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Una vida sin basura

Descubre cómo Lauren Singer reduce al máximo los desperdicios para lograr su meta de proteger el medio ambiente e inspirar a otros a hacer lo mismo.
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Singer creó su propia compañía, Simply Co., que elabora detergente para lavar ropa libre de químicos y contaminantes. (Suministrada)
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Al escuchar el término “Basura Cero” podrían llegar a tu mente muchas preguntas: ¿Por dónde se empieza? o, incluso, ¿De qué se trata?. Conocer quién es y qué hace Lauren Singer puede ayudarte a aclarar cualquier interrogante. La joven neoyorquina decidió hace poco más de cuatro años empezar a vivir bajo esta filosofía de vida, que consiste en maximizar el reciclaje, pero va mucho más allá de esto.

 “Basura Cero” es un movimiento mundial que promueve minimizar la cantidad de desperdicios que generamos a través de hábitos de consumo distintos a los acostumbrados por la mayoría a través de prácticas tales como reutilizar, reparar y compartir.

Un ejemplo sencillo de esta práctica es utilizar siempre una botella reutilizable, en lugar de comprar botellas de plástico para luego reciclarlas. Con este cambio sencillo fue que Singer comenzó a transformar sus costumbres hasta lograr algo increíble para muchos: que toda la basura que generó en cuatro años quepa en un envase de cristal de 16 onzas. A través del blog Trash is For Tossers y las redes sociales bajo este nombre (incluyendo un canal en YouTube), Singer comparte con miles de seguidores sus consejos para quienes desean contribuir con la protección de los recursos naturales del planeta adoptando las premisas de “Basura Cero”.

 Además del activismo social que realiza, y con menos de 30 años de edad, ya tiene su propia compañía, Simply Co., dedicada a la elaboración y venta de detergente para lavar ropa libre de químicos y otras sustancias dañinas a la salud y el medioambiente.

Aunque para algunos parezca una tarea imposible, Singer asegura que poco a poco todos podemos lograr reducir los desperdicios que creamos, tal como ella lo ha hecho. A continuación, te cuenta cómo.

Cursabas estudios ambientales en la universidad antes de empezar tu proyecto. Esto quiere decir que desde hace mucho estás interesada en el medio ambiente. ¿De dónde surgió esta inquietud?

Cuando estaba en escuela superior leí “Silent Spring”, un libro de Rachel Carson, y me di cuenta de que la gente realmente tiene la capacidad de impactar negativamente el ambiente. En la universidad no sabía qué estudiar y escogí periodismo. Tomé una clase y saqué notas terribles así es que me dije: voy a estudiar otra cosa. A la misma vez estaba tomando como requisito unas clases de Estudios Ambientales y tenía notas excelentes, era la primera en mi clase, me encantaba y decidí seguir estudios en esa área.

¿Cuál era tu plan antes de comenzar Trash is for Tossers?

Estudié política y estudios ambientales porque pensaba que era la mejor manera de lograr cambios ambientales. Parte de mi meta en la vida es ayudar a inspirar el cambio ambiental. Pero después de trabajar para el gobierno por nueves meses me di cuenta del poco cambio que podía lograr allí y decidí renunciar para empezar mi compañía. Pensaba convertirme en política, pero ahora veo que prefiero hacer lo que deseo desde la perspectiva de emprendedora y a través del activismo social.

Cuando decidiste reducir la basura, cuál fue el primer paso que tomaste.

 Empecé reduciendo plástico. En ese proceso aprendí a comprar sin empaques, pero lo primero que hice fue evaluar toda mi vida y ver dónde estaba produciendo basura. Me pregunté ¿hay algún área que puedo fácilmente empezar a cambiar? En ese momento estaba usando botellas de plástico, que son de lo peor. Compré un filtro de agua y una botella reutilizable. Fue algo pequeño pero me motivó mucho y me empoderó a hacer más. Empecé a dejar las bolsas de plástico y usar reutilizables, a comprar en el mercado. Y así, poco a poco, una cosa a la vez, porque es imposible reducir toda la basura en un día. Pero puedes hacer pequeños cambios todos los días que tengan un impacto muy positivo.

La gente alrededor, tus amigos y familia, cómo reaccionaron al cambio en tu estilo de vida. ¿Te miraban raro?

No, de hecho la mayoría de la gente no sabía lo que estaba haciendo porque no veían los cambios directamente. Así es que empecé a decirle a la gente y ellos se interesaban. En la universidad, trataba de decirle a la gente por qué debía vivir una vida sustentable pero yo, en ese entonces, no lo estaba haciendo. Me di cuenta de que la gente quería aprender y que siendo un ejemplo podía influenciarlos más que si trataba de venderles una idea.

