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Boricua reinventa un clásico y desarrolla marca de productos de belleza a nivel global

Ivonne González Ruggles, de Prestige Cosmetics, es una de las pocas latinas que posee una compañía de belleza global que además manufactura productos sin ningún otro inversionista.
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Ivonne González Ruggles. (Foto: Suministrada)
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Ivonne González Ruggles es una empresaria puertorriqueña criada en Estados Unidos que supo convertir el estrés ocasionado por una condición de salud en un negocio próspero en el que combina su talento con su pasión.

Hace dos años, la mujer de 40 años adquirió Prestige Cosmetics, una compañía que fue exitosa en la década de los 80, pero que no supo adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos. No obstante, la empresaria no vio una compañía quebrada, sino una oportunidad de incursionar en una industria que le apasiona y que la ayudó a mejorar su autoestima cuando batalló con un carcinoma en su rostro. 

“Estuve trabajando en la industria del petróleo, viajé el mundo, pero siempre predominaban los colores eran como gris o verde y yo quería usar más color y ser un poquito más creativa. Quería poner todo lo que había aprendido de negocios en un mismo lugar. Entonces, con esa experiencia de tener que cubrir lo que me había pasado en el cachete, donde tuve tres cirugías, descubrí que me sentía bella y más cómoda con la forma en que me ayudaba el maquillaje. Me gustó esa experiencia y por eso decidí entrar en el campo de la belleza”, comenta González Ruggles.

Esa decisión marcó un momento importante en su vida, porque mientras trataba el problema de salud que atacaba su rostro, hizo su primer intento de entrar al campo de la belleza. Pero, reconoce que el momento no fue el adecuado y el resultado no fue el que esperaba. Un día, mientras conversaba con una conocida que se desempeñaba como ejecutiva de la compañía de cosméticos Laura Mercier, ésta le dijo que para sobresalir en esta competitiva industria tenía que identificar sus fortalezas y su estilo. 

Ese día decidió escribir todo en lo que era buena y se sintió fracasada. Sin embargo, esto no la desanimó, sino que le hizo ver que estaba tomando el camino equivocado. Decidió tomarse un tiempo y enfocarse en sus fortalezas.
“Cerré las operaciones de la compañía que tenía, porque no iba bien y me llevé una empleada que era buena. Traté de nuevo y lo que hicimos fue buscar compañías para manufacturar productos y que pudiera comprar porque es algo que domino. Empecé con una compañía chiquita, empezamos poco a poco. Esa compañía la compré y entendí más cómo era el negocio y empecé a manufacturar. Después compré las máquinas y empecé a hacer productos para otras compañías. Una de ellas fue Milk Makeup”, recuerda.

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Buscando mayores retos, González Ruggles se enfrentó al reto de adquirir Prestige Cosmetics, una compañía de 30 años, muy conocida por sus delineadores, que fue exitosa en los 80 y 90, pero que estaba pasando un mal momento. La empresaria señala que el gran problema que enfrentaba la marca en ese tiempo era que no se había adaptado a los cambios. 

Ante ese panorama, González Ruggles tomó lo mejor de Prestige, que siempre fue la calidad de sus productos, y se dio a la tarea de hacer muchos otros cambios que la han vuelto a encaminar hacia el éxito.

“El resultado es que, si caminas en nuestras oficinas en Nueva York y Florida, ves a la gente entusiasmada y con pasión. Estamos en más de 30 países y en ‘getaways cities’, como en Dubai y Panamá. Nosotros estimamos que más de 10 mil millones han probado nuestros productos, porque la marca lleva mucho tiempo”, asegura. En Puerto Rico, los productos de Prestige Cosmetics pueden adquirirse en las farmacias CVS.

Sangre boricua

González Ruggles nació en Bayamón y sus padres son de Camuy, donde vive gran parte de su familia. Cuando tenía cuatro años, su papá viajó a Texas a aprender inglés y nunca regresaron a vivir en la isla, solo de visita. Actualmente está casada y es madre de un niño de seis años y otro de cinco meses.

La empresaria cuenta con un bachillerato en negocios de University of Texas y una maestría en administración Kellogg School of Management. Como siempre le gustó el maquillaje, al entrar a esta industria decidió recibir una educación formal y asistió a MUD, una prestigiosa escuela de cosmetología en Hollywood, California.

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