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Más que hermanas, amigas: Nami y Yari Helfeld

Comparten una vida de sueños, metas y aficiones en común
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Asociadas a un grupo de amigos artistas, en el 2003 fundaron la compañía de teatro experimental “Y no había luz”. (Gerald López)
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Nota de las editoras: Esta historia es parte de una serie sobre hermanas inspirada en el Día de la Amistad que se celebra el 14 de febrero. 

Reza una frase que “un hermano comparte memorias de infancia y sueños de adulto” y, ciertamente, no hay otra expresión que defina mejor la vida de Nami y Yari Helfeld, producto de una infancia “particular, maravillosa y peculiar” en medio de las montañas de Orocovis, al lado del río, entre el barrio Bauta Abajo y Pellejas II. 

“Nos criamos haciendo ‘homeschooling’ por muchos motivos, entre ellos que el camino de la casa a la escuela era complicado y si crecía el río no se podía pasar. También por los ideales de nuestros papás en términos educativos con respecto a las escuelas y la educación en Puerto Rico. Así crecimos mi hermana mayor Tai, Nami y yo”, dice Yari de 34 años. 

Desde pequeñas, este par de teatreras sintieron un interés por la música, afición que también le deben a sus padres Tomás Helfeld y Mari Santini, pues desde muy temprana edad les inculcaron amor y respeto por el trabajo que se hacía con las manos. “Aprendimos a sembrar, hacíamos artesanías, cursamos estudios de instrumentos y crecimos envueltas en la gran cultura de trovadores que había en nuestro pueblo. Beba (Nami) empezó a tocar cuatro y a componer las canciones que después tocábamos como ‘Las Doncellas de Boriquen’, que estuvo más o menos 10 años”, continúa la egresada del Departamento de Estudios Multidisciplinarios de la Universidad de Puerto Rico de Río Piedras (UPR-RP), quien para ese entonces recién cumplía sus siete años y recuerda que fue el espacio para conocer el mundo y tener sus primeros contactos sociales. 

“¿Y si emprendemos juntas?”. Fue la propuesta que Nami y Yari se hicieron de adultas y ninguna pudo rechazar. Asociadas a un grupo de amigos artistas, en el 2003 fundaron la compañía de teatro experimental “Y no había luz”, con el propósito de tener un espacio propio de creación artística en colectivo. Desde entonces, han participado activamente ofreciendo una nueva experiencia cultural, tanto en salas de teatro como en espacios públicos y comunidades. 

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“Este fue un proyecto que nació de la amistad y de la hermandad. Comenzamos a crear piezas originales y nos dimos cuenta de la pasión que sentíamos de poder contar nuestras propias historias como nosotras queríamos contarlas, sin la necesidad de tener un director que nos guiara y poco a poco se fue creando esta base donde actualmente y desde sus inicios, somos siete codirectores artísticos que planteamos una forma distinta de crear sin que haya jerarquía”, cuenta Yari, mientras añade que “en un mundo tan capitalista y acostumbrado a clasificaciones” esta es su mayor aportación en común para las futuras generaciones. 

Y, hablando de aportaciones, las hermanas Helfeld revelan que –además de sus progenitores- es su abuela materna, Nilda Santini Martín, su mayor inspiración en la vida. “Su perseverancia y capacidad de seguir buscando lo que le apasiona ha sido un gran ejemplo para nosotras”, expresa Beba de 36 años y egresada del Departamento de Drama de la UPR-RP. “Sin duda es un símbolo de admiración por ese espíritu que tiene de mantener viva la pasión de existir”, añade. 

También le agradecen mucho a Tai, quien en su rol de hermana mayor se sintió en la obligación de “darnos el ejemplo y poner orden cuando nos daba con hacer lo que nos viniera en ganas”, señalan las hermanas, diferentes en personalidad, pero similares en ideales, gestos y gustos. Tan es así que hasta hace un año y medio compartían residencia y “ahí sí que peleábamos de verdad”, aseguró Nami entre risas. “Estábamos todo el tiempo juntas. En el trabajo no peleamos, es una dinámica totalmente distinta. Sí tenemos nuestras diferencias, pero se resuelven al instante” y es precisamente esa la fórmula ganadora de ellas. 

Con el firme pensamiento de que la hermandad es un vínculo con una persona a la que puedes darle mucho de ti, las hermanas Helfeld están seguras de que lo mejor que han podido regalarse la una a la otra es “ese vínculo que más que hermanas no hace amigas y que nos demuestra que en esta vida, juntas, es mejor”.

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