Loader

Jóvenes ejemplares que luchan por el bienestar social

Líderes optimistas analizan los problemas que aquejan a la nueva generación y ofrecen soluciones para crear mayores oportunidades
Photo
Esthefanny López, Darielie Rivero y Naomi Deliz Cruz son candidatas al premio Joven del Año de Boys & Girls Club de Puerto Rico. (Fotos: Neidy Rosado y Ramón “Tonito” Zayas)
  • Compartir esta nota:

Una nueva generación de mujeres con conciencia social comienza a levantarse. Mientras muchos de sus pares están pendientes al artista del momento o a cuándo podrán tener el calzado de moda, estas adolescentes empiezan a identificar los problemas de sus respectivas comunidades y se preocupan por conseguir una solución.

Aniris Meléndez, Naomi Deliz Cruz, Esthefanny López y Darielie Rivero son cuatro de los 10 adolescentes que se encuentran en competencia para obtener el galardón de Joven del Año que otorga Boys & Girls Club de Puerto Rico. Mediante este reconocimiento, la organización busca reconocer a jóvenes líderes que tienen excelencia académica y brindan servicio a la comunidad.

Durante todo el año los jóvenes de los distintos clubes a través de la isla reciben el apoyo de sus líderes para cumplir con una serie de talleres y entrenamientos. Al final, quien resulte ganador, representará a Puerto Rico en la competencia Youth of the Year que se celebra en Estados Unidos.

Rivero Rolón, de 17 años y residente de Luis Lloréns Torres, destaca que su participación en Boys & Girls Club le ha permitido desarrollar su liderazgo y trabajar con problemáticas de la comunidad. “Tenemos un periódico llamado “La voz de Lloréns”, que ya va por la tercera edición y trabajamos aspectos positivos del residencial y los problemas que nos afectan a nosotros”, menciona.

Mientras que Deliz Cruz, de 17 años y residente en Isabela, destaca que para ser líder hay que mantener una actitud optimista ante las adversidades de la vida y destaca la importancia de trabajar en equipo “porque si no nos unimos, no vamos a llegar a hacer nada”.

Por su parte, López, una joven mayagüezana de 17 años, señala que entró a muy temprana edad al Boys & Girls Club de su región porque su mamá trabajaba allí. Lo que para muchos pudo haber sido una ventaja, para López significó un gran reto, pues era la razón por la que los demás niños la rechazaban.

“Asumí el reto de que no los iba a rechazar. Comprendí que puedo creer en mí y en los demás”, mencionó.

Para Meléndez, una joven de 16 años que reside en Carolina, los últimos años y su participación en el club han sido clave para vencer la timidez. Ahora es una líder que se destaca por su manera de expresarse y, con el deseo de llevar un mensaje de superación a otros, ha aprendido por su cuenta el lenguaje de señas y se encuentra explorando la escritura braille, para no videntes.

“A mí siempre me ha gustado expresarme. Ha sido una experiencia buena, ver los retos y darme cuenta de cuánto trabajo hay que pasar. No hay ninguna meta que se logre sin que uno trabaje y se esfuerce”, asegura.

Las diversas experiencias de vida de cada una de estas jóvenes y las destrezas aprendidas en el Boys & Girls Club las han convertido en líderes cuya voz comienza a escucharse en sus respectivas comunidades.

Las cuatro adolescentes pertenecen a una nueva generación de mujeres que están dispuestas a hacerse escuchar y luchar por el bienestar social.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Magacín ha reunido a estas cuatro jóvenes para conversar con ellas sobre las oportunidades y el compromiso que tiene la nueva generación de féminas que van labrando su camino en el servicio comunitario.

Preocupación por el futuro

Si algo inquieta a estas cuatro líderes en ciernes es la diversidad de problemas que experimenta la sociedad y que poco a poco van mermando las oportunidades de los más jóvenes de salir adelante.

Las deficiencias en el sistema de salud y de educación se unen al poco acceso que las personas de comunidades de escasos recursos enfrentan, como una gran barrera que deben derribar.

