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Pruebas en la vida llevaron a Sylma Pérez a graduarse junto a su hija

Regresó a estudiar tras 23 años cuando Sylmarie comenzó su carrera universitaria
  • Por Sylma Pérez/ Especial para Magacín
  • 30 JUL. 2017
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Sylma tenía 43 años y su hija, 18, cuando ella decidió volver a estudiar. (Suministrada)
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La experiencia de estudiar una carrera universitaria junto a mi hija Sylmarie Vázquez fue una aventura maravillosa, tal y como lo fue el día que decidí luchar por mi embarazo para lograr darle vida a ella. Mi útero estaba débil por lo que tuve que permanecer en cama por nueve meses hasta que di aluz.

La vida me volvería a poner a prueba en el 1992. Me desempeñaba como transcripcionista médica en hospitales cuando me lesioné la espalda y cervicales y tuve que dejar el trabajo tras una temprana incapacidad. En ese periodo me dediqué a mi familia, a criar a mis hijos y a ayudar a mi exposo en su negocio. Luego de 23 años decidí volver a estudiar cuando Sylmarie comenzó su carrera universitaria. Recuerdo que le dije a mi hija que me daría como prueba el primer semestre. Quería saber si sería aceptada por mis compañeros del programa diurno de Redacción para los Medios en el Departamento de Comunicaciones de la Universidad del Sagrado Corazón.

Y así sucedió. Para mí fue una inmensa alegría no sólo ser aceptada por ellos, sino de ganar nuevas amistades de la edad de mi hija (que en eses tenía 18, y yo 43. Durante todo este proceso y nuestros años de estudiante, quise respetar la independencia de mi hija. De hecho, sólo tomamos dos clases juntas, Español Avanzado y Fotografía. En ese tiempo compartimos la enriquecedora experiencia de ser lectoras para estudiantes con impedimentos a través del Programa Apoyo al Estudiante de la universidad.

Pero no todo fue color de rosa, otra prueba tocó a nuestras puertas. Luego de dos años y medio de cursar nuestro bachillerato, ambas nos enfermamos. En mi caso, comencé a sentir fuertes dolores abdominales y una resonancia magnética reveló un hemangioma hepático, del tamaño de una naranja, obstruyendo mi vesícula. Inmediatamente fui referida al Jackson Memorial Hospital de Miami para evaluación con un cirujano griego.

La operación era una de mucho cuidado y muy costosa, que requería transfusiones de sangre y traslado a la unidad de cuidados intensivos. A pesar de la difícil situación, recibimos el abrazo solidario de nuestros compañeros de la universidad. Nunca olvidaremos su legado de amor. Ellos realizaron ventas de bizcochos, rifas y crearon una cuenta pro-fondos para obtener el dinero suficiente para la operación y mi traslado a Miami.

Mi familia viajaría conmigo excepto Sylmarie pues se enfermó con mononucleosis y dengue. Mi madre tuvo que cuidar de ella mientras me operaban fuera de Puerto Rico.

La resección hepática realizada por el doctor Andreas Tzakis fue exitosa. Fui dada de alta a los cinco días y no requerí transfusiones de sangre. Sylmarie estaba en franca recuperación cuando regresé a Puerto Rico.

Ambas perdimos sólo un semestre de nuestros estudios. Tras cuatro años y medio de esfuerzo y superación logramos graduarnos de bachiller en Telecomunicaciones y Redacción para los Medios, con honores. Hasta aquí nos ha ayudado Dios, vivimos hace casi siete años en el Condado Broward del estado de Florida.

Luego de una excelente trayectoria profesional, Sylmarie es supervisora de producción para el programa mañanero, “Un Nuevo Día”, de la cadena Telemundo. También ha sido parte del equipo de producción para los prestigiosos Premios Billboards y Tu Mundo bajo la dirección de Tony Mojena.

Por mi parte, tomé el curso para obtener una certificación como maestra sustituta de escuela elemental. Trabajar con niños ha enriquecido mi vida, así como lo es ser abuela de cinco; dos varones y tres niñas.

Dios nos ha enseñado a ambas a luchar contra la adversidad, mientras nos mantenemos unidas, junto a Christian Javier, el nene de Sylmarie.

Nunca dejes de luchar por tus sueños, hay que trabajarlos para lograrlos. Te garantizo que sentirás una gran satisfacción y orgullo, por haber sido capaz de superarte, con la ayuda de Dios.

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