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El fenómeno de las burbujas de vino hechas en Inglaterra

Pronostican que los espumosos ingleses serán la próxima “it thing” en el mundo del vino y en algunos locales londinenses ya se venden más que algunas marcas de champán francés
  • Por Rosa María González Lamas
  • 21 NOV. 2017 - 3:12 PM
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Vino inglés se refiere a vino que se elabora en Inglaterra de uvas cultivadas en el país. Vino británico se refiere a vinos elaborados en el país de mostos importados.
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Aunque aún no hay acuerdo sobre cuál será su apelativo colectivo lo que sabemos es que los espumosos ingleses han llegado para quedarse en el universo burbujeante donde cada día remarcan más su calidad, cosechan más premios e incrementan sus ventas, consolidando una industria vinícola que hace poco más de una década era apenas testimonial y hoy ruge con la fuerza de un ciclón.

Abran paso al English fizz. Al fenómeno de las burbujas de vino hechas en Inglaterra. Con segunda fermentación en botella, méthode champenoise convertida en méthode britanique. Son, esas burbujas, el estandarte de la industria vitivinícola inglesa que ha venido acelerando su paso al punto que en Nueva York algunos pronostican los espumosos ingleses serán la próxima “it thing” en el mundo del vino y en algunos locales londinenses ya se venden más que algunas reconocidas marcas de champán francés.

Son cada vez mejores. Apenas ha transcurrido una década entre la rústica espuma semejante a la cerveza que coronaba las copas de Nyetimber y la finura y complejidad exquisitas de sus burbujas de hoy. ¿Quién iba a decir que los ingleses, que han sido los principales consumidores del vino de los otros, iban a llegar a producir excelentes botellas propias que cautivarían a los demás?
Miren si no a la Reina Isabel de Inglaterra, que no solo brindó con ellas en el 60mo aniversario de su ascenso al trono y las ofrece a muchos de los ilustres invitados al Palacio de Buckingham, sino que incluso autorizó a que en los jardines de su Castillo de Windsor se replantara viña para elaborar un vino espumoso, el Windsor Great Park, ensamblaje de chardonnay, pinot noir y pinot meunier que este 2017 se estrena en el mercado y la pasada Navidad agotó velozmente su edición primigenia. 

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Viñedos en Hattingley Valley, Inglaterra

No son nuevas las uvas entre los Windsor, que en su Castillo ya las tenían plantadas en el Medioevo. En el país del Brexit los romanos comenzaron a cultivar las vides, aunque posteriormente la vitivinicultura declinó, entrando en un estado de parálisis durante varios siglos que se debió tanto a la escasez de mano de obra, provocada por epidemias y la disolución de los monasterios en 1536, como a un alegado cambio climático que volvió al entorno más frío y húmedo, y a una transformación en las preferencias del paladar nacional. Fue así como de productora, Inglaterra pasó a importadora de los mejores vinos del mundo, algo más costo efectivo que mantener su propia producción. 

Tras la Segunda Guerra Mundial comenzaron a replantarse las vides, dando paso desde la década de 1950 a un resurgir que se consolidó en los noventa al sentarse las bases para una industria moderna del vino basada en conocimiento, experiencia, inversión, calidad y una apuesta por variedades de uva más clásicas, en detrimento de los híbridos que abundaron cuando se empezó a replantar. A su florecer han contribuido también el cambio climático, que ha favorecido unas condiciones más propicias para la maduración de las uvas, y la demanda por espumosos de Champagne, que obligó a posar los ojos sobre las zonas del Sur de Inglaterra, con similitudes al clima y suelo champañés, como un complemento a la producción de espumosos franceses, ante la imposibilidad de Champagne de expandir su territorio de producción. 

Pero no fue el Castillo de Windsor el primero en plantar las uvas tradicionales de Champagne, sino Nyetimber, que al iniciar su andadura en 1998 se convirtió en la primera bodega de Inglaterra en elaborar vinos exclusivamente con cepas autorizadas para el Champagne con el objeto de producir espumosos complejos, con finura y personalidad. ¡Vaya si lo logró! Tras 36 meses de crianza con sus lías, la evolución del Nyetimber NV de hoy es elegante y fascinante, con un bouquet camaleónico por el que desfilan chocolate blanco, persistente trufa blanca, ligeros tonos cítricos, un delicioso punto de oxidación, una gran frescura y salinidad en boca donde finísimas burbujas estallan como minúsculos fuegos artificiales que provocan repetir copa tras copa. Es una de varias etiquetas que se elaboran en esta bodega que hasta tiene “The Nyetimber”, un autobús vintage con el que promociona sus espumosos en diversos eventos en Inglaterra e incluso otros tan glamorosos como el Grand Prix de Mónaco.
 
La producción inglesa
Las viñas en Inglaterra se esparcen por más de dos mil hectáreas, concentrándose en el sur del país y alrededor de Londres: en Dorset, Hampshire, Kent y Sussex, cada una con suelos diversos, pero con similitudes a los de Champagne. En Kent y Sussex están algunas de las bodegas más renombradas por su producción espumosa como Nyetimber o Gusbourne, y es donde Champagne Taittinger también ha comprado tierras. Hattingley Valley, ubicada en Hampshire desarrolla proyectos en conjunto con Champagne Pomméry.
¿Taittinger? ¿Pomméry? ¡Sí! Este 2017 la reconocidísima casa de Champagne Taittinger finalmente plantó viñas en Inglaterra con el fin de tener sus primeros espumosos elaborados allí listos para disfrutar en pocos años y la dueña de Jackson Family Wineries, con base en Estados Unidos, ha afirmado que Inglaterra está en su agenda de inversiones para elaborar allí un espumoso.
 

