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Jocelyne Miranda, quiropráctica de Justin Bieber y otros famosos, cuenta su historia

Conoce el camino que la llevó a ofrecer alivio a deportistas y artistas que confían en sus tratamientos
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La quiropráctica asegura que Justin Bieber es una de las personas más dulces que haya conocido en la vida. (Foto Neidy Rosado)
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Jocelyne Miranda estuvo inmersa en el mundo del baile por muchos años. Pero como bailarina de jazz sufrió una lesión de cadera que le provocó dolor constante. 
Para entonces, Jocelyne era estudiante de premédica, pero pronto se dio cuenta de que la medicina tradicional no le resolvía su problema.


“Estaba en premédica para estudiar fisiatría en la UPR y fui al quiropráctico, Ernest Loveland, y me ajustó la cadera y en verdad fue como milagroso, porque había ido a montón de fisiatras, había tomado medicinas contra el dolor y nada me lo quitaba. Fui donde él y cambió mi vida como bailarina. Entonces le dije a mis papás que quería dejar la medicina para estudiar quiropráctica y me convertí en la oveja negra de la familia”, recordó. En su familia hay bastantes médicos, sus dos hermanas son ingenieras químicas y de otras profesiones que estudiaron en universidades como Harvard, así que el hecho de que Jocelyne tomara un rumbo incierto -debido a que la quiropráctica  no era una carrera común en ese tiempo- provocó la inquietud de sus padres.
Pero el tiempo le probó que tomó el camino correcto.

Jocelyne ahora es quiropráctica radicada en Los Ángeles, que tiene entre sus clientes actores de renombre en Hollywood, famosos cantantes como Justin Bieber, deportistas reconocidos y medallistas olímpicos.

PUNTO DE VIRAJE
Al terminar los estudios su madre, Nelia Miranda, le regaló un viaje a Francia, donde se enamoró de un francés. “Me mudé a París y estudié con un osteópata. Allí trabajé en una compañía de baile, pero estaba en proceso de decidir lo que iba hacer a nivel profesional. Yo estuve un año viajando, ajustando pacientes, a bailarines. Luego, tuve una oferta de trabajo en Londres con una compañía quiropráctica y me mudé allá”, relató.

La muerte de su padre, José Miranda, en el 2002, impulsó a Jocelyne a regresar a la Isla, para estar cerca de su madre y sus hermanas. Aquí estableció su oficina de quiropráctica en Caparra, etapa que le trajo grandes satisfacciones, pero a la vez grandes frustraciones.
“El universo conspiró para que volviera aquí. Luego de que mi papá murió, mi mamá se enfermó de cáncer y pude acompañarla. Una de mis pacientes, Teresa García, que es como mi mamá adoptiva, me ayudó a abrir la oficina. Pero negociar con las compañías aseguradoras fue una pesadilla. Entonces me pasó de pronto yo era una empresaria con un  negocio pequeño ahogada por los pagos de patentes, planillas,  permisos de propiedad, las aseguradoras. Era más fácil irme a Los Ángeles y cobrar $250 en efectivo por una visita, que ver a 20 pacientes a $40 y $60, para cobrar un 70 por ciento de eso y tener que pagar toda la operación. No valía la pena”, lamentó. 

Poco imaginaba que un viaje de placer a Los Ángeles cambiaría, de nuevo, el rumbo de su vida. Una amiga le presentó a Maurice Marciano, de los fundadores de la casa de moda Guess y terminó atendiéndolo. “Maurice me dijo: tienes que explorar aquí, conozco a mucha gente. Inicialmente no me planteaba vender mi oficina, porque la práctica la hace el doctor y encontrar quién me sustituyera era bien difícil, luego los pacientes no quieren a la persona nueva. Pero gracias a Dios encontré a una muchacha con quien dejarlos bien atendidos y empecé a ir y venir. Sentí que tenía que hacer un cambio de vida. Aunque me fascina Puerto Rico, siempre he sentido la necesidad de descubrir ciudades nuevas y seguir creciendo”, señaló.

