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Galletas que son una obra de arte

Judit Czinkné Poór da rienda suelta a su creatividad concibiendo dulces miniaturas dignas de una exhibición
  • Por Rosa María González Lamas
  • 16 AGO. 2017 - 10:56 AM
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Las galletas de Judit Czinkné Poór.
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La vi bordar sin hilo con puntadas de delicioso color sobre un lienzo de galletas de miel. Sobre ese canvas, Judit Czinkné Poór da rienda suelta a su creatividad artística concibiendo verdaderas obras de arte en miniatura a partir de diseños que plasman la esencia del más puro folklore húngaro con la precisión y delicadeza de la filigrana que convierte lo que se supone sea un arte efímero en piezas dignas de exhibir en museos.

Los renovadamente en boga bordados tradicionales de su Hungría natal fueron la inspiración primordial de esta artista que cambió los pinceles con que pintaba piezas de porcelana por mangas pasteleras rellenas de colores dulces y brillantes. Con ellas pinta flores, calados y encajes sobre las galletas, insuflándolas de vida y color hasta el punto que engañan por la exactitud con que replican el arte que tradicionalmente se halla en otros formatos, como los textiles o complementos de moda.

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Amante del dibujo, la pintura y todo lo creativo, Judit había hecho mazapanes, bizcochos y decorado dulces pero no fue sino hasta 2013, cuando preparó unas galletas para una amiga en Navidad, que determinó llevar su talento un paso adelante, pues tan hermosas y originales fueron sus galletas decoradas con bordados que su amiga le estimuló a iniciar un negocio con ellas. Fue así como poco después nació Mézesmanna, una boutique pastelera especializada en galletas de jengibre decoradas que Poór ha convertido en un medio inusual donde hechizar con su talento como pintora.

Ella confecciona y hornea las galletas y también prepara los azucarados, frostings de diversos colores que luego va usando para decorarlas con impresionante destreza y agilidad. Redondas, cuadradas, rectangulares o en forma de corazón, la pintura puede hacerse directamente sobre la galleta, o anteponiendo sobre ellas una base de azucarado blanco, que aproxima aún más los dibujos de bordados tanto a la porcelana como a su origen textil. 

Judit dibuja y pinta de memoria, sin patrón, sin necesidad de medir, gracias a una memoria milimétrica y con simétrica perfección. Con un dominio absoluto de la técnica del decorado dulce y del bordado, viste las galletas de colores vibrantes, verdes casi neón, rojos carmesí, azules turquesa o naranjas de sol ardiente que van gestando flores y blondas, forjadas con los azucarados de las bolsas pasteleras, algunos pinceles y palillos de dientes para ir terminando los dibujos. 

Más que para comer, en Hungría este tipo de galleta se utiliza como obsequio para ocasiones especiales, una especie de recordatorio de momentos únicos. Por eso, su arte efímero se convierte en perdurable pues muchos prefieren no probarlas, tratándolas más bien como un hermoso objeto decorativo para admirar y conservar.

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Aunque los bordados protagonizan su quehacer, en su taller dulce en Ajka Judit también pinta las galletas con retratos de personas, flores, encajes y hasta imágenes en tres dimensiones, que añaden profundidad.a su arte dulce, que cautiva alrededor del mundo.

Su talento y su saber no se quedan con ella, pues los comparte con todo aquel quien tenga interés por aprender sobre el bordado en dulce, impartiendo cursos por doquier. Seguro que para Navidad, habrá muchas más dulces estampas que obsequiar, vistiendo las mesas y los momentos con arte y emoción.

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