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Una velada de lujo con las estrellas en el Dorado Beach a Ritz Carlton Reserve

El legandario hotel Dorado Beach, el único Ritz Carlton Reserve en esta parte del mundo, celebró una noche de redescubrimiento ante un exclusivo grupo de celebridades e influyentes
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La top model Coco Rocha fue una de las que pasó un fin de semana en Puerto Rico en el Dorado Beach Reserve
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El sonido del agua. El resplandor de las velas. Huele a jengibre y hierba de limón. Sobre la mesa, menú japonés. Edamame, sashimi, hasta erizo. En la copa, champán rosé Whispering Angel, un "private label", seguido del Fabulous 151, cóctel receta especial, que ni siquiera figura en la carta.

Luego de distinguir entre sombras la espuma de las olas cuando rompen, cruzar el umbral de vegetación superabundante y bordear la piscina, los pies se hunden en la arena fría, bajo una carpa transparente con 152 lámparas colgantes de madera rústica. Al frente se acomoda la Filarmónica, en pleno, y empieza el majestuoso concierto en vivo. "No me toques"y "Preciosa" son parte del repertorio. Todos los muebles son blancos y hay decenas de cojines. 

Martha Stewart se acomoda a la izquierda. Uma Thurman y Al Roker también han llegado. Benjamin Bratt, en mangas cortas y pantalón negro, junto a Talisa Soto, se queda en la barra. Marcia Gay Harden se asoma al bufé de postres: "Oh, this is danger zone, I can feel it", dice con sonrisa pícara, mientras que Jane Krakowski ya va con su selección de mini dulzura y un pequeñín, de vuelta a su asiento. Alex Lundqvist, el sueco, cruza de esquina a esquina, como en pasarela. Suspiros. Por algo es modelo. 
 

Leslie Odom Jr. aparece con sus músicos, impecable, en un "suit" azul. Y el público se levanta como resorte cuando termina cantando una de Hamilton. Los pleneros bajan desde la izquierda y los invitados descalzos se dirigen a su encuentro para hacerle rueda. El chef español José Andrés, habano en mano, mira cómo encienden la fogata donde la tradición dice que todo lo malo se quema y solo se recibe lo bueno. Simbología adecuada para esta noche de redescubrimiento. 

Empieza el DJ. Marc Anthony invita a "vivir mi vida, la, la, la, la" y en cuestión de nada aparece agitando la falda y con una coleta larguísima, Coco Rocha, como mariposa en un vestido de tirantes amarillo. Cambio de época. Suenan los 80's. Michael Jackson y Madonna. Entonces Erich Bergen -el de Madam Secretary- se luce con un solo de coreografía estilo Broadway. 

Rompe a llover y hay que mudar corriendo al DJ pero la música sigue en la terraza decorada con cascadas de orquídeas caretonas y blancas, donde hace un rato estaba Gayle King, la mejor amiga de Oprah Winfrey.

Escampa. Y cual Cenicienta, a la medianoche, nos escurrimos bordeando la piscina enorme hasta el valet parking. Está oscuro, nublado, y la vegetación -que ahora crece con pletórica exuberancia- nos despista. Por unos segundos vamos en contra del tránsito y el conductor del carrito de golf que encontramos de frente, nos redirige. Y Neil Patrick Harris, sentadito a su lado, ni parpadeó.  
Todo ocurrió en una sola noche. En Dorado Puerto Rico. En la exclusiva celebración del hotel Dorado Beach a Ritz-Carlton Reserve para festejar, ante un puñado de celebridades e influyentes, que están de vuelta, revitalizados, con nuevos bríos y más experiencias de lujo. En este pedazo de paraíso, después de la tormenta, todo está teñido de azul y verde. 

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