En 2013 Jocelyne se mudó a Los Ángeles para trabajar de manera independiente en una clínica especializada para deportistas de alto rendimiento en Beverly Hills, llamada Peak Wellness. Por su experiencia de vivir en varias ciudades Jocelyne estaba acostumbrada a lidiar con personas de distintas razas y costumbres, sin embargo, en dicha población con alto poder adquisitivo se enfrentó a un racismo solapado. 
“Usualmente la gente te pregunta, ¿de dónde viene tu acento?, porque es ‘cute’. Pero las señoras de Beverly Hills lo preguntaban con un tono distinto. Fue la primera vez que me sentí discriminada. Pero empecé la práctica y en menos de tres meses tenía la agenda llena. Allí fue que empecé a atender a montón de celebridades, atletas de alto rendimiento, como jugadores de la NBA. También conocí a Justin (Bieber), él recién salía de una etapa bien mala en su carrera y estaba trabajando en un disco nuevo”, contó.
De hecho, la quiropráctica asegura que Justin es una de las personas más dulces que haya conocido en la vida. Al punto que le molestan los chismes en torno a su persona, pues los considera injustos. “Cuando conocí a Justin estaba pasando por un momento bien fuerte. Luego me invitó a ser parte del equipo que le acompañaba en su gira, ‘Purpose’, hace ya más de un año. Te aseguro que él es la persona más acosada que conozco. La gente no tiene idea de lo que él pasa día a día. Mira, he conocido a muchos famosos que están afectados emocionalmente, pero este niño es una persona cristiana que lo que está buscando es tener una familia e hijos. Y nadie ha rezado por mí como él ha lo ha hecho. Justo antes, en el avión viniendo para Puerto Rico, él me hizo una oración. Imagínate que se pasa en su 'tour bus' orando por horas y horas”, aseguró.

CRUZADA ANTI ESTRÉS
Jocelyne trata diversos tipos de condiciones, pero en especial conoce bien los estragos que hace el estrés en el cuerpo. Dice que los atletas padecen de muchos espasmos musculares, fatiga, y asegura que están muy enfocados en conseguir la perfección y el alto rendimiento. En cuanto a los artistas y cantantes, el escrutinio que promueven las redes sociales les afecta negativamente. “Los cantantes usualmente padecen estrés por su exposición continua en las redes sociales. Tienen que llevar una vida condicionada a lo que la gente ve. Por eso acumulan mucho estrés en la espalda, tienen mucha fatiga y espasmos musculares. Si eres cantante tienes que trabajar el área del cuello y tomar en cuenta de la presión cuando están en la calle 24 horas al día, en una gira”, explicó.

La doctora planifica radicarse en Miami para seguir atendiendo a sus pacientes en Los Ángeles, pero al mismo tiempo, estar más cerca de la Isla. De paso, le gustaría contribuir más al país y no esconde su frustración de que no prosperó su intención de ayudar a equipos deportivos puertorriqueños en competencias internacionales. 

Por ejemplo, cuando acudió al Campeonato Mundial de Natación, en Catar (2014), donde asistió a un nadador de otro país. “En Catar hablé con el presidente de la Federación de Natación y le dije que había quiroprácticos dispuestos a trabajar con los equipos, pues solo contaban con un terapista físico o acondicionador. Es usual que todos los equipos viajen con un quiropráctico y dos o tres terapistas en sus equipos, excepto Puerto Rico. Cuando en el 2015 volví al Campeonato, en Kazan, las nadadoras puertorriqueñas no tenían a nadie. Pues es importante que se sepa que en Puerto Rico hay quiroprácticos especializados en deportes que están dispuestos a ofrecer sus servicios pero simplemente no cuentan con ellos. Incluso, en el Clásico Mundial de Béisbol, fue el quiropráctico de Estados Unidos el que ajustó a los jugadores puertorriqueños. Todo eso se refleja en el desempeño y es una pena que no lo tengan”.

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