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En constante búsqueda del balance Lersy Boria

La directora ejecutiva de la ACAA comparte su historia y cómo logra un balance entre su responsabilidad como jefa de agencia y su rol de madre
La licenciada, al igual que muchas puertorriqueñas, divide su tiempo entre las responsabilidades de esposa, madre y profesional. (Wanda Liz Vega)
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Si Lersy Boria Vizcarrondo desconoce de un tema, pregunta. Eso de hacer silencio para disimular no va con su forma de proceder. 

Se proyecta fuerte y discreta, particularmente si se encuentra en alguna gestión relacionada con sus labores como directora ejecutiva de la Administración de Compensaciones por Accidentes Automovilísticos (ACAA), corporación pública que existe para proveer servicios a toda persona lesionada a causa de un accidente provocado por algún vehículo de motor en Puerto Rico, país donde hay cerca de 3 millones de vehículos registrados y unos 3.5 millones de habitantes.

Boria selecciona cuidadosamente sus palabras antes de hablar, pero cuando las encuentra no se detiene, especialmente si se trata de narrar alguna anécdota relacionada con su  pequeño Antonio Marrero, de seis años,  o de su familia. Conforman ellos el motor que alimenta las largas jornadas que exige el puesto que asumió en diciembre pasado.

La licenciada, al igual que muchas puertorriqueñas, divide su tiempo entre las responsabilidades de esposa, madre y profesional.

Confiesa que le encantan el orden, la limpieza y la estructura. Aún así, las horas apenas le alcanzan para cumplir con sus múltiples roles. "La sociedad actual exige mucho de nosotras. Nos toca encontrar el balance", explica. Para despejarse, la abogada de 38 años entrena como triatleta y acude al gimnasio un mínimo de dos veces en semana.

“Muchos piensan que uno entrena por vanidad o por lucir bien, pero no. La salud es lo más importante y debe ser la prioridad siempre”, asegura.

Consciente de la importancia del ejercicio para la calidad de vida, no solo procura tener actividad física ella, sino que con ayuda del Departamento de Recreación y Deportes implementó un programa de clases de Zumba en las oficinas regionales de la ACAA. No le gusta cocinar, pero por la misma razón lo hace casi todos los días. Además, disfruta de realizar actividades al aire libre junto a su esposo el también abogado Antonio Marrero.

“Siempre he sido servidora pública”, afirma la segunda de tres hermanos que creció en una casa pequeña en una comunidad de Carolina donde desde temprana edad mostró su liderato y talento para el servicio.

“Vivíamos en una calle sin salida y  desde pequeña era la líder de todos los nenes y nenas. Me encantaba recoger dinero para ayudar a las familias pobres, con la ayuda de mis padres organizaba bicicletadas, me gustaba hacer coreografías para los eventos familiares. Tengo un lado creativo bien activo. Dibujo, bailo, me apasionan distintas expresiones artísticas”, cuenta la bisnieta del fenecido poeta Fortunato Vizcarrondo, autor de “Y tu agüela, ¿aónde está?” y otros tantos escritos.

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Establece que su infancia fue muy saludable y eso se lo debe en gran parte a su madre Nitza Vizcarrondo y su padre el árbitro de baloncesto retirado, Alvin Boria.

“En casa éramos sencillos, pero siempre se mantenía el orden. Estamos muy orgullosos de nuestras raíces. Me entristece y me molesta la injusticia y desde pequeña mis padres fomentaron el hacer el bien a todos, algo que siempre les voy a agradecer”, recuerda.

La búsqueda de una vocación

Su inclinación al servicio era tal, que aunque llegó al Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) a estudiar contabilidad, terminó en el campo de las relaciones laborales. Posteriormente, completó un 'juris doctor' en la Escuela de Derecho Eugenio María de Hostos en Mayagüez.

“Siempre decía que tenía que trabajar en algo que amara. Suena a cliché, pero es la realidad. Estudiar es fácil, pero pensar en dedicarme a los números por el resto de mi vida, la verdad es que no lo veía. En relaciones laborales, identifiqué intereses en el área de recursos humanos porque me gustaba mucho el derecho laboral,  la norma, los derechos de las personas, cómo balancear la justicia”, explica.

La joven estudiante parecía tener su ruta trazada, pero un empleo de verano que consiguió para ayudar con los gastos de la familia amplió su panorama. Era en una oficina de abogados que brindaba servicios a personas con escasos recursos. “Desde que trabajé allí  dije 'no hay una carrera que pueda llenarme más que esta',  No quería un trabajo en el que solo generara ingresos. Necesitaba saber que de alguna manera estaba contribuyendo a la sociedad. He sido agraciada porque es precisamente lo que he podido lograr en mis distintos roles”, afirma años más tarde. 

Antes de llegar a la ACAA, Boria fungió como jueza administrativa en el Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), donde asegura que confirmó su vocación. Allí además se certificó como mediadora.

“Es muy fácil defender tus criterios. Lo difícil es poner en una balanza dos historias y establecer esa equidad siendo justo para ambas partes. Cuando sentía que la persona tenía la razón, pero la prueba del expediente no permitía que prevaleciera, entrábamos a un proceso de negociación y con la anuencia de la parte querellada y la parte querellante llegábamos a un 'happy medium'”, comparte sobre su gestión entonces.

En su rol actual Boria  dice experimentar aún mayor sentido de urgencia por tratarse de servicios que pueden hacer una diferencia ente la salud y la enfermedad, entre la vida y la muerte.

