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Lourimer Rodríguez apuesta por la moda y la familia

Con una amplia experiencia en el campo empresarial, la principal oficial ejecutiva de las tiendas Roma logra mantener un balance entre su carrera profesional y su faceta como madre
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Lourimer Rodríguez asegura que sus empleos anteriores la prepararon para conocer de qué manera llevar la cadena de tiendas Roma. (Foto: Ramón “Tonito” Zayas)
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En su carrera profesional, Lourimer Rodríguez ha tenido la oportunidad de crecer y desarrollarse. Los retos a los que se ha enfrentado en casi dos décadas dedicadas al mundo laboral le han servido de experiencia para para tomar las riendas de la cadena de tiendas Roma, la cual adquirió junto a su esposo Javier Aisa hace casi dos años.

Sin embargo, las múltiples responsabilidades laborales no han sido impedimento para darle lo mejor de ella a sus dos niñas, de seis y ocho años.

“Toda mi vida he tenido posiciones de alto nivel. Soy ambiciosa con mi carrera y sabía que, si iba a tener bebés, tenía que hacer sacrificios. Así que sé que no voy a ser ni la perfecta profesional, ni la perfecta mamá, ni la perfecta hija, ni la perfecta hermana, ni la perfecta pareja. Pero eso es lo que me da el balance, porque sé que no voy a ser perfecta, pero trato de hacer lo mejor en cada faceta y cumplir con mis responsabilidades”, comenta Rodríguez.

Para la ejecutiva de 39 años, sus hijas y su familia son su prioridad y desea darles el mejor ejemplo. Por eso, trabaja con pasión, para que sus niñas aprendan desde muy pequeñas la importancia del sacrificio y la entrega que se necesita para salir adelante y cumplir las metas que se trazan en la vida.

Tuve el ejemplo de una mamá trabajadora desde que yo era pequeña. Yo la esperaba y ella me explicaba lo que hacía, pues yo la admiraba. Me crié así, fue lo que aprendí y yo emulé eso en mis hijas. Ellas entienden mi trabajo. Cuando puedo las incluyo, que eso es lo bueno de esta empresa, contrario a una multinacional, que tiene otras reglas. Trato de mantener ese balance y mezclarlas en mi vida profesional y también explicarles que en la vida hay que trabajar y ganarse el dinero”, asegura.

Décadas de experiencias

Rodríguez cursaba estudios universitarios cuando se adentró en el negocio de “retail” a través de la compañía General Electric Puerto Rico (GE). Cuando se graduó de la universidad se mantuvo en el departamento legal de la multinacional y allí conoció a la licenciada Amir Lastra, a quien considera una de sus mentoras.
“Luego, en esa compañía, empecé a trabajar en recursos humanos, la profesión que estudié. De ahí me moví a Coors Light para ser la gerente de recursos humanos y asuntos corporativos, a los 26 años. Después fui la directora de recursos humanos de Medtronic, donde tuve varios países a cargo”, recuerda.

Reposicionar la marca

En esos años de trabajo con multinacionales, Rodríguez conoció a Aisa y hoy componen una familia con cuatro hijos. Juntos han compartido consejos y retos, pero hace dos años decidieron adquirir la cadena de tiendas de ropa Roma, bajo la corporación Seven, que manejan ambos.

Aisa cuenta que, aunque la idea de tener un negocio propio no les era extraña, que se tratara de una empresa dentro de la industria de la moda era algo que no estaba en planes.

“Esto nació en un momento inesperado. En un almuerzo informal con un amigo, no sé cómo caímos en el tema y terminó diciéndome ‘te vendo el negocio’. Fui donde Lourimer, le dije lo que me acababa de pasar y ella me respondió ‘¿qué estás esperando?’. Desde ese momento en que ella me dio esa confianza, todo se dio pensando positivo”, relata Aisa.

Por su parte, Rodríguez destaca que, aunque le gusta mucho el mundo de la moda, lo más retante de esta faceta como empresaria ha sido hacer las compras. En ese proceso tiene que quitarse de la mente su estilo para pensar qué seleccionarían mujeres de diversas edades y gustos.

No obstante, la empresaria señala que en general, sus empleos anteriores la prepararon para conocer de qué manera llevar este negocio.

“El cambio realmente es el producto, sea una cerveza, un marcapaso o una pieza de ropa, pero lo que es la esencia de un negocio, que es márgenes, ganancias, leyes laborales, al final es lo mismo. Al nivel que estaba, sentada en las sillas ejecutivas de estas empresas, no solo ves recursos humanos, también conoces cómo se lleva una empresa y las decisiones grandes”, añade.

Entre las decisiones importantes que tanto Rodríguez como Aisa han tenido que tomar desde que compraron Roma ha estado el cambio de imagen de las tiendas. Cuando adquirieron la compañía, realizaron un estudio de mercadeo que demostró que la marca tiene una buena reputación, respaldada por una trayectoria de 37 años, muy relacionada con una población más adulta, que buscaba buenos precios, productos de calidad, pero con un estilo muy clásico y formal.

“Reposicionamos a Roma. Tratamos de rejuvenecer dos generaciones con la mercancía que seleccionamos. La idea era que la nieta fuese quien trajera a la mamá y a la abuela, no que la abuela viniera sola. Entonces reforzamos esas generaciones con nuevas marcas”, menciona Aisa.

Además del cambio de logo, uniformaron el aroma que predomina en todas las tiendas. En el caso de la tienda para caballeros que ubica en San Patricio Plaza, ésta cuenta con un área de esparcimiento que incluye barra, mesa de billar, mesa de dominó y área de espera para un mayor disfrute en la experiencia de compra.

Época de renacer

A pocos meses de haber adquirido la cadena de tiendas a través de una transacción millonaria, el matrimonio enfrentó el gran reto que el paso del huracán María representó para millones de puertorriqueños.

Además del daño que sufrieron los comercios, la falta de luz y agua hizo que la recuperación fuera más lenta.

Tanto Rodríguez como Aisa recuerdan que, aun en los momentos más difíciles, siempre trabajaron duro para abrir las tiendas Roma lo más pronto posible. Era su manera de sacar el negocio adelante, darles taller a sus empleados y demostrar que Puerto Rico se repondría de un impacto tan fuerte.

“Usamos plantas eléctricas, paramos las compras un momento y tomamos decisiones acertadas que permitieron al negocio mantenerse. Plaza estaba cerrado y Roma de la Roosevelt estaba abierto”, recuerda Rodríguez.

Con muchos retos superados, la pareja señala que la empresa se mantiene en pleno crecimiento. El próximo año la meta es comenzar las ventas en línea y explorar otros mercados, ya sea fuera del área metropolitana o a nivel internacional.

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