Loader

Descansar en el Douro

Un paisaje idílico de viñas y palmeras donde el tiempo se detiene para disfrutar sin prisas del vino
  • Por Rosa María González Lamas
  • 04 JUN. 2017
Photo
The Vintage House es una estructura del siglo XVIII que la casa Taylor’s empleó como almacén.
  • Compartir esta nota:

Con cada curva del río se estrecha el abrazo a Pinhão. Con olivos centenarios y más cepas de vid que habitantes, a este minúsculo pueblo portugués ubicado en el corazón del Douro se puede llegar por barco, por auto o por tren, siempre con el GPS de la curva del puente que une dos riberas de vino y una estructura histórica que alberga un hotel. 

En un pueblo de andar lento, casi de Viejo Oeste, donde el ritmo lo marcan el tránsito del tren por las vías y los enófilos empedernidos a los que no importa estar en medio de la nada con tal de tener el todo del vino, los añejos murales de azulejos en la estación ferroviaria iluminan una parada que es casi una extensión de The Vintage House, un hotel de lujo situado en un paisaje plácido e idílico donde se compenetran viñas y palmeras y el tiempo se detiene para disfrutar sin prisas del vino y de una de sus regiones productoras más sublimes.

Las paredes se construyen de viña, pintada con el gran repertorio de colores de las castas portuguesas con las que las quintas que rodean al hotel conciben el vino. Un horizonte de socalcos, reconocido por la UNESCO como patrimonio cultural de la humanidad, que atrae a miles de visitantes deseosos de alcanzar las bodegas que cuelgan de esas montañas de vid y probar los néctares de uva que han hecho célebre al Douro como zona productora de vinos tranquilos y fortificados, así como de aceites de oliva.

Un poco de historia

Fue precisamente en ese contexto elaborador que nació The Vintage House, una estructura del siglo XVIII que la casa Taylor’s empleó como almacén. Oriundos de Inglaterra y hoy día proveedores oficiales de su Reina Isabel II, los Taylor fundaron en 1692 un negocio de vinos que con el tiempo se ha convertido en un conglomerado de prestigiosas marcas dedicadas en exclusiva a la elaboración de vinos fortificados de Oporto. A fines de siglo XX determinaron convertir el almacén en hotel, vendiéndolo posteriormente para retomarlo hace un par de años y dar paso a una transformación que hoy atrae a cada vez más sibaritas del mundo.

Photo

Lejos de un espacio ostentoso, The Vintage House es un dominio de lujo discreto que transpira elegancia y armonía en un ambiente íntimo. La luz del sol y el azul brillante inundan una recepción presidida por tesoros en botella y recuerdos de los toneles de roble que alguna vez albergaron su contenido, y una decoración en la que convive lo rústico con lo señorial antique, transpirando calidez.

Ese área de recibo abre sus puertas a una magnífica terraza al aire libre con vistas a las viñas y el río. Cuando hace buen tiempo, allí se puede tomar una copa o disfrutar de algún bocado delicioso mientras se admira el paisaje con todo el tiempo del mundo o se pausa en una agenda de catas y visitas por las bodegas de proximidad. 

La terraza es el área exterior del Rabelo, el premiado restaurante que toma su nombre de los barcos que antiguamente recorrían el Douro para llevar los vinos desde las quintas tierra adentro hasta Vila Nova de Gaia para envejecer en su desembocadura atlántica, y donde el chef João Santos está al timón de unos fogones que pretenden amalgamar los sabores de la cocina regional duriense con nuevas sensaciones gastronómicas que la acoplan con lo contemporáneo y cosmopolita. El azul del mobiliario y las típicas estampas de los murales portugueses decoran la parte interior del restaurante, de techos abovedados y con una magnífica cava de vinos para armonizar un menú sucinto, con algunos manjares como pescado con salsa caldeirada tramontana, pollo con bacalao y salsa de chorizo, foie-gras con gelatina de vino de Oporto, o naranjas del Douro en texturas.

Para quien persiga una relajación menos suculenta, hay también una sala biblioteca con bar, piano y chimenea, en cuyas cómodas sillas de cuero se puede reposar entre sorbos de palabras y un Porto tonic o algún vino de Oporto que invite a la conversación o la meditación.

Photo

La experiencia sibarita

Si no bastan las visitas a las bodegas cercanas, como hotel divino The Vintage House cuenta con una serie de experiencias didácticas que permiten a los huéspedes aprender sobre el territorio duriense, sus variedades de uva, viticultura, vinificación y degustación, teniendo, por supuesto, la oportunidad de poner en práctica lo aprendido entre Tawnies con edad, Vintage Ports, Colheitas, o cualquier otro Oporto predilecto.

Prosiguiendo el romance con el entorno, para la hora del reposo la propiedad dispone de 50 luminosas habitaciones y suites, todas con un balcón con vista al río y las viñas, que dan paso a amaneceres inspirados por la vista, el confort, la discreta sofisticación y baños decorados con azulejos, enlazando en perfecta simbiosis lo mejor de los espíritus portugués e inglés.

The Vintage House dispone, además, de cancha de tenis, salón de juegos, tienda de vinos, salones de reuiniones y una piscina a la vera del río donde los huéspedes pueden dorarse como pasas sultanas.

El del vino es un mundo donde impera la paciencia, y el tiempo es, en el caso de los vinos de Oporto, usualmente uno de sus aliados. The Vintage House sincroniza el reloj con el minutero del apetito por un placer con vocación de sosiego.

  • Compartir esta nota:
Comentarios
    Dejar comentario
    Volver arriba