Loader

Amigas, colegas y decididas

Motivadas por su propia salud, tres doctoras emprenden una nueva aventura que las aparta de tradicionalismos
Photo
Las doctoras Mari Tere García-Rondón, Vilma Ortega-Viadurre y Livette Milán-Sepúlveda. (Foto: Andre Kang)
  • Compartir esta nota:

Han sido amigas por décadas, dos de ellas desde el séptimo grado. Han ido conquistando cada etapa de la vida juntas y revueltas, ¡hasta cuando estuvieron de parto! Y todas ya en sus 50, decidieron enfrentar la menopausia con más sentido de aventura. ¿Por qué no?

Las doctoras Vilma Ortega Vidaurre, Livette Milán Sepúlveda y Mari Tere García Rondón, ginecólogas obstetras las primeras dos y neuróloga la tercera, son también esposas y madres de adolescentes. Primero completaron sus grados universitarios, la escuela de medicina, sus respectivas especialidades, se balancearon entre la práctica médica y la crianza de sus hijos, y con los chicos grandes ya, decidieron dejar la “zona cómoda” que representa el contar con vasta experiencia y reputación médica para establecer una nueva práctica conjunta de medicina integrativa. ¡Todo por culpa de las hormonas!
“Un día llamé a la doctora Ortega y le digo: ‘Bueno Vilma, tienes que hacer algo conmigo, porque de verdad que es algo que te cambia tu sueño, tu ánimo, tu manera de sentirte, así que ¡tiene que haber alternativas para esto!’. Ella me dice: ‘Pues yo voy a coger un curso. ¡Vamos! Fuimos las tres y así fue como surgió esto”, revela la neuróloga, que practica tenis regularmente junto a su esposo, el gastroenterólogo Henry González.

Formadas en un país donde impera el  sistema de educación médica tradicional, donde con varias escuelas de medicina convencional solo una ha sido conocida por integrar prácticas de cuidado complementarias (Universidad Central del Caribe, de donde es egresada Ortega Vidaurre) y hace menos de una década estrenó el primer doctorado en medicina naturopática (Universidad del Turabo), las colegas asumieron el reto de romper esquemas y ser criticadas por abrazar abiertamente enfoques y terapias preventivas no tan tradicionales.
“Cuando entramos allá nos encontramos emergenciólogos, neurólogos, internistas, cirujanos, de todas las especialidades… O sea, que no eran solamente ginecólogos”, recordó Ortega Vidaurre, quien practicó partos hasta el pasado mes de mayo de 2017.
“Los tratamientos hormonales siempre han existido así que son parte de nuestros tratamientos. Cuando nosotras entrenamos, mujer menopáusica que entraba por ahí, mujer que se llevaba una receta de hormonas”, comenzó a relatar Milán Sepúlveda.
“Hubo una controversia para el 2002, que se relacionaba con cáncer, y hubo mucha malinformación. Lo que nos estamos encontrando ahora es que todas esas mujeres que se quedaron sin el reemplazo hormonal (interrumpieron su terapia o nunca la empezaron), hoy son mujeres enfermas. Dejaron el reemplazo hormonal porque un estudio lo asociaba con muchas condiciones, con mucho riesgo de cáncer de seno, embolia y enfermedad del corazón”, prosiguió su colega y amiga.

García Rondón apuntó que las deficiencias hormonales, que pueden ser mortales -en vista de que el riesgo de enfermedad coronaria aumenta siete veces una vez bajan los niveles de estrógeno- son aun más marcadas en Puerto Rico si se tiene en cuenta que “en el pasado este asunto de quitarle la matriz y los ovarios a las mujeres era como quitar un cordal”.
“Esas pacientes que tuvieron una menopausia precoz, a largo plazo, ya a los 70 años, tienen unos cambios físicos como osteoartritis severa, osteoporosis, problemas en las rodillas, en las caderas, yo los veo en esas condiciones crónicas. Mediante el reemplazo hormonal uno puede ayudar y prevenir otras condiciones asociadas al deterioro normal. Ese es el enlace con mi práctica y el reemplazo hormonal. Y el hecho de nosotras mismas nos hemos tratado te da más confianza”, admitió.
“Desde la perspectiva del neurólogo es bien interesante porque cuando veo pacientes que tienen 55 años que vienen porque presentan pérdida de memoria, insomnio, ansiedad y dolores musculares, cansancio, pérdida de energía, todas tienen el mismo cuadro. El miedo mayor es que les de Alzheimer. Y realmente cuando uno evalúa al paciente, escucha el historial, asocia los síntomas en la mayor parte de ellas a un problema hormonal. Eso ya está estudiado, definitivamente la deficiencia hormonal durante el período de la peri y la menopausia causa unos cambios cognitivos en la mujer. Y a largo plazo veo a todas esta pacientes con otros problemas médicos como diabetes, neuropatía diabética, problemas de artritis, artritis reumatoidea”, lamentó. 
“La crítica la sentimos porque son terapias nuevas”, reconoció, por su parte Ortega Vidaurre. “Para eso es que nos hemos educado nosotras mismas, no solo con un curso, hemos seguido buscando ampliar el conocimiento de manera que cuando la paciente me diga ‘mi doctor dice que eso no sirve’, yo te voy a decir lo que yo aprendí, o lo que he encontrado. Entonces la paciente decide”, recalcó la cofundadora junto a sus amigas de Mind & Body Integrative Medicine, centro que ya cumplió un año de establecido.

