Loader

Retazo ofrece un nuevo giro a la moda local

Cuatro diseñadores se unen para crear este proyecto que busca impulsar la transformación de la industria de la aguja
Photo
Ruby Dávila-Rendón y Ellen Colón Lugo son dos de los cuatro cofundadores de Retazo. (Foto: Ramón "Tonito" Zayas)
  • Compartir esta nota:

El mundo de la moda se mueve a una gran velocidad, transformándose a la par que los avances tecnológicos y respondiendo a las necesidades del ser humano. De igual forma, la gran cantidad de basura que llega a los vertederos cada minuto está compuesta, en gran parte, por textiles a los que todavía se les puede sacar mucho provecho.

Según la diseñadora Auralís Herrero Lugo, en la actualidad se hace imperativo mostrar a los creadores de moda local cómo romper con la plataforma de la manufactura de moda lineal, a la que han estado acostumbrados, para convertirla en una circular, que está fuertemente atada a los principios de sostenibilidad.

“En este momento el mundo de la moda funciona de manera lineal, se recogen los recursos, el diseñador manufactura, el consumidor usa y se bota. Tenemos vertederos llenos de ropa. La contaminación textil enorme. En Puerto Rico, después del huracán, el problema de la basura quedó visible y en el resto del mundo pasa lo mismo”, destaca Herrero Lugo.

La propuesta, que poco a poco gana espacio en la industria de la moda a nivel internacional, se enfoca en pensar en la manera en que se va a disponer de ese producto desde el inicio de su creación. Esto incluye desde la biodegradabilidad hasta los distintos usos que se le pueda dar a largo plazo.

Esta necesidad llevó a Herrero Lugo a unirse a sus colegas Ruby Dávila-Rendón, Daniel Santiago Díaz y Ellen Colón Lugo para crear Retazo, una nueva empresa puertorriqueña que busca impulsar el diseño sostenible y la manufactura de moda en Puerto Rico.

Con Retazo estamos tratando de estandarizar la industria de la moda para que podamos crecer. Estamos empezando por la manufactura, porque no estamos faltos de talento ni de buenos puntos de vista en el diseño, pero si no tenemos manufactura no podemos exportar”, menciona Herrero Lugo.

Lo que se propone este grupo es ayudar a los diseñadores a hacer la transición de modelos lineales a modelos circulares.

“No estamos diciéndole que dejen de diseñar o que cambien lo que hacen, estamos abriendo las puertas a este mundo que repercute mejor en su economía. Estamos mostrándoles una manera de hacer mejor sus cosas e invitándoles a que participen de la economía circular”, añade la diseñadora.

Necesidad de producir aquí

Photo

Las carreras relacionadas en el mundo de la moda son cada vez más populares y para lograr una trayectoria exitosa no solamente es necesario tener talento y conocer del negocio, sino tener accesibilidad a los servicios necesarios.

Esa falta de recursos es lo que pone escollos en la carrera de diseñadores que buscan la manera de sacar sus líneas a flote. Herrero Lugo pone como ejemplo su experiencia en la Isla. Hace unos años, intentó mantener una línea de moda sostenible que se manufacturaba entre Puerto Rico y Nueva York, pero no resultó.

“Después de estudiar, me mudé a Puerto Rico y traté de hacer todos mis negocios aquí. Estuve un año y fallé miserablemente”, recuerda.

Cuando vivía en Nueva York tenía su estudio en Brooklyn. Cuenta que utilizaba el tren para ir a Manhattan con sus rollos de telas a cuestas y visitaba a los patronistas y luego iba a las fábricas donde en dos semanas terminaban el pedido que luego vendía entre sus clientes.

“Eso en Puerto Rico no existe. Aquí los diseñadores tienen sus talleres, con sus costureras, pero no hay dónde puedan manufacturar cantidades más grandes. Hay mucho talento que no florece porque no hay dónde hacer ‘ready to wear’. El problema es que muchos diseñadores no saben trabajar con fábricas ni las fábricas saben trabajar con diseñadores. Eso es lo que Retazo resuelve y a la vez les enseñamos a los diseñadores a ser más sostenibles y a las fábricas también”, destaca.

Pero el caso de Herrero Lugo no es uno aislado, sino una situación que se repite constantemente en el mercado local y que se agudizó después del paso del huracán María, cuando los diseñadores de moda quedaron prácticamente desempleados por varios meses.

Por otra parte, las fábricas que existen en la Isla también se han afectado con la crisis económica. Estas empresas en su mayoría se dedican a la confección de uniformes, tanto militares y corporativos como escolares. Estas últimas han sufrido las consecuencias de los cierres de escuelas del sistema público y de colegios privados.

Dávila-Rendón pone como ejemplo una fábrica que perdió más de la mitad de sus clientes luego del cierre de varias escuelas. La compañía ya había realizado la compra de materiales y ese dinero también lo perdió.

“Eso no solamente la pone vulnerable a cómo mantener los empleos, sino que también todo el inventario de las telas que necesitaban para hacer esas órdenes que fueron canceladas, fueron compradas hace seis meses y eso se convierte en un inventario textil esperando por desarrollarse”, destaca Dávila-Rendón.

