Loader

Sensibilidad en la catástrofe

No hay piedra en el camino que detenga la voluntad de Nery Luz Rivera para ayudar a otros desde su rol como directora de la Oficina Municipal para el Manejo de Emergencias de Corozal
Photo
Para la directora de la OMME, no hay tal cosa como “trabajo de hombres”, ni siquiera agarrar un machete y cortar troncos para abrir camino o subirse a un tractor “loader” para mover tierra de un lado a otro. ([email protected])
  • Compartir esta nota:

Un conductor se queda a medio camino en una estrecha calle del barrio Palmarito de Corozal. Los árboles y escombros que dejó a su paso el huracán María, el pasado 20 de septiembre, y que han sido movidos a los costados de las vías durante los trabajos de limpieza hacen más difícil el flujo vehicular.

El hombre se baja del vehículo e intenta empujarlo junto a otro sujeto con poco resultado.

Sin pensarlo mucho, Nery Luz Rivera Rivera abandona el carro oficial de la Oficina Municipal para el Manejo de Emergencias (OMME), corre hasta ellos y se arroja con fuerza al automóvil para ayudar a moverlo.

Para la directora de la OMME, no hay tal cosa como “trabajo de hombres”, ni siquiera agarrar un machete y cortar troncos para abrir camino o subirse a un tractor “loader” para mover tierra de un lado a otro.

“Es difícil (el prejuicio). Ante las situaciones (de ese tipo) tienes que imponerte. En ocasiones los hombres piensan –y es lo que me pasa y es lo que yo vivo a diario– que por ser hombre tienes el conocimiento en distintas áreas, y que uno como mujer no puede, y la realidad no es esa, la realidad es que nosotras como mujeres podemos”, sentenció Rivera Rivera, una de las pocas mujeres en ostentar ese puesto en Puerto Rico.

La fémina de 37 años y madre de dos hijos lideró los trabajos de desalojo y rescate en Corozal antes, durante y después del ciclón tropical más potente que ha azotado al País en un siglo. 

Presenciar el dolor y las necesidades que atraviesa su pueblo ante la nueva realidad de la Isla tan de cerca ha sido duro, pero lo asume con optimismo.

“Todo el mundo está sufriendo, todo el mundo tiene sus necesidades, sus angustias, pero hay que verlo de otra manera. La realidad del Puerto Rico de hoy, de lo que se está viviendo ahora es distinta a lo que era. La nueva realidad va a tener que renacer de nosotros”, afirmó quien lidera cerca de una veintena de empleados, en su mayoría, hombres.

Photo

Frente al dolor

El sufrimiento que ve a diario no deja de dolerle, pero reconoció que para poder hacer su trabajo como es debido, tiene que poner los sentimentalismos a un lado.

“No puedo dejar que me destruyan porque si no, ¿qué esperanza les voy a dar? Es que yo no puedo permitir que el que ya está destruido me vea a mí débil. No puedo porque yo soy la esperanza de ellos”, aseveró.

“A veces los sentimientos tienes que apartarlos. Si los traes aquí te hunden. A veces tienes que ser lo más dura posible y hacer que no te duelan, aunque te estés desbaratando por dentro porque tú tienes que seguir y la gente te tiene que seguir. Si la gente te ve a ti segura continúan ellos seguros”, continuó.

Durante esta emergencia, la mujer que posee un bachillerato en administración de empresas con concentración en recursos humanos y estudios en gerencia general, enfrentó difíciles situaciones como el pedido de rescate de un compañero de trabajo y la explosión de una planta de gas.

“Me gritaba que él tenía fe en mí, que lo ayudara. Estábamos en el mismo evento de la tormenta, y él había perdido su techo. Tan pronto pude salir, lo vi, y estaba bien”, indicó con alivio.

Sobre el segundo suceso, rememoró que ese día quiso irse más temprano para poder descansar, pero se encontró con la peligrosa escena de camino.

“Quería descargar un poco y dormir. Y salí de la oficina y me topé con el incidente. Llegué a mi casa a las 2:00 a.m., desde las 5:30 p.m. que salí de la oficina”, señaló.

Ese, de hecho, es otro de los aspectos más complicados de las responsabilidades que tiene su cargo, el tener que estar prevenida para atender una emergencia en cualquier momento, independientemente de si está disfrutando de su tiempo de familia. 

“¿Mi tiempo libre?, no tengo. Yo he sabido ir a compartir a un lugar y la gente te pide: ‘no tengo agua en mi casa’ o ‘hay un árbol que cortar’. Ese tiempo con la familia se ha visto marcado. Es difícil cuando tú tienes hijos pequeños”, expresó.

De otro lado, Rivera Rivera, quien aprendió de manera autodidacta los protocolos para el manejo de emergencias, afirmó que la intuición particular que tienen las mujeres es una herramienta que raramente a la hora de atender una situación de peligro.

También, la sensibilidad que caracteriza a las féminas, es una ventaja, según señaló.

“La gente se abre y te dice lo que sienten y por lo que han pasado porque piensan que tú estás más a la par con ellos, que lo vas a sufrir igual”, aseguró.
 

  • Compartir esta nota:
Volver arriba