Sobre esa nueva experiencia, reconocieron que ha sido muy aleccionadora desde la perspectiva organizacional. Hasta ahora, las galenas habían ejercido la medicina como obreras de la profesión, sin hacerse cargo de aspectos administrativos.
“Yo trabajo, no sé nada de administrar. Realmente es una experiencia nueva porque toda mi vida, cada vez que he llegado a una oficina, voy y trabajo. Esto es diferente porque para mí ha sido otra experiencia. Ya no tengo a alguien que esté ahí, ha habido que reunirse para ver cuál es el propósito, qué es lo que uno quiere, organizarse para tener lo necesario. No estaba acostumbrada a ese tipo de interacción, hasta nos reunimos para diseñar el logo, el nombre… Hemos tenido que parirlo”, relató la neuróloga aficionada al tenis.
“La diferencia es que siendo amigas las reuniones no eran tan difíciles, tan formales, tan ‘yo soy la jefa’, no, es ‘vamos a ver qué nos inventamos’”, apuntó Milán Sepúlveda.

A pesar de las pasiones comunes, las profesionales de la salud son muy diferentes. A Ortega Vidaurre, nacida en Perú, le encanta pasar tiempo con sus dos hijas y viajar. La hija del cardiólogo Jorge Ortega Gil, profesor de la Escuela de Medicina, dejó su país natal luego de un golpe de estado que los obligó a emigrar a Bruselas antes de establecerse en Puerto Rico. Ha regresado muchas veces a visitar su cuna y hogar del resto de la familia, “ha cambiado de una manera increíble, el progeso que hay es otra cosa”. Pero también llegó hasta el Polo Sur y luego al Polo Norte, y de tantos destinos entre medio, China la impresionó. “Es impactante, diferente a lo que uno se imagina. La diferencia de clases es increíble, y aunque es un país comunista, puedes ver ricos que tienen de todo y pobres que viven en una miseria terrible”, lamentó la madre de dos chicas y esposa de otro ginecólogo, que todavía quiere visitar Alemania y Suiza.

Mientras, a su colega la despeja la pintura. “Estoy tomando clases de pintura. Siempre me ha gustado, de chiquita, yo no era atleta, yo dibujo y pinto. A mi hijo le gusta mucho el dibujo y empezó a coger clases de pintura ¡y estoy cogiendo clases de arte con él!”, dijo Milán Sepúlveda, cuya hija mayor está en primer año de universidad. Al nacer su hijo decidió dejar de atender embarazadas y hacer partos para pasar más tiempo con sus hijos. La ayudó el hecho de que su esposo es cirujano general y provee para toda la familia, pero la realidad -reconoce- es que le encanta ser mamá. Asegura que extraña hacer partos, pero no se arrepiente de su decisión.

Y García Rondón es la atlética del grupo.  “A mí sí me gustan los deportes, me gusta ir al gimnasio. Comparto mucho con mi esposo porque a él le gusta jugar tenis y esa actividad la disfrutamos juntos, pero nada de competencia porque para eso hay que tener más tiempo y realmente uno lo hace para ejercitarse, despejarse, y en esa cancha de tenis yo no pienso en otra cosa que sea darle bien a esa bola y nada más”, comparte la única del grupo que suele atender pacientes de mayor edad con su salud comprometida.

Las tres procuran cuidar lo que comen y la nutrición es un aspecto que desean agregar a su práctica en Mind and Body Intergrative Medicine.
“Esto no es mágico, no existe un tratamiento que lo trate todo. Esto ayuda, pero tienes que mejorar tu estilo de vida: hacer ejercicio, mantenerte activo, tener buenos hábitos alimenticios, especialmente la nutrición. Son hábitos complementarios. Si queremos prevenir diabetes, enfermedades coronarias, tenemos que seguir un estilo de vida. Si estás activo, aumentan los niveles de las hormonas porque eso se va captando a nivel sanguíneo. Si aumentas tus capacidades, haces ejercicio, más estables van a estar los niveles (homonales) en sangre. Y en eso es que uno debe enfocarse”, ilustró la doctora García Rondón.

  • Compartir esta nota:
Volver arriba