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El huracán María sirve de inspiración a diseñadora boricua radicada en París

Lemaris Lorenzo convierte si preocupación en una pieza de moda en su primer proyecto presentado mientras cursa una maestría en la capital francesa
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Lemaris Lorenzo presenta en clase su trabajo inspirado en el huracán María. (Foto: Suministrada)
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La diseñadora puertorriqueña Lemaris Lorenzo se mudó a París, Francia hace muy pocas semanas para estudiar una maestría en el programa de diseño de moda contemporáneo en International Fashion Academy. La fecha del comienzo de clases coincidió con el paso del huracán María por la Isla, donde reside toda su familia.

La ansiedad y la tristeza de estar lejos de los suyos opacó la alegría de este nuevo reto. Pero no la paralizó, pues transformó la pena y el miedo en moda y arte en su primer proyecto universitario.

“Me estaba enfrentando a una ciudad donde no conocía a nadie. La cultura, el idioma, el estilo de vida era muy diferente a lo que yo estaba acostumbrada y el huracán María llegó de golpe en pleno proceso de adaptación”, comenta. 

Lo más fuerte fue perder toda comunicación con su familia en Aguada. “Para allá, nadie sabía nada. Nadie tenía comunicación con el oeste y yo ni siquiera sabía cómo estaba mi familia hasta 10 días después pude comunicarme gracias a que me llamaron de un teléfono análogo”, señala. 

Entonces, en su primera clase de Concepto creativo, la profesora pidió que por medio de un vestido cada estudiante se presentara y expresara por qué decidió seguir la carrera de diseño de moda. Lorenzo confiesa que en ese momento no podía concentrarse en esas premisas y solo tenía en su mente la preocupación por lo que estaba pasando en Puerto Rico.

“Así que decidí usar y transformar la ansiedad y la tristeza que me invadía en una pieza de ropa y quise incorporarlo con mi fascinación, que es el tejido y los encajes, pero quería darle una perspectiva más urbana e informal de lo que conocemos como ‘embroidery’. Utilicé una tela tapizada en algodón, porque quería crear un drapeado que reflejara la forma del huracán y con residuos del mismo, más hilos de colores fui simulando el ‘embroidery’. Creé círculos incongruentes reflejando la devastación que ocurrió en la Isla”, describe Lorenzo.

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Decidió llamarle Maria a su proyecto porque ese nombre no solamente era el del huracán que quiso plasmar en la tela, sino también porque tenía un sentimiento más profundo porque la persona que más extrañaba era su madre, que también se llama María. 

Lorenzo describe la pieza como una bien escultórica, que fue el resultado de un proceso creativo muy diferente y la cual elaboró completamente a mano sin tocar máquinas.

Al final tenía que crear un pequeño cortometraje donde explicara el proceso de la obra y decidió incluir imágenes de Puerto Rico. 

“Edité y dirigí el vídeo, como parte del proyecto. El ‘feedback’ fue muy emotivo, todos se inquietaron y la profesora terminó concluyendo que el proyecto reflejaba mis sentimientos. Había podido lograr efectivamente mis ideas en una pieza artística. Fue muy sorpresivo pero los estudiantes han sido muy empáticos ya que soy la única puertorriqueña en el programa y en esta universidad”, destaca.

Una buena oportunidad

La oportunidad de estudiar en Francia apareció luego de que Lorenzo solicitara varios programas en y fuera de Estados Unidos.

“Hace tres años decidí emprender el vuelo y mudarme a la cuidad de Nueva York para estudiar un programa avanzado en moda en Fashion Institute of Technology. Mientras estudiaba comencé a trabajar como ‘display designer’ y en el departamento de seda de la tienda de telas Mood Fabrics y allí pude trabajar con Project Runway”, recuerda. 

Mientras hacía su internado con el Concilio de Diseñadores de Moda de América (CFDA, por sus siglas en inglés), también surgió la oportunidad de trabajar como asistente de diseño para la diseñadora Katie Ermilio y comenzó a creare muestras de ropa para la línea que se vendía en la tienda Barney’s de Nueva York. 

“En mi último semestre de la universidad sentía que quería tener experiencia en otras facetas de la moda así que entré como Visual Merchandiser/Stylist para las compañías Gap en Banana Republic. Luego de esas experiencias sentía que no era suficiente en este campo tan competitivo como lo es la moda. Las compañías están saturadas, hay demandas y la cuidad que nunca duerme puede ser un poco asfixiante”, menciona Lorenzo. 

En ese momento comenzó a ver la posibilidad de seguir estudiando y solicitó admisión en el International Fashion Academy en Paris, Francia, donde fue aceptada. 

“El programa consiste de dos años. El primer año es Francia y el segundo año culminando en Florencia, Italia y el internado”, concluye la joven boricua que tiene como meta seguir creciendo en la industria de la moda internacional. 

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