Mucha gente está abierta a estas ideas pero parece que piensan que es muy difícil hacerlo. ¿Cuál es el obstáculo para hacer los cambios?

Creo que el único obstáculo es mental porque los cambios son muy fáciles de hacer. Usar botellas de agua y bolsas reutilizables, escoger no comprar algo o preguntarte antes de hacerlo: ¿realmente necesito esto?, son cosas sencillas. Lo que le digo a la gente es que no puedes reducir totalmente la basura que generas de un día para otro. Lo que sí puedes hacer es escoger hacer un cambio, algo que te parezca fácil, integrarlo a tu vida y cuando ya lo hagas automáticamente, escoge otro. Sigue haciendo esto una y otra vez. Sin darte cuenta, vas a reducir mucho la cantidad de basura que creas.

Cómo son tus hábitos de consumo de ropa, zapatos, regalos y todas esas cosas que nos encanta comprar, tener y obsequiar.

Bueno, vivo en NYC, me gusta salir y tener ropa bonita pero en vez de comprarla nueva, la compro de segunda mano. No importa donde vivas en el mundo, hay tantas formas de comprar en línea que no hay excusa para comprarla nueva y, además, así ahorras mucho. Tengo un guardarropa mínimo, con colores sólidos. Cuando compro algo pienso: ok, ¿puedo vestirlo dos días corridos para la oficina sin que nadie se de cuenta?. Si la respuesta es sí, entonces sé que es algo en lo que vale la pena invertir.

Haces tu propia pasta dental y otros artículos de uso personal, qué hay con los regalos?

Me gusta dar regalos que sean muy prácticos. Por ejemplo, a mi novio le gusta pescar, así es que en San Valentín le compré una herramienta para eso. Algo muy clásico, que realmente quería y necesario. Antes de regalar algo pienso en qué usará esa persona y que de verdad le gusta. Trato de comprar regalos en tiendas de segunda mano y mi alternativa favorita siempre es hacerlos yo misma. También me gusta regalar experiencias. Para mis empleadas compré una vez certificados de masaje y ellas pensaron que era el mejor regalo del mundo.

Puerto Rico es una isla muy pequeña, con una población muy grande y muy pobres políticas ambientales. Tampoco tenemos la oportunidad de comprar al por mayor, sin empaque.

Ahí es que entra en juego el poder de opinión de los ciudadanos. Es cuando debes preguntarte: ¿puedo solicitar esto? Las tiendas quieren hacer dinero y quieren vender. Si entienden que la gente está buscando comprar al por mayor, empezarán a ofrecer esa alternativa. Hay que empezar a generar la demanda.

¿Qué te falta por lograr o qué has querido hacer para seguir reduciendo la cantidad, pero no has podido lograr?

 Hay tantas cosas... La solución de lentes de contacto, por ejemplo. Trato de hacer los productos que uso pero hay algunas que no puedo evitar comprar. Una de las cosas que debemos hacer es continuar mejorando la infraestructura para el reciclaje. Mientras, todos los días trato de reducir más y más los desperdicios.

¿Cuál ha sido tu mayor reto?

Sinceramente, nada. A veces pensaba que iba a ser difícil tener una relación con alguien que no fuera “cero waste”, pero mi novio está muy dispuesto a hacer lo que hago si se lo facilito. La pasta de dientes la hago en casa y él la usa. Ahora le encanta. Yo no lo presiono a nada pero le digo, si te preparo la pasta dental, ¿la usarías? Y él dice: ¡claro que sí! Es tratar de aprender cómo trabajar con la gente para que entiendan en el mensaje sin sentir que les estás diciendo qué hacer.

¿Tienes planes de expandir la oferta de productos en tu compañía, Simply Co.?

Ahora mismo estamos solo con el detergente para lavar ropa porque quiero que la gente entienda por qué este producto es tan importante. En Estados Unidos no existe regulación para los productos de limpieza y eso no está bien. Empecé con este detergente que es el que gente merece, es seguro para ellos, su familia y el ambiente.

¿Tienes alguna sugerencia para enseñar a los niños cómo integrar estos cambios a su estilo de vida y explicarles su importancia?

En mi experiencia, los niños son brillantes. Si les explicas el impacto que las alternativas que escogen tienen en el ambiente, te diran: ¡no, yo no quiero hacer eso!. Si les dices que el plástico es malo para el ambiente porque le hace daño a las tortugas de mar y a otros animales, ellos van a querer protegerlos. Si les explicas que hay otras alternativas, los vuelves sensibles y los encaminas a hacer los cambios porque simplemente, tienen sentido. Ustedes, en Puerto Rico, viven rodeados por el mar, deberían ser los primeros en entender por qué es tan importante evitar la contaminación con plástico.

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