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El “hobby” que transformó su vida

Damarys Caro logró combinar su experiencia empresarial con su habilidad para confeccionar accesorios hasta convertirlo en la línea Karola & Co.
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Damarys Caro es la diseñadora de la línea Karola & Co. (Foto: Xavier Araújo)
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Por años, Damarys Caro estuvo involucrada con el negocio familiar en una industria dominada por hombres. La empresa, que se dedicaba a la venta de paletas de madera, tenía como cliente principal a fábricas de diversos tipos. Pero las vueltas del destino la llevaron a realizar un cambio radical y crear la línea de accesorios Karola & Co., que en tan solo siete años ha tenido grandes logros.

“Llevo 10 años haciendo prendas, pero la línea lleva siete. Luego de la muerte de mi papá pasé por una depresión bien fuerte y busqué un ‘hobby’, que años después se convirtió en mi trabajo. Así que, lo que empezó como una terapia, como una distracción para combatir ese sentimiento de tristeza -siendo una mujer emprendedora y empresaria-  tuve la visión de convertirlo en una marca internacional, con presencia en Latinoamérica y Estados Unidos”, destaca.

Caro, natural y residente en Rincón, destaca que la habilidad para confeccionar prendas es algo que se le ha dado natural y para lo que no ha tomado clases. Sin embargo, sus estudios en publicidad y relaciones públicas, así como su experiencia como empresaria han sido el complemento perfecto para crear una empresa exitosa en la industria de la moda.

Cambio de ruta

La empresaria de 42 años señala que su camino no ha sido fácil. En un momento tuvo la idea de crear una tienda de ropa de niñas a la que llamaría Karola & Co., en honor a su hija Carolina, a quien cariñosamente llama Carola.

Viajó a Nueva York junto a su madre para comprar mercancía, pero entró al “show” equivocado. En el salón lo que tenían era bisutería y tenían que transportarse al otro lado de la ciudad para llegar a la presentación de ropa de niñas, así que decidió quedarse y comprar algunos artículos para ella.

“Cuando regresé a Puerto Rico mis amigas se volvieron locas con las cosas que había comprado y empecé a venderlas. Llegó un momento que vendía tan rápido que, cuando iba a comprar otra vez, no había cosas nuevas. Fue el momento que pensé que, si yo sabía hacerlas, por qué no sacaba esos diseños que tenía de años atrás, cuando pasó lo de papi. Después la gente quería lo que yo hacía y no lo que yo traía”, recuerda.

Eso pasó hace siete años y aunque suene fácil, la realidad es que tuvo que sacar a flote la persistencia que siempre la ha caracterizado con el fin de lograr una nueva meta.

Comenzó a confeccionar bisutería en la mesa de su casa y a llamar a diario a las revistas y periódicos para buscar una oportunidad que parecía no llegar.

“La clave de mi éxito ha sido persistir. Me he caído muchísimas veces y me he levantado. Cuando empecé estaba muy clara en lo que yo quería. Recuerdo que buscaba a la nena en la escuela a las dos de la tarde y, siendo de Rincón, llamaba a todas las revistas a ver si podía hacer una colaboración. Me dijeron que no muchas veces y seguí insistiendo hasta que Ivelisse Silver, una reportera que hoy día es una de mis mejores amigas, me dio esa primera oportunidad y de ahí en adelante todo comenzó”, asegura.

Luego llegó la oportunidad de vender su línea en La Favorita y ya se vende en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín además de exportar a Panamá, Paraguay, Honduras, Santo Domingo y Estados Unidos. Recientemente colaboró con Lisa Thon haciendo los accesorios para la colección que presentó en San Juan Moda y Dominicana Moda.

No obstante, Caro destaca que gran parte del éxito de su negocio se lo debe a Facebook. Fue en esta red social donde comenzó a vender sus piezas hace siete años y todavía lo sigue haciendo.

El 14 de noviembre abrió un “pop-up store” en Mayaguez Mall y en el mes de abril comenzará a vender a través de su página de internet.

Ayuda a otros

En su evolución, Caro no ha olvidado la importancia de ayudar a otros. Hace un tiempo creó una colección para ayudar a Susan G. Komen en la recaudación de fondos, lleva dos años trabajando con el Salvation Army y ahora tiene una colaboración con el Trotamundos.

Actualmente, Caro cuenta con un taller en el que emplea a seis mujeres que se dedican a confeccionar a mano cada uno de sus diseños. Día a día se esmera por crear una línea colorida, que la mujer pueda llevar continuamente. “Prefiero que sea una pieza que la mujer use todos los días a que esperes una ocasión especial para ponértela”, destaca.

Consciente de que su historia puede ayudar a otras mujeres que buscan salir adelante y cumplir sus sueños, Caro no duda en señalar a dos féminas que la han inspirado.

“Cuando pienso en una mujer como la que quiero ser, quiero tener la paz de mi abuela y el entusiasmo de mi mamá. Son mujeres trabajadoras y ese es el legado que quiero dejarle a mi hija”, concluye.

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