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Monti Carlo cuenta cómo cambió su vida con un "pie" de manzana

La chef puertorriqueña logró vencer una cadena de retos y hoy tiene un programa en The Food Network
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Al preguntarle a la chef puertorriqueña Mairym “Monti” Carlo cuál es su plato favorito, no duda en responder que es el “pie” de manzana. Este postre no solamente ocupa el primer lugar en su recetario por la mezcla de sabores que logran deleitar el paladar de los más dulceros, sino porque fue el que le abrió una nueva puerta cuando enfrentaba el momento más difícil de su vida.

En el 2012, la vida de la chef y actual presentadora del programa “Help My Yelp” de Food Network, había dado un giro inesperado. Se encontraba desempleada, batallando con una rara enfermedad que sufría su pequeño hijo y sanando su corazón luego de descubrir una infidelidad que la llevó a divorciarse de su pareja.
“No sabía qué hacer, porque la radio había sido todo en mi vida profesional y eso había acabado”, narra Carlo, quien luego de una exitosa carrera como locutora en Seattle, dejó su trabajo a un lado para dedicarse a cuidar a su hijo. 

La necesidad la llevó a mudarse a Los Ángeles tratando de encontrar trabajo. Recibía ayuda del gobierno para sacar adelante a su niño y se encontraba sumergida en una depresión.
Un día un vecino le habló de la posibilidad de acudir a las audiciones de un “reality show”, por lo que le pagarían $50. Ella no conocía el programa, pero necesitaba el dinero para alimentar a su hijo.
“No tenía dinero para ir de compras, lo que tenía eran manzanas y decidí hacer un ‘apple pie’. Tuve que usar la crema del café y tomarlo negro por toda una semana. Ni siquiera tenía lo suficiente para hacer un ‘pie’ grande, así que hice uno pequeño. Tampoco tenía dónde llevarlo y usé una caja de pañales vacía y con una correa de perros la amarré. Así llegué a intentarlo en Master Chef”, recuerda.
Cuando estuvo junto al grupo de aspirantes vio que  todos estaban relacionados con el mundo de la gastronomía y que llegaban con sus mejores recetas. Muchos se burlaron de ella, pero su objetivo estaba claro, necesitaba esos $50.

Luego de pasar una primera prueba, llegó su turno de audicionar ante las cámaras. En esa ocasión decidió hacer un pastelón de amarillos, plato que había aprendido de su abuela Dora, cuando vivía en una finca en Boquerón.
“Cuando llegué a Master Chef, no sé qué Gordon Ramsey vio en mí, pero él salvó mi vida. Me dijo que no le importaba que estuviera divorciada y quebrada, que yo tenía que cocinar y pensar en mi hijo. Él me dirigió y me dejó saber que debía enfocarme en la competencia”, añade. 
Sus días en Master Chef fueron difíciles porque estaba lejos de su hijo y por la competencia tan férrea que se dio entre los 18 participantes que semana a semana se jugaban su estadía en el programa.

Carlo asegura que ella no es una persona competitiva, por lo que le costaba entender la actitud de algunos de sus compañeros, aunque eso no le hizo perder su enfoque.
“Era una competencia y la gente quería ganar, yo quería esos $100 que ganaba por programa. Fue difícil porque yo tenía un hijo que mantener. La mayoría eran solteros, sin hijos, en sus 20 años y les gustaba salir y beber, mientras que yo me quedaba en el cuarto del hotel, ahorrando el dinero, porque tenía que enviárselo a mi hermana menor que estaba cuidado a mi hijo”, destaca. 

Ruta al éxito 
Carlo revalidó a la semifinal, ocupando el quinto puesto y regresando a casa con la misma estrechez económica. Varios días después recibió una oferta de trabajo de una emisora de radio, pero tenía que mudarse a Phoenix y así lo hizo,
“Empecé a trabajar. No tenía idea de que el programa fuera tan importante. Ni siquiera se lo había dicho a mi familia, sólo lo sabían mis hermanos porque pensaba que nadie lo vería. De repente me empezaron a llegar correos de Dinamarca, Turquía, Japón y otras partes del mundo de gente que se identificaba con mi historia. No podía creerlo. Entonces llegó una oferta de trabajo para conducir un programa de televisión en Lifetime llamado ‘Make My Food Famous’ y regresé a Los Ángeles”, recuerda.

Desde ese momento, su vida cambió de manera radical y hoy por hoy es una de las mujeres más influyentes y conocidas en los canales de televisión especializados en el campo de la gastronomía. Ha sido jueza en programas como “Chopped Junior”, “Cutthroat Kitchen”, “The Kitchen”, “Cons v. Cons”, “Clash of the Grandmas” y “The Best Thing I Ever Ate”. 

Rumbo al norte
Aunque ha pasado casi toda su vida en Estados Unidos, Carlo se siente bien boricua y atesora los recuerdos de su niñez en la finca de su abuela en Boquerón. Durante un año y medio residió junto a su mamá y a su hermano gemelo en el área de Miramar antes de mudarse a Texas.

Crecer en Puerto Rico fue muy bueno, le dio mucha libertad, comenta. Iba a la playa y se deleitaba con las recetas típicas  que cocinaba su abuela, lo que asegura, que fue moldeando su paladar. Tenía seis años aquel invierno cuando se mudó a San Antonio.
“Nunca había sentido tanto frío en mi vida. Todo era gris. No entendía nada de lo que la gente decía porque no hablaba inglés. La comida era muy diferente y yo extrañaba mucho a Puerto Rico. Quería regresar, pero mi madre hizo lo que tenía que hacer. No podía volver a Puerto Rico sino hacer todo por salir adelante en Estados Unidos”, menciona Carlo, quien añade que aprendió a hablar inglés viendo los programas de “Scooby Doo”. 

Esos años en Texas fueron difíciles, pues su madre tenía tres trabajos y su hermano y ella tuvieron que aprender a cuidarse solos desde muy temprano en la vida.
“Ahora que tengo un niño, no imagino lo aterrador que fue para ella dejar a sus hijos solos para poder ir a trabajar para pagar la renta y cubrir nuestras necesidades. Debió ser duro para ella”, dice.

La historia de esta chef es una de superación, de esas que inspiran a otras mujeres a salir adelante a pesar de la adversidad. Carlo comenta que, en medio de la competencia, cuando sentía que el mundo se le caía encima, el chef Gordon Ramsey le dio una gran lección cuando le dijo que no importaba que estuviera divorciada y quebrada, tenía que superar todo eso y dejarlo atrás para poder avanzar en la competencia y en la vida.

A menudo hay mujeres que se acercan para pedirle consejo. Comenta que recientemente una joven le escribió a su cuenta de Facebook diciéndole que tenía el corazón roto y no sabía cómo continuar.  “Le dije lo que me decía Gordon Ramsey: no puedes quedarte ahí, tienes que continuar. Ese es mi mensaje para las mujeres, no importa lo que esté pasando en sus vidas, siempre deben ver que tienen la fortaleza para luchar, moverse hacia adelante; esa es la única manera de triunfar y ser feliz”, concluye.

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