Lo que se propone Retazo es ayudarlos a buscar nuevas estrategias para ver cómo esa fábrica puede volver al 100% de operación y mantener la cantidad de empleos.

“Nosotros intervenimos con nuevas estrategias de desarrollo de producto que son específicamente de diseñadores de moda y cómo ese material, que es un inventario que lleva seis meses allí, podemos darle vida desde otras perspectivas”, menciona.

Una nueva forma de diseñar

Photo

Aunque para muchos la industria de la aguja ha decaído en la Isla, Dávila-Rendón señala que lo ha sufrido es una transformación que, si se trabaja de manera adecuada, puede ponerla en gran ventaja.

Por los pasados 18 años, la diseñadora ha recorrido las diferentes fábricas de confección de ropa que están establecidas en Puerto Rico, notando los cambios que han experimentado y analizando sus fortalezas y debilidades.

Ahora estoy viendo que estas fábricas locales están siendo manejadas por una tercera generación, porque la mayoría pertenecen a familias. Esta nueva generación está más abierta a incorporar nuevos productos de moda a sus líneas de producción. Son fábricas que usualmente están dirigidas a hacer uniformes”, menciona.

Otro aspecto que están trabajando en Retazo es el desarrollo de un programa de adiestramiento para crear nuevos trabajadores y diseñadores.

Por eso, el grupo se ha encargado de crear un vínculo con los Centros Sor Isolina Ferré para crear una operación de manufactura de ropa de diseñadores bajo un proceso sostenible y circular. Los centros han ofrecido un curso de diseño y confección desde hace varias décadas, pero se unen a Retazo para ir transformando los talleres de costuras hasta convertirlos en una futura cooperativa de autogestión comunitaria para hacer y crear nuevos empleos.

El Centro Sor Isolina Ferré de Ponce impacta a los pueblos del sur y centro de la Isla. Vamos a estar estableciendo simultáneamente ese modelo en Caimito y desde allí, más cerca del área metro, vamos a desarrollar un laboratorio de moda que nos va a permitir no solamente manufacturar sino también a crear pruebas de patrones, de diseños y nuevas técnicas artesanales integrándolas a lo que es moda. Nos va a permitir tener un proyecto más amplio para las personas que atiende el centro”, añade Dávila-Rendón.

Con miras a la internacionalización

Cuando el diseñador llega a Retazo lo primero que se busca es atender sus diferentes facetas y las distintas etapas que envuelve el proceso de crear una marca o colección.

“Inicialmente hacemos un diagnóstico de la etapa de crecimiento de ese diseñador. Usualmente nuestros diseñadores ya están listos para salir al mercado y necesitan diversificar sus productos, y para ello necesitan contar con una manufactura y con una mano que les ayude a crear volúmenes para poder llevarlos a tiendas o exportarlos a otras ciudades”, explica Dávila-Rendón.

A ese diseñador que ya tiene una capacidad de crecimiento y está un poco más maduro en el mercado, se le va dirigiendo por el proceso de producir su línea de manera eficiente hasta que logra distribuirla, ya sea a nivel local o internacional.

Hay muchas maneras que se puede vender la moda, ya sea al detalle, con colaboraciones o al por mayor. Estamos haciendo alianza con diferentes ‘websites’ para empezar a vender la moda puertorriqueña. Para el año que viene estamos organizando un calendario de ‘trade shows’ en los que podamos empezar a vender las colecciones, a la vez que promovemos el servicio de manufactura local a diseñadores que están fuera de la Isla”, menciona Santiago Díaz.

En la actualidad, Retazo está trabajando con cerca de 30 marcas, entre las que se encuentran Skin Onion, Isleñas, Sally Torres Vega, Agnes Ann, Luca y KNOT Predictable”, entre otras.

Photo

5 datos sobre Retazo

1.  Fue creado en el 2017 por un grupo de emprendedores con la misión de “sembrar las semillas para que el ecosistema de diseño y manufactura de moda en la isla florezca, impulsando un modelo de manufactura sostenible y circular”.

2. La compañía comenzó su misión con la creación del Retazo Moda Lab, un centro de actividad para el desarrollo y manufactura de piezas “prêt-à-porter” dentro del Centro Sor Isolina Ferré de Caimito.

3. Luego de ser elegido por la aceleradora puertorriqueña Parallel18 en su programa de preaceleración empresarial tras el Huracán María llamado Pre18, los cofundadores Auralís Herrero-Lugo, Ruby Dávila-Rendón, Ellen Colón Lugo y Daniel Santiago Díaz han extendido su visión de sostenibilidad y circularidad con el interés de crear unos estándares que puedan ser acogidos por otras fábricas de la industria textil en Puerto Rico.

4. El grupo se enfoca en cinco categorías: eficiencias de energía; ciclo de vida de los sobrantes y desperdicios; uso de agua; seguridad en el trabajo; y comercio justo.

5. Para aumentar la visibilidad de los diseñadores de moda locales, Retazo ha creado alianzas con compañías como Brands of Puerto Rico, Nineteenth Amendment y un proyecto sumamente especial con el nuevo Museo de Arte y Diseño de Miramar (MADMi).

  • Compartir esta nota:
Volver arriba