Loader

Mrs. Quirky

La súbita y trágica muerte de la diseñadora norteamericana Kate Spade nos hace echar un vistazo a su trayectoria y estilo singular
Photo
  • Compartir esta nota:

Una bufanda roja atada a la perilla de la puerta fue el arma suicida. Así aseguran fuentes policíacas de la ciudad de Nueva York que murió, a los 55 años, Katherine Noel Frances Valentine Brosnahan, mejor conocida como Kate Spade. Dejó una nota cuyo contenido no ha sido revelado aún y luego se ahorcó. Fue pronunciada muerta en su apartamento de Park Avenue a eso de las 10:26 de la mañana de este martes soleado luego de que la encontrara su ama de llaves en estado catatónico. El lema de su línea es "Live Colorfully" (Vive en colores) y tal parece que la muerte también la encontró abrazada al color.

Kate Spade, oriunda de Kansas City -puro "Midwest" de Estados Unidos, una ciudad que para nada se relaciona con moda y estilo- estudió periodismo en la Universidad de Arizona y trabajó como editora de accesorios de la revista Mademoiselle. Etapa de su vida que la preparó para el posterior lanzamiento de su propia marca, bajo la impronta de la espada negra, como en las barajas españolas.

Con solo seis modelos de carteras hechos de nilón, saturados de color, nació su historia de éxito. Poco después llegaron los zapatos, las pantallas, las gafas -entre otros complementos de alta gama- los lunares, los peplums, los lazos y las faldas. Más recientemente, el perfume, la ropa de cama, hasta carcazas para teléfonos celulares que ya se venden en el mercado masivo de Best Buy y Marhalls. Más que una firma de moda, Kate Spade se convirtió en un "lifestyle brand". El non plus ultra del mundo "glossy" en esta época en la que ya empieza a marear el término "influencer". Todo con un estilo feliz peinado de "flip" y ultrafemino con el que se dio a conocer en todo el mundo. 

Lanzó su empresa en 1993 junto a Andy Spade, con quien se casó en 1994 y en 2005 tuvieron a su única hija. 

Photo

Mega lazos y colores saturados son inherentes de la firma Kate Spade.

La empresa tiene 315 tiendas a través del mundo, 140 de ellas en los Estados Unidos. Su tienda insignia está en la avenida Madison, en Nueva York y su primer local internacional abrió en Tokío. La diseñadora vendió gran parte de su imperio a Neiman Marcus en 1999 por unos $34 millones y el resto en 2006, por otros $59 millones. Kate y su esposo dejaron la firma definitivamente en 2006 cuando Liz Claiborne la compró por $124 millones. Inclusive a partir de 2014, Claiborne cambió su nombre corporativo al más "trendy" de Kate Spade.

En 2017 la firma fue adquirida por Coach, para acercarse al segmento millenial, por la abultada suma de $2.4 billones. Se dice que Kate Spade quería dedicarse exclusivamente a la familia. Sin embargo, en 2016 la pareja -que se rumorea que estaba en crisis, cuyos problemas se mencionan como la causa del suicidio- volvió al ruedo de la moda y el diseño con el lanzamiento de una nueva marca: Frances Valentine. Igual que el nombre de su hija adolescente. También para diferenciarse de su primer sello.

Kate Spade era toda una exudación de alegría. Real o falseada. La mención de su nombre era un signo de exclamación. Una especie de Ágatha Ruiz de la Prada norteamericana, sobre todo por el uso del color. Eso sí, mucho menos experimental y vanguardista que la española, pero con una vibra similar de positivismo y luminosidad. 

Con cualquiera de sus vestidos de seda "fit & flare" pudo haber vestido lo mismo a Audrey Hepburn que a Vilma Picapiedras. A la realeza y a la "girl boss". Ahora se prevee que surja el llamado efecto de halo. Que su muerte provoque un súbito interés por sus piezas y que se disparen las ventas de Tapestry Inc. la empresa dueña de Coach. (De paso, en Puerto Rico hay una boutique Kate Spade en The Mall of San Juan).

Sin duda, su muerte, la que hasta ahora se presenta como un suicidio, hace revivir otras vidas de creativos de la moda que se extinguieron demasiado pronto, quizás a causa de una mezcla de tristeza profunda y depresión. Empezando por la de Alexander McQueen.

Photo

Lunares, corazones y faldas pizpiretas son detalles recurrentes en las colecciones de Kate Spade.

Kate Spade, con sus faldas de lunares y espejuelos como de ojo de gato, era la viva imagen de la amiga que todos querrían tener: simpática, buena anfitriona, estilosa, con un nutrido inventario de ropa y accesorios siempre listo para compartir. Cálida, como una bandeja de galletas recién horneada. Tan práctica y accesible como sus carteras o tan sensible como sus "kitten heels". 

Hoy martes 5 de junio de 2018, desde entrada la tarde, un cuadro negro a modo de esquela digital se abre al cibernauta en katespade.com y en letras blancas se lee: "Kate Spade, the visionary founder of our brand, has passed. Our thoughts are with her family at this incredible heartbreking time. We honor all the beauty she brought into this world". Concuerdo. Solo que no estoy segura de que ese hubiese sido su "color selection".  

Photo

La tienda insignia de Kate Spade en Madison, Nueva York, donde tiene de vecinos a otras marcas de moda de lujo.

  • Compartir esta nota:
Posts relacionadas
Comentarios
    Dejar comentario
    Volver arriba