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“Tenemos una muy sólida presencia en el Reino Unido en términos de imagen y actividad”, dijo Clovis Taittinger.

“Tenemos una muy sólida presencia en el Reino Unido en términos de imagen y actividad. Como en cada proyecto, es la aventura humana lo que nos motiva a emprender en este país”, afirmó Clovis Taittinger a Magacín. “A diferencia de los Estados Unidos, donde construimos Domaine Carneros, que ha sido muy exitoso, nos place hacer un proyecto en una región y un país que se halla a dos horas de Reims. Es un proyecto alocado, con mucha chispa, pero también muy pragmático en términos de facilidad gerencial, potencial vitivinícola y operaciones, en el que intentaremos hacer el mejor vino posible”, añadió.
 
Taittinger espera poner al servicio de sus burbujas inglesas su extenso savoir faire en la elaboración de burbujas en Francia y los Estados Unidos. “El Reino Unido posee una de las mayores culturas sobre vino efervescente en el mundo por lo que hace sentido poner un pie en un país que ya aprecia las burbujas”, detalló Taittinger. Para el proyecto han plantado chardonnay y pinot noir y se han asociado a Hatch Mansfield, que tiene un gran conocimiento sobre vinos y distribución. Aunque la producción se destinará mayormente al mercado inglés, Taittinger desea exportarla como parte de su compromiso con la creación de una identidad y un mercado para los vinos espumosos ingleses en el mundo. El nuevo espumoso se llamará Domaine Évremond, en honor a Charles de Saint-Évremond, a quien se acredita el haber introducido a Londres en el siglo XVII la costumbre de beber champán.
 
Otras bodegas inglesas que producen destacados espumosos incluyen a Camel Valley, con presencia en exclusivos restaurantes de Londres a Dubai; Bolney Wine, que ha ganado premios e incluso se ha ofertado en primera clase de British Airways; Hush Health, Ridgeview o Wiston, también premiada como Gusbourne, Nyetimber; Hush Health o Chapel Down. 
Precisamente uno de los espumosos de esta última bodega fue recipiente en 2015 de un Gold Award en la reconocida competencia International Wine Challenge, uno entre muchos certámenes, como los Decanter World Wine Awards o Bollicine del Mondo, donde los espumosos ingleses han empezado a sorprender por su calidad y cada vez más bodegas resultan premiadas. Tras ese éxito internacional, este 2017 también se estrenarán los UK Wine Awards, una competencia nacional para premiar a los mejores vinos elaborados en el país.

Cerca de 2/3 de los cinco millones de botellas de vino que se producen en el Reino Unido son espumosos, una cifra que English Wine Producers anticipa puede ascender al 75% de toda la producción. Hoy hay entre 150 y 200 marcas de espumosos en el Reino Unido, la mayoría ingleses, aunque también se producen en Gales. La mayoría de los espumosos son de añada, aunque algunos productores elaboran non vintages, algo que se espera incremente. 

Aunque no hay un apelativo colectivo para los espumosos ingleses sí hay una denominación de origen protegida (DOP) por la Unión Europea, que establece que los vinos amparados en ella deben elaborarse mediante el método de segunda fermentación en botella, y a partir de cinco variedades de uva: chardonnay, pinot noir, pinot meunier, pinot blanc y pinot gris, además de cumplir con ciertas exigencias de cultivo y vinificación. Además de esta DOP, en vigor al menos hasta que Inglaterra salga de la Unión Europea, hay un esquema de indicación geográfica protegida (IGP) que autoriza el empleo de más variedades de uva y es menos restrictiva en sus exigencias productivas. Los elaboradores que no deseen ampararse en ninguno de estos dos distintivos pueden denominar sus vinos simplemente “English quality sparkling wine”.

Desde el año 2000 la superficie plantada de viñas casi se ha triplicado y este 2017 se espera plantar un millón de cepas para aumentar la producción, que para 2020 espera duplicarse hasta alcanzar diez millones de botellas, haciendo también una apuesta más firme por la internacionalización del producto a través de su exportación, el incremento de la inversión, la demarcación de su imagen de calidad con la implantación de indicaciones geográficas de calidad reguladas, y una apuesta por el desarrollo del sector enoturístico como dínamo del conocimiento y el consumo. Actualmente 5% de la producción de vinos en Inglaterra se exporta a unos 27 países, y son las burbujas el principal componente de ese porcentaje, una cifra que la English Wine Producers predice puede llegar en 2020 al 25% del total. 

La expansión y éxito de los espumosos ingleses ha propiciado la aparición de espacios dedicados a ellos, entre los que destacan Wine Pantry, en el Borough Market londinese, y Hawkins Bros., en Surrey. También han repercutido en el turismo, que ya cuenta con la posibilidad de visitar algunas de las bodegas que les elaboran.
 

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Gusbeurne Winery

Para designar colectivamente a las burbujas inglesas se ponderan los apelativos de “Britagne”, que algunos ya exhiben en las botellas, o “Merret”, por Christopher Merret, quien en 1662 detalló a la Real Sociedad de Londres el proceso de elaborar vinos espumosos, tres décadas antes que el método se documentara en Champagne. De momento, el descriptor más empleado es, simplemente, English Fizz.

Con unos vinos nacionales que se toman cada vez más en serio, ¿será que en su próxima aventura el Agente 007 abandonará las burbujas de champán Bollinger para brindar con espumoso inglés? Igual entonces la efervescencia podría pedir que se le llame, “Bond”.
 

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Botellas de espumoso Gusbourne

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