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A sus “cuarentaytantos” se convirtió en el eco de lo que viven muchas mujeres

Uka Green comparte sus vivencias en "Así lo viví"
  • Por Uka Green/ Especial Magacín
  • 06 AGO. 2017 - 07:30 AM
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Los 40 me revolucionaron la vida. (Archivo)
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Aquella página en blanco en Facebook era demasiado tentadora. Escribí de sopetón - como respondiendo a una necesidad sofocante de desahogarme - sobre mi miedo a los caculos, esos abejorros rechonchos que tienen la capacidad de doblegarme. Al finalizar tenía que titular aquel escrito, ejercicio al que le saqué el cuerpo, tal y como hacía en mi época de periodista, porque eso de sintetizar en una línea nunca ha sido lo mío. Le puse Cuarentaytantos, escrito todo junto porque así era (y es) mi vida, una sambumbia en la que se enredan todas mis facetas.

Rondaba el 2009 y tenía 48 años intensamente vividos. Podía darme el lujo de desembuchar los cuentos que dramatizaba en reuniones con amigas que se atacaban del llanto o la risa. Los titulaba Cuarentaytantos 1, 2, 3….pero en el 17, cuya primera línea lee “Okey, hablemos a panty quitao” ya eran demasiadas las amigas de amigas de amigas que querían acceso a mi página personal para leerlos. Por recomendación de un amigo abrí un fan page muerta del miedo, con pachó y vergüenza porque temía que nadie quisiera entrar a la página de una desconocida dentro de ese nuevo mundo del blogueo. Y me equivoqué. La emoción del primer “Like” y el vahído que me provocó el primer comentario fueron la antesala al tropel de miles de mujeres - y hombres con babilla - que entraron a leer aquel diario de locuras, sentires, opiniones y protestas de mi vida.

Me cuestioné su interés... y lo encontré: no soy la mujer que otras mujeres quieren ser, soy la mujer que miles de mujeres son. Ese fue y es el punto de encuentro entre ellas y yo. No soy una modelo vintage estilizada y finísima, ni artista, ni política, soy como muchas, madura, pasada de peso, petarda, pizpireta, opinionada y apasionada que se divide entre una vida personal llena de marido, hijos, responsabilidades y quehaceres del hogar y una vida profesional como publicista de la industria musical. Sin quererlo me fui convirtiendo en el eco de lo que todas vivimos, sentimos, queremos y experimentamos en este mundo que reta a vivir y sobrevivir y en el que no somos una cosa u otra sino todo a la vez. El destino me regalaba una nueva experiencia y la agarré con todas las fuerzas, disfrutando cada comentario que recibía en esa página que hoy se llama Uka Green Cincuentaytantos - porque irá cambiando de acuerdo a mi edad - una comunidad en la que se ríe, se llora, se protesta y pataletea.

“Cuarentaytantos” se convirtió en un libro en el 2010 y posteriormente en un “espectáculo” de lecturas con tres compinches solidarias: Laura Homar, Myraida Chaves y Marilyn Pupo. Aquello era un junte por FE. Nos presentamos en un café teatro esperanzadas en que alguien llegara. Doce funciones realizamos abrazadas a la magia de la lectura, saboreándonos la carcajada y los silencios de un público eslembao ante esa nueva propuesta. Jamás olvidaré esa primera vez. Al escucharlas leer me quedé paralizada, “anda pa’l carajo eso lo escribí yo?”. Por primera vez me subía a un escenario y hasta mis textos me parecían extraños.

Los 40 me revolucionaron la vida. Parí gemelos (ya tenía dos niñas), se murió mi suegro, mi madre y mi suegra, comencé a escribir en Facebook, publiqué el libro, hicimos shows y aterricé en la televisión - en aquel noticiario que se llamaba Tu Mañana - siendo una mujer cuarentona, gorda, menopáusica, boquisuelta y opinionada. Había espacio en el gusto del público para las mujeres como yo! De ahí a Los 6 de la Tarde, a La Rosa de Guadalupe y hasta Noticentro al Amanecer, donde colaboro al día de hoy.

Alguna vez pensé que los cuarenta serían el comienzo de un posible retiro para cuidar nietos y tejer macramé pero me equivoqué otra vez.

Hoy, quinientas y pico de columnas después, ya en mis 56, pegada a un pote de tinte de pelo, con mis hijas ya mujeres y mis gemelos entrando a un cuarto año que promete revolcarme el bolsillo y el espíritu, me enfrento a la aventura de subir al escenario de nuevo para contar las peripecias que vivimos con risa o a moco tendido todas las mujeres. Y cuando digo todas, son todas, por eso se llama TiTantos. No me disparo esta maroma en solitario. Myraida y Marilyn han dicho presente otra vez, y Lizmarie Quintana y Keyla Hernández se nos han unido; una lanzada, atrevida, la otra comedida, equilibrada. Es un junte sensacional de voces y personalidades.

Vuelvo a estar muerta del nervio, culitrinca, extenuada por los ensayos comandados por Emineh, una directora con estámina para ponernos en cintura en este desbarajuste natural e inevitable. Las productoras, Tanya, Brenda, Tere y Jazmín, nos llevan con vara para no descarrilarnos entre tanto brete que envuelve el presentarse en un teatro. Nélida está al palo con los medios. A la vez, bendito Dios, hago malabares para atender el lanzamiento de Sie7e, el libro de Luis Enrique, la promo de Jencarlos, de Karol G, de Nacho y el concierto de Juanes. En el camino voy luchando con una menopausia que me reseca la piel y que ha cambiado mi maranta riza por tres mechas desabridas. Nada, si los 40 fueron buenos, los 50 me llevan como auto de carrera. El tiempo que me resta - el que sea - no es para pendejadas, sino para vivir las emociones que faltan.

Estoy agradecida, emocionada con este episodio de vida que me estremece, me pone los pelos de punta y me reafirma que siempre hay algo nuevo por hacer, que no hay nada mejor que abandonarse a lo que llega.

Entonces los amigos de Magacín me invitan a que les cuente, a que escriba…. pero coño, titulen ustedes!

 La autora es relacionista, escritora, bloguera, comentarista de televisión, esposa, madre de cuatro, puertorriqueña y ciudadana del planeta.

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