“Me preocupa la educación, pienso que lo que estamos recibiendo no es una enseñanza que vaya acorde a nuestra generación, porque estamos más adelantados a los currículos que nos impone el Departamento de Educación. Nosotros tenemos que cumplir con unas horas estándares, pero salimos temprano porque a veces no tenemos maestros, o los que hay están en reunión”, menciona Rivero.

Ante esa situación, la joven señala que es necesario que se realicen cambios que actualicen los currículos y que les den tanta importancia a las materias básicas -español, inglés, matemática, ciencia e historia- como a los deportes, las artes y las destrezas de liderazgo.

“Actualmente la falta de oportunidades es algo bien marcado. Entiendo que si hubiese más líderes comunitarios a los que les gustara ayudar a los jóvenes y a los adultos, pienso que podríamos cambiar este mundo. No todos seríamos líderes, pero sí todos estaríamos dirigidos para lograr todo lo que nos propongamos en la vida o hacer lo que queramos, siempre y cuando sea correcto”, añade Rivero.

La carencia de servicios de salud que confrontan muchas comunidades es otro de los grandes problemas que afectan a la población de todas las edades y de ambos sexos. Rivero enfatiza en que los residentes de barrios y caseríos se ven aun más marginados, pues no cuentan con los recursos para atenderse y la asistencia que ofrece la reforma de salud del gobierno es limitada.

“Quisiera en algún momento crear unas clínicas de ginecología ya que muchas veces los centros de salud no están dando servicios dignos. Mayormente tenemos que esperar largas horas para ser atendidas. En cada residencial o cerca de barrios, quiero crear clínicas donde puedan ir a hacerse su mamografía”, añade.

Alto a la violencia

Entre otros problemas sociales que necesitan atención, Cruz menciona la alta incidencia criminal y la violencia de género, situaciones que a su entender están muy unidas a la educación que los niños y adolescentes reciben en sus hogares.

Para atacar este asunto que el año pasado cobró la vida a 641, entre ellos 24 mujeres víctimas de violencia de género, Cruz señala que se necesita conseguir la manera de llevar más orientación a las nuevas generaciones y buscar recursos para ofrecerles la protección adecuada de manera que no sientan miedo al denunciar dichos incidentes.

“Todos nosotros tenemos que unirnos para cambiar el mundo. Llevamos años diciéndolo y no lo hacemos. Quiero llevar el mensaje de que mujeres y hombres tenemos que estar unidos, unos al lado de otros”, opina Cruz.

Por su parte, Rivero opina que es imperativo que se ofrezca una educación enfocada en la igualdad y no en el machismo.

“Eso de la violencia doméstica tenemos que frenarlo, tenemos que hacer un plan para que esas muertes, que son innecesarias, se detengan ya. Son mujeres que tenían familia y cómo su vida fue arrebatada por un hombre que es testarudo, egoísta y que no sabe recibir un no por respuesta, que pretende que la mujer sea ama de casa, que le tenga la comida lista y la ropa planchada. No tenemos que depender de un hombre. Desde que comienzan los malos tratos hay que alejarse de esa persona”, sentencia Rivero.

López, Rivero y Cruz comentan que han tenido conocimiento de situaciones de violencia en la que se han visto envueltas otras jóvenes de su edad y tanto ellas como Meléndez opinan que las campañas informativas no deben cesar y que no se debe bajar la guardia cuando de orientación se trata.

“Creo que es necesario realizar talleres para evaluar cuáles son tus fortalezas y debilidades y también trabajar con la autoestima. Hay que amarse primero para poder servir a los demás. Entender que no necesitamos estar con alguien para poder triunfar en la vida. Hay muchas madres solteras y viudas que luchan por los derechos de ellas y de sus hijas. Es tiempo que aprendamos a estar solas. A su debido tiempo, pues, llegará una persona y, si no llega, como quiera podemos vivir plenamente”, opina López.

¿Qué necesita la isla?

Las cuatro adolescentes apuntan que fortalecer las destrezas de liderazgo son necesarias, aun cuando no todos los jóvenes se conviertan en líderes de su comunidad, pero esto les ayudará a entender la importancia de que cada persona debe “poner su granito de arena”.