“Cualquier decisión que yo tome redunda en la vida. No hay nada más delicado que la salud del ser humano. Que esa responsabilidad recaiga en mí y en mi equipo es retante y bien complejo. Puede ser algo tan sencillo como un yeso o alguna persona que quede parapléjica, como pueden ser niños que no tienen quizá expectativa de vida, y nuevamente me llena el que no estoy aquí por un ingreso, estoy aquí porque siento que de alguna manera estoy ayudando a la ciudadanía”, recalca.

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El niño de sus ojos

Ser madre y esposa  ha magnificado su sentido de responsabilidad. Al preguntarle por la maternidad salta en su asiento, ríe y suspira. Su semblante cambia y comienza a mostrar los dibujos y las fotos que hay del niño  por toda su oficina. “Es dibujante como yo”, dice del “coloraíto que es bien terrible, pero a la vez “muy noble”.

“Amo mi trabajo, pero todo lo que hago es pensando en él. Mi esposo Antonio y yo estamos bien pendientes de que él sea un niño caballeroso, que respete a las mujeres, y que proteja al débil, eso siempre se lo recalco.  Trato de sensibilizarlo y que no se vaya en esta ola del mercadeo que los llena de juguetes y aparatos electrónicos. Él tiene que entender que aunque mamá pueda comprarle algo, no lo va a tener porque  él se lo tiene que ganar. Las cosas hay que trabajarlas”, comparte sobre su filosofía de crianza.

 Antes de que salga el sol

Un día típico en la vida de esta mujer comienza a las 4:30a.m. Suele estar en la oficina entre 8:00 y 8:30 a.m. Los lunes es cuando más madruga para ir al gimnasio antes de la jornada, y en la tarde sale más temprano pues es el único día que suele asistir a las prácticas deportivas del pequeño Antonio.

“Me gusta madrugar. Desde pequeña lo hago. Incluso los sábados y domingos me levanto a las seis. Hago el café, desayuno. Tengo ya todo 'ready' desde la noche antes: el uniforme del nene con su ropa de 'soccer' o karate, mi ropa y lo que me tenga que llevar. Comienzo a leer las noticias que me envían del periódico. Levanto el nene, lo preparo y me lo llevo para el colegio. De camino  hablamos y oramos”, enumera. La oración es con el abuelo paterno al teléfono, quien es pastor. Boria Vizcarrondo destaca la unión familiar como un valor del que siempre ha disfrutado, incluso luego de que sus padres se divorciaran una vez los tres hijos fueran adultos. Por eso, aunque la licenciada suele estar en la oficina hasta tarde, su esposo y los abuelos se alternan para buscar el niño a la escuela.

 Una prueba familiar
 Hace siete años comenzó a entrenar como triatleta junto a su hermana Gloria. Su abuela Sofía falleció luego de padecer un agresivo cáncer de páncreas y su forma de superar la pérdida fue sumarse a carreras y eventos para recaudar fondos dedicados a la investigación y servicios a pacientes.

“Abuela era como nuestra madre y escuchar ese diagnóstico  fue terrible para todos. Ella no tenía escolaridad, pero sabía más que todos, era muy fuerte e independiente, cortaba hasta la grama. Y de repente todo cambió. Cambiamos nuestra vida para atenderla”, lamenta. 

Luego el cáncer de seno tocó a su madre, más tarde a su tía de quien no podía estar cerca por los riesgos que la agresiva radioterapia que recibía imponía a quienes estuvieran a su lado. 

“Recibes noticias como esas casi a la vez y sientes una impotencia muy fuerte. Mi forma de canalizar todo era con las carreras, pero necesitaba algo más y encontré la disciplina del tríalo”.

Casi sin saber nadar, Lersy se embarcó en un nuevo reto. 

“Son entrenamientos súper difíciles. Más que disciplina tienes que tener esa voluntad y querer hacerlo por algo. Dije 'tan pronto mi tía comience la radio, yo voy a ayudarla con mi entrenamiento en calidad de apoyo'. Lamentablemente saliendo de una práctica de natación, me llaman que había fallecido.

Pensé quitarme… Fue para mi cumpleaños 37… Pero me mantuve. Mi hermana  y yo hicimos el tríalo en nombre de mi tía y desde entonces lo hacemos con un propósito, además de ayudar con donaciones”, asegura.

Ahora que está en el ojo público a la licenciada Boria Vizcarrondo le cuesta un poco hacer las pases con la cámara, dice que de posar no sabe nada y que su asesora de imagen es su progenitora, pero su personalidad afable le ayuda.

Al momento la ejecutiva desea digitalizar expedientes y actualizar procesos de la ACAA, no solo para agilizar los servicios, también para reducir las pérdidas de la corporación por el pago de servicios médicos a conductores que ocasionan accidentes mientras violan la ley y por tanto no cualifican para beneficios que en ocasiones reciben hasta de por vida. 

“El tiempo que esté aquí mi meta es que la corporación trabaje eficientemente. Son muchas las opciones que estamos evaluando para ahorrar y que ese dinero sea redistribuido a los lesionados, porque los gastos médicos van a seguir subiendo. Tenemos que ser muy estratégicos y estar enfocados, es lo que Puerto Rico necesita”.

Asegura además, que entre sus prioridades está el empoderar a más féminas. "Quisiera ayudar e inspirar a que màs mujeres se atrevan a seguir sus sueños profesionales. Mantener el equilibrio en todos los roles es complicado, un reto diario para la mujer actual pero es posible". 

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