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Jean-Jacques Godet disfruta al degustar la historia del vino

El vinatero francés visitó la Isla para presentar ‘Antarctica’ un peculiar Eau de Vie inspirado en su travesía al Polo Sur
  • Por María Cristina Moreno
  • 10 JUN. 2018 - 07:00 AM
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Jean-Jacques pertenece a la decimocuarta generación de la Casa Godet. Él junto a sus hijos, que ya son la decimoquinta, mantienen la pureza del negocio dedicándose a ella en pleno. (Foto: Gerald López Cepero)
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La calidad no conoce lo que es el tiempo, no tiene prisa, tiene un reloj propio en el que las horas transcurren como le convenga a ella para no alterarla. Algo que está inspirado en la excelencia difícilmente muere o desaparece. La calidad siempre sobrevive en esencia o materia. Sino que le pregunten a Jean-Jacques Godet quien capitanea junto a sus tres hijos un negocio familiar que comenzó en Francia de forma artesanal en 1588.

1588 fue el año en que mi familia comenzó a producir cognac en la ciudad de La Rochelle. No fue hasta 1782 que se registró como compañía, por eso la fecha que se usa para referirse a nuestra historia es esta. Son quince generaciones en esta industria”, comenta Godet quien pasó por Puerto Rico para presentar el más reciente producto de la empresa ‘Antarctica’.

Viaje a Antártida

“My baby’, dice agarrando la botella para posar con ella para el fotógrafo y antes de contarnos su historia. Un viaje de dos meses y medio en un pequeño velero que zarpó desde Chile hasta el Polo Sur es lo que inspiró a Jean-Jacques a crear esta etiqueta. Para él este espíritu captura lo que significó esta travesía.

“Fue una aventura. Siempre había soñado con hacerlo y por fin en 2008 lo conseguí. Es un viaje arriesgado. El oleaje es alto y los vientos fuertes. Cuando llegué al Polo Sur quedé maravillado con este sitio sin contaminación, virgen, transparente”.

Al regresar a Francia sentí la necesidad de traducir la experiencia y sentimientos experimentados en un producto. Todo emula de alguna manera lo visto y vivido.

Busqué que el espíritu de la Antártida se reflejara en todo; la transparencia del licor, la forma de la botella… No es un cognac tradicional es un Ice White Eau de Vie con cognac. Encontramos la manera de extraer el color característico del cognac para que fuera transparente. Se puede tomar como ‘aperitif’, solo o en cocteles. Es para beberse bien frío. Está elaborado con la uva ‘folle blanche’ y mantiene las notas que caracterizan nuestras bebidas: que sea liviano, con bouquet floral y gusto a frutas rojas”.

Godet en la historia

Un sorbo de una copa de una de las etiquetas de Godet es como beber historia.  Godet ha sobrevivido a dos guerras mundiales, la revolución francesa, plagas, polémicas de culto, entre muchos otros hitos históricos de mayor o menor envergadura. El primer conflicto que la casa tuvo que vencer fue ganarse el favor del rey Luis XIII. La Rochelle, lugar en el que ubican los viñedos, era considerada la capital gala del protestantismo y la familia Godet de origen holandés era afín a este culto. La ciudad fue asediada por las tropas de Luis XIII. La cabeza de familia para poder proteger su casa y a los suyos de posibles ataques le ofreció al rey lo mejor que podían ofrecer: su cognac.

A mis antepasados le concedieron audiencia con el rey. Al llegar ante él le llevó lo mejor de la producción. A cambio, a Luis XII le solicitaron una dispensa real que los resguardara de cualquier ataque. Esta se ponía en la puerta y garantizaba que no serías atacado. Este documento lo conservamos y gracias a él, yo existo”.

Jean-Jacques cuenta que el otro accidente de relevancia que tuvieron en la historia fue durante la Segunda Guerra Mundial. “Mi padre y mi abuelo pertenecieron a la resistencia francesa. Cuando los alemanes ocuparon Francia nacionalizaron nuestra casa. El ‘master’ alcanzó a enterrar mil botellas. Son éstas mil botellas las que al finalizar la guerra le permitieron levantar la compañía”.

Innovación con parámetros

A la pregunta de cómo se mantiene vigente una marca con tanta carga histórica el francés respondió: “Cada una de las generaciones ha buscado impartir su sello personal a la casa. Nunca pensamos que esta nueva aportación es mejor, siempre la caracterizamos de nueva y única y, naturalmente, esto siempre se debe dar dentro de unas barreras que no se pueden violentar, que son la calidad de nuestro producto y ese gusto frutal y floral que nos caracteriza”.

Godet es una empresa estrictamente familiar con una producción pequeña que mantiene el gusto por lo artesanal.

“Vivimos de lo que producimos. Todas las acciones de la empresa están en manos de la familia y nos mantenemos trabajando de una forma artesanal. Por ejemplo, todas las botellas que usamos están hechas a mano. Ahora bien, tenemos que ser astutos para mantenernos vigentes, por eso hay que impartir ese toque personal. Eso me lo inculcaron mi padre y mi abuelo y yo hago lo propio con mis hijos”. 

Folle Blanche

En 1982 el abuelo de Jean-Jaques lo impulsó a replantar esta uva. Folle Blanche es la materia prima que se utilizaba originalmente para fabricar cognac entre el siglo XVI hasta finales del XIX. “Es una uva muy frágil y difícil de cultivar por eso se deja de usar y se sustituye por la Ugni Blanc. En este momento somos los únicos que la trabajamos. Por eso decimos que es un ángel del pasado. Tiene un gusto y perfume único a flores y frutas”.

Vida marítima

La pasión por la navegación nos asegura Jean-Jacques que está en su ADN. La Rochelle, lugar en que se encuentra Godet, es un puerto marítimo que abre hacia el Atlántico. “Crecí en un bote. Para mí es algo completamente natural embarcarme en travesías como la que inspiró ‘Antarctica’. En el 2013 gané el Fastnet Rolex Race, una carrera muy peligrosa que pone a prueba tu resistencia”.

‘Antarctica’ y otras etiquetas de Godet están disponibles en La Bodega de Méndez.

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