras se utilizan para moldear el rostro sin añadir volumen hasta lograr asimetría o armonía. Entre las marcas más conocidas de este inyectable se encuentran Botox, Dysport y Xeomin.

Cuando se trata de sustancias de relleno, en el mercado hay una variedad. La más popular es el ácido hialurónico, una sustancia que no es ajena al cuerpo pues  forma parte de la piel. Montes asegura que al ser un producto compatible con la estructura del ser humano, hace que se integre bien cuando se inyecta. Este compuesto está presente en productos como Restylane, Perlane, Juvederm Ultra y Juvederm Ultra Plus, entre otros.

Una de las grandes ventajas que ofrece el ácido hialurónico es que puede disolverse con el antídoto correcto. 

“Las enzimas que se llaman hialuronidasas disuelven los ácidos hialurónicos. Es un producto que se utiliza si un inyectable en base de ácido hialurónico no produce el efecto deseado, pues con esto  se puede disolver inmediatamente. También si el producto se inyecta muy superficialmente y se nota o crea una coloración a través de la piel o si ocurre una hinchazón por una inflamación en reacción al producto o si el resultado no es el deseado. Es importante que el paciente le pregunte al doctor si tiene el producto que lo disuelve”, advierte el médico.

Otro relleno muy popular es el hidroxiapatita de calcio (ingrediente presente en el producto Radiesse), que está en la categoría de los rellenos más fuertes.
Por su parte, el ácido poliláctico (presente en Sculptra) es un agente bioestimulante que crea una reacción en el organismo que lo lleva a regenerar el colágeno natural de la piel. 

“El efecto es que la piel engrosa hasta un 20%. Se empezó a usar en pacientes con pérdida severa de volumen graso por condiciones como el HIV y funcionó tan bien que después se indicó para uso cosmético”, enfatiza Montes.

Más allá del rostro

Los inyectables también pueden utilizarse para rejuvenecer el cuello. 

Uno de los tratamientos más novedosos y efectivos a la vez es el Kybella, que se utiliza para reducir la grasa en la papada. Está formulado con ácido desoxicólico, una sustancia presente en el organismo de los seres humanos que al inyectarse directamente en áreas con mayor concentración de grasa logra desestabilizar la membrana de la célula y destruirla, controlando el problema.

También se pueden tratar las líneas del cuello usando una combinación de relleno diluido con neurotoxinas, pues se trata de una piel muy fina y delicada.
Los inyectables son una solución para personas que no tengan una inflamación o infección activa en el área que se vaya a tratar o entre quienes hayan tenido reacciones adversas a esta sustancias en el pasado. El efecto varía de acuerdo al producto, pero Montes recomienda visitar al médico un mes después de haberse inyectado y citas de cada seis a 12 meses para evaluar si necesita retoque.

Lo más nuevo
En el área de los tratamientos inyectables, lo último en el mercado es Vollure, un tipo de ácido hialurónico lanzado al mercado por la compañía farmacéutica Allergan. El producto cuenta con la tecnología Vycroos, en la que se mezclan cadenas de ácidos hialurónicos de distintos tamaños y les confieren unas características físico-químicas que hacen que su concentración sea mayor. Esto hace que el inyectable sea considerado como un relleno intermedio, ni muy suave ni muy fuerte. “No es de los bien fuertes que levantan, ni es de los bien suaves que se inyectan en ojos y labios.

Se aprobó para corregir los pliegues nasolabiales, que es la línea de demarcación que va desde la nariz a la esquina de la boca. La ventaja de este producto es la durabilidad. La mayoría de los productos que se inyectan ahí  tienen una duradibilidad  de  8 a 12 meses y este es de unos 18 meses”, explica José Raúl Montes, cirujano oculoplástico.

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