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¿Qué diría tu etiqueta?

Vivimos en una sociedad muy segmentada que, por naturaleza, se divide en más minorías al momento de etiquetarse
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Esta semana, no tengo entre ceja y ceja ningún producto que huela rico, ni algo que te vaya a quitar las líneas de expresión, sino este afán que tiene la sociedad con etiquetar. Es casi costumbre, especialmente en el mundo de la belleza y la moda. Se ha convertido en otra manera fácil de juzgar, y separarnos aún más, con tal de encasillarnos en x o y grupo. 

Los “labels” siempre han existido. Desde el que grita “small”, “medium”, large”, hasta el que te pide “lavar delicadamente”. Nos identifican a tal modo que pensamos que no ser el “size” perfecto es pecado, hasta el punto que nos torturamos y hacemos disparates para entrar en la talla ideal. 

Los números y etiquetas lo que hacen es ubicarnos en un grupo que tiene solo una cualidad muy similar a la nuestra: nuestro tamaño. ¡Pero no nos definen! Eso quisiera gritar cuando entro a alguna tienda y me preguntan “¿Eres ‘medium’ o ‘large’?” “Pues fíjate, ninguna de las dos. Soy Lola, tengo 17 años. Soy estudiante, hija, hermana, novia y escritora… Pero sí, creo que un ‘medium’ me sirve”. Siempre he escuchado a la gente decir, “uno no es su talla,” y eso suena brillante, pero no son solo los tamaños y tallas las que nos juzgan y nos quitan el sueño, son también las etiquetas con las que nos auto denominamos en el día a día.  

Nos hemos acostumbrado a “leer” a las personas por sus etiquetas en cambio de verlas en su totalidad. Cuántas veces no nos han pedido que describamos a una persona, y contestamos sin pensar con un: “flaquita, alta, pelo corto, no es fea pero no es hermoooosa”. En solo un segundo, despedazamos a esa persona con un mejunje de adjetivos que no representan realmente la persona que es. Con esos adjetivos solo describiste a una persona desde tu perspectiva, y ni asomo de su esencia.  

Somos muy rápidos al momento de juzgar, y nos encanta tenerle nombre a todo. Vivimos en una sociedad muy segmentada que, por naturaleza, se divide en más minorías al momento de etiquetarse. Así es que en lugar de utilizar tantas etiquetas y separarnos, vamos a hacer un ejercicio de introspección y practicar cómo podemos etiquetarnos con las buenas cualidades que nos ayuden a mejorar y a incluir a otros. Vamos a tomarnos un poquito más de tiempo para aseguramos de realmente conocernos antes de asignar algún título; donde una etiqueta de “rara” se convierta en “única”, y “terca” se convierta en “determinada.” Busquemos lo bonito detrás de lo que nos separa y nos hace distintos y encontremos lo que nos une.  ¡Qué distinto sería!  Un mundo dónde tú eliges cómo te ven los demás, y si fuera así, ¿qué diría tu etiqueta? 

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