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Aventura empresarial en el Viejo San Juan

Un joven matrimonio sanjuanero decide quedarse en la isla y abre tienda con piezas artesanales únicas que se distinguen por su calidad y belleza
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Heidi Jeff y Nitayno González son los propietarios de la tienda Origen, en el 251 de la calle San José, en el Viejo San Juan. (Foto: Ramón “Tonito” Zayas)
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Hay oportunidades que llegan cuando menos se esperan. Pero tener una idea de lo que se quiere y estar dispuesto a tomarse riesgos, así como enfrentar los retos, es importante para atreverse a aprovecharlas.

Fue, a grandes rasgos, la génesis de una aventura empresarial que comenzó un joven matrimonio sanjuanero, luego del paso del huracán María, ante la necesidad de generar ingresos en un momento en que todo parecía estar detenido.

Así nació la tienda Origen, en el 251 de la calle San José, en el Viejo San Juan, un sueño convertido en realidad para Heidi Jeff y Nitayno González, que a tan solo dos semanas del evento atmosférico se toparon con una coyuntura que no desaprovecharon.

Todo comenzó cuando mi padre abrió su tienda, Olé (en la calle Fortaleza en el Viejo San Juan), a las dos semanas del huracán. Un día pasaron unas personas que estaban relacionadas a Operation Blessing International, una organización sin fines de lucro que ayuda en situaciones de emergencia. Ellos estaban buscando un artesano que les hiciera unas pulseras con los bambúes que había caído para venderlas en Estados Unidos y ayudarse en las gestiones en Puerto Rico, a la vez que también promovían la economía local. Mi papá les dijo que yo podía hacerlas”, recuerda Heidi.

Al día siguiente, cuenta, trajeron una planta eléctrica para que pudieran operar. “Así entramos mi esposo y yo en el negocio y ese fue el único ingreso económico que tuvimos hasta diciembre de ese año. Crear esas pulseras nos mantuvieron a flote económicamente”.

Heidi es una artista innata que desde pequeña dibuja y trabaja con artesanías. Además, acepta que se crio en un ambiente que promovía todo lo artístico. “Mi papá es muy hábil con las manos y mi mamá y abuela también tienen mucha habilidad artística y creo que eso lo heredé.  En casa siempre nos mantuvieron cerca del arte y de la música, así que hay una veta artística. Además, haber crecido en un negocio y ver la parte comercial me ha ayudado a ver cuándo una pieza tiene valor comercial. Por otro lado, me encanta trabajar con la gente y atenderla, me gusta ayudar a los clientes a que encuentren lo que busca”, afirma Heidi.

La artista acepta que en el momento en que surgió la oportunidad de crear una línea de pulseras, estaban en la disyuntiva de irse de Puerto Rico debido a que su esposo se había quedado sin trabajo. Además de la incertidumbre que había en ese momento. “Pero en eso, mi padre y abuelo se enferman y, eventualmente, los dos fallecen víctimas del huracán”, agrega Nitayno, quien era el administrador de la tienda Bóveda, en la calle Cristo, en el Viejo San Juan.

“Cuando la tienda cerró pensé en abrