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Nueva marca de calzado con estilo isleño

Karla López Rivera regresa a Puerto Rico para diseñar desde aquí su nueva línea de alpargatas con la que espera llegar al mercado internacional
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Este es el primer proyecto propio de la diseñadora Karla López Rivera. (Foto: Ramón "Tonito" Zayas)
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Hay cosas que la diseñadora Karla López Rivera tiene muy claras en su vida, y entre ellas, se encuentra su amor por la confección de zapatos y su orgullo de ser puertorriqueña y caribeña. Por eso, cuando una amiga le sugirió el nombre de Isleñas para su recién creada línea de alpargatas, se “enamoró al instante”.

“El nombre me lo regaló mi amiga Michelle Pérez Kenderish, que también es mi mentora. Ella vive entre Nueva York y Puerto Rico. Le hablé de mi proyecto y mi travesía en el mundo del zapato y me sugirió el nombre de Isleñas. Está perfecto para el proyecto porque representa dónde se hace, por quien se hace y la vibra del producto”, menciona con emoción la diseñadora.

Los modelos de Isleñas ya están disponibles a través de la página www.lasislenas.com. Están confeccionadas de cordero y suela de yute. Se trata del primer proyecto propio de López Rivera, pero su origen no se puede explicar en dos oraciones. Por eso, la diseñadora prefiere hacer el “cuento largo” y así lo compartió con los lectores de Magacín.

Apuesta a lo local

López Rivera se fue de Puerto Rico hace más de una década para perseguir su sueño y estudiar diseño de moda en Rhode Island School of Design. Una vez culminada esa etapa, consiguió trabajo en la industria de la moda en Estados Unidos.

“Luego cambié de parecer. Me encantó el diseño de zapatos. Trabajé en Tom Shoes cuando ellos empezaron y me enamoré de su trabajo. Vi que se podía atar el diseño con la responsabilidad social y eso me voló la cabeza. Seguí con los zapatos porque encuentro que soy una buena diseñadora”, asegura.

Esas experiencias laborales la motivaron a mudarse a Italia para hacer su maestría en diseño de calzado en Polimoda, una en la prestigiosa institución localizada en Florencia.

“Luego me mudé a Nueva York donde he vivido por ocho años, porque en Puerto Rico hubo industria de calzado, pero ahora no. En términos de manufactura de calzado la industria es muy pobre”, añade.

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Durante ese tiempo en la Gran Manzana ha trabajado para diseñadores con marcas más pequeñas y otras más conocidas, entre ellas la de la puertorriqueña Isa Tapia.

No obstante, el deseo de regresar a su patria siempre estuvo latente y después del devastador azote del huracán María se convirtió en una urgencia volver para colaborar con la reconstrucción de la Isla y lo hizo de la manera que mejor sabe: diseñando zapatos.

“Los que estamos allá siempre hemos tenido el deseo de regresar, pero esto nos impulsó a regresar para hacer algo por la Isla. Voy a estar aquí el resto del año porque tengo que manejar la manufactura, que la gente esté entrenada, que las máquinas estén bien puestas y entonces quiero buscar oportunidades de negocio para expandir al mercado internacional”, enfatiza.

En su búsqueda por hacer de su idea un proyecto con el que pudiera apoyar a la economía local, López Rivera logró ser aceptada en Pre18, un programa preparatorio desarrollado por la aceleradora internacional Parallel18 tras el paso del huracán María y que busca apoyar a negocios innovadores que desean establecerse en la Isla.

“Me mudé en abril. Hace tiempo quería mudarme, tal vez no 100% porque sé que la industria es bien difícil en Puerto Rico. Pero quería tener un proyecto manufacturado aquí con la idea de que sea global y exportar a Nueva York, Europa y Latinoamérica. Como aquí hubo una industria de calzado en los 80, todavía quedan algunas fábricas y hay muchas costureras, vi que existía la posibilidad, pero en realidad no tenía los fondos y Pre18 nos dio fondos y mentoría de negocios”, relata.

Una vez en Puerto Rico, López Rivera se puso de en contacto con Retazo, creado en el 2017 por un grupo de emprendedores con la misión de ayudar al desarrollo de diseñadores y líneas que tienen el potencial de manufacturar en la Isla, como es el caso de Isleñas.

A través de Retazo, López Rivera logró asociarse con el Centro Sor Isolina Ferre de Caimito para crear un taller de alpargatas con el propósito de adiestrar a costureras.

“Empecé en Santurce y me moví al Centro Sor Isolina Ferré. Allí los estoy ayudando con máquinas para su taller y estoy utilizando a su comunidad para entrenarlos y emplearlos”, añade la diseñadora.

¿Por qué alpargatas?

La alpargata es un calzado de lona cuya suela en fibras naturales -mayormente en yute- que tuvo su origen en los países mediterráneos. A Puerto Rico este zapato llegó a través de los españoles y se han adaptado perfectamente al clima tropical que experimentamos todo el año.

“Hay varias razones por las que escogí diseñar alpargatas. Una es que el capital que se necesita para hacerla es menor que otro tipo de zapato porque es un producto que se puede hacer a mano completamente sin tener que gastar en maquinaria muy costosa. También es un estilo de calzado español que está atado culturalmente a Puerto Rico. Además, es un zapato para un clima cálido y tropical”, explica.

Para crear los diferentes estilos, se inspira mayormente en sus viajes y en las conversaciones que tiene con otras mujeres que expresan sus necesidades a la hora de escoger su calzado. Así ha logrado hacer algunos ajustes en sus diseños para hacerlos más agradables, como son la variedad de colores y una suela acolchada y más resistente al agua y al sucio”, concluye.

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