“Lo que se necesita es empatía, porque podemos todos tener liderazgo y capacidades, pero si no somos empáticos con los demás y no entendemos sus circunstancias, no podemos llevarlos. Necesitamos aceptar y poder ser aceptados”, destaca López.

A la opinión de la joven mayagüezana, Rivero añade que hay que empezar a dejar un lado las divisiones y el rechazo hacia las personas de menores recursos y fomentar la unión para lograr un cambio.

“No solo nos quitan las oportunidades por la edad, también porque venimos de barrios, barriadas y caseríos. Tenemos que cambiar nuestras direcciones de resumé para poder entrar a un trabajo digno”, asegura.

Photo

Aniris Meléndez

• Tiene 16 años.

• Cursa el tercer año de escuela superior.

• Es parte del grupo de jóvenes del Boys & Girls Club de Carolina desde hace cuatro años.

• Tiene aspiraciones de estudiar un bachillerato en administración hotelera con una concentración en turismo.

• “Todos los clubes necesitan alguien que los represente. A mí siempre me ha gustado expresarme. Ha sido una experiencia buena, ve los retos y se da cuenta de cuánto trabajo hay que pasar. No hay ninguna meta que se logre sin que uno trabaje y se esfuerce”.

Photo

Naomi Deliz Cruz

• Tiene 17 años.

• Cursa el cuarto año de escuela superior.

• Forma parte del Boys & Girls Club de Isabela desde hace seis años.

• Se encuentra considerando varias posibilidades de estudios, entre ellas administración de empresas y estética.

• “La actitud optimista me hace líder, porque soy de las personas que rápido que veo algo mal o que alguien está mal, me acerco y hago algo para resolverlo. Soy de las personas que toma acciones rápido cuando algo no está funcionando. Me gusta trabajar en equipo porque si no nos unimos, no vamos a llegar a hacer nada”.

Photo

Esthefanny López

• Tengo 17 años.

• Cursa el cuarto año de escuela superior.

• Asiste al Boys & Girls Club del Residencial Franklin D. Roosevelt, en Mayagüez desde los seis años.

• Desea estudiar comunicaciones y hacer un juris doctor.

• “Llegué a los 6 años porque mi mamá es empleada allí. Al principio era difícil porque los demás tenían una actitud de rechazo contra mí porque era hija de empleada, pero asumí el reto de que no los iba a rechazar. Comprendí que puedo creer en mí y en los demás”.

Photo

Darielie Rivero Rolón

• Tiene 17 años.

• Cursa el cuarto año de escuela superior.

•  Pertenece al Boys & Girls Club del Residencial Luis Llorens Torres, en San Juan desde hace cinco años.

• Aspira convertirse en ginecóloga obstetra.

• “Trabajamos con problemática de la comunidad, problemática social del país y tenemos un periódico llamado ‘La voz de Llorens’, que ya va por la tercera edición y trabajamos aspectos positivos del residencial y los problemas que nos afectan a nosotros. Me hace líder la honestidad, sinceridad, pasión con la que hago las cosas. Amo mi comunidad”.

Boys and Girls Club

• Es una organización sin fines de lucro que por los pasados 50 años ha ofrecido a más de 60,000 niños y jóvenes en Puerto Rico.

• En la actualidad sirve a más de 15,500 niños y jóvenes en 13 clubes en diversos puntos de la isla, sirviendo a 48 municipios.

• Nueve de cada 10 de los participantes del programa viven bajo el nivel de pobreza y como resultado, muchos no cuentan con las herramientas para desarrollar las destrezas necesarias para cumplir sus metas.

• Su programación de innovación se enfoca en el desarrollo de carreras y emprendimiento, provee herramientas para que los participantes obtengan un empleo digno que les brinde seguridad económica.

• Cuenta con los Keystone Clubs, que son clubes de liderazgo y servicio para jóvenes entre 14 y 18 años con cualidades de liderato en la comunidad.

  • Compartir esta nota:
Volver arriba