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Así lo viví: Carmen Colón partió de Puerto Rico por amor

Hace quince años decidió empezar una nueva vida en Madrid
  • Por Carmen Colón
  • 23 JUL. 2017 - 01:00 AM
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Carmen Colón junto a su esposo Óscar Sanz (Suministrada)
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Este año se cumplen 15 años desde que decidí, por amor, dejar mi Isla y todo lo que hasta ese momento conocía.  Era el año 2002  y estaba trabajando en un bufete de abogados y estudiando una maestría por las noches.  

Un viernes por la tarde, cuando salíamos de trabajar, y nos quedábamos esperando a que pasara el tapón en los “Paraítos”, conocí a un chico que me robó el corazón desde el primer momento.  Él había ido a trabajar a Puerto Rico por unos meses, vi que estaba con un conocido, y le dije al chico, Raymond, que me lo presentara, porque tenía algo que me recordaba a Alejandro Sanz, y me dijo, ¡claro porque es español!  Me lo presentaron y luego me fui con mis amigas a la Placita de Santurce, allí viene Raymond donde mí y me da el ID del chico y me dice no sólo es español sino que también se apellida Sanz, aquí tienes su ID, se lo devuelves.  

Así me “obligaron” a hablar con él.  Él y sus compañeros de trabajo se iban esa noche a pasar unos días a Isla Mona.  
A partir de ese momento, no perdimos el contacto, lo invité a un pasadía familiar de mi trabajo, al que me acompañaron él y su amigo. Recuerdo que ese día dimos un paseo por la playa de Condado, que hablamos tanto y tanto que no podíamos parar.

Desde ese momento no nos separamos, íbamos a todas partes juntos, conocí a todos sus compañeros de trabajo que estaban allí destinados.  Visitamos muchos sitios de la Isla, fuimos a San Martín, a República Dominicana, pero llegó agosto y le dijeron que en septiembre se tenía que volver.  

La distancia y las horas de diferencia eran muy grandes, lo hablamos muchas veces, y miramos la posibilidad de que yo viniese a España a hacer la maestría, pero económicamente no podía.  Lloramos escuchando la canción “Sin Miedo a Nada” (Me Muero Por Conocerte) de Alex Ubago y Amaia Montero.  Decidimos que lo mejor era dejarlo cuando él se fuera, pero a los pocos días, llegó a mi apartamento en Río Piedras con un anillo de compromiso, pidiéndome que me casara con él.  Se había ido con dos de sus amigos a comprarlo.  Y sin pensármelo dos veces, le dije que sí.  

Luego tocaba contárselo a mi familia, que habían oído hablar de él, pero no lo conocían.  También dejar a mi perro, que me había estado haciendo compañía esos años y quien fue adoptado por una de mis compañeras de trabajo.  
Todos me entendieron en cuanto lo conocieron, porque Óscar es muy especial, sobre todo muy inteligente, cariñoso y detallista; además cocina muy bien! 

Así fue como dejé todo, mi familia en Morovis, mis amigos, mi apartamento, mi carro, mi perro...  Así llegué a Madrid, a empezar una nueva vida en un país desconocido, con costumbres, comidas y una forma de hablar muy distinta aunque sea el mismo idioma. 

Nos casamos en diciembre de ese mismo año, en la ciudad de Santander, al norte de España, de donde es Óscar; su madre y su hermano fueron los padrinos. 
Una vez instalada en Madrid, hice un Máster en Gestión de Eventos Corporativos, y terminé trabajando haciendo compras e importaciones, gracias sobre todo al inglés. 

Tuve mucha suerte, he conocido a gente extraordinaria, tanto en Madrid como en Santander (entre otros sitios) que me han acogido y apoyado como una más de la familia.
Se dice todo muy rápido, pero me costó varios años acostumbrarme.  Hay una frase que escuché una vez y que creo que me ayudó mucho, “donde fueres haz lo que vieres”, y es que para poder relacionarte con gente de otro país, debes respetar y valorar su cultura, sin perder la esencia del lugar donde vienes.

Claro está, con amor es mucho más fácil.  Si la fe mueve montañas, el amor mueve continentes! 
Tenemos dos hijas hermosas, Adriana y Olivia, de 11 y 5 años respectivamente, que hablan tanto o más que sus padres, seguimos en Madrid, ahora en agosto cumplo 12 años en la empresa para la que trabajo. Mi jefe, que en cuanto tiene oportunidad dice, “di a Carmen que te cuente la historia de cómo llegó a Madrid”, estará contento de que por fin lo haya puesto por escrito.  No sé si realmente merece o no la pena compartirlo, pero desde luego así lo viví y así lo sigo viviendo.

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La pareja junto a sus hijas Adriana y Olivia en su más reciente visita a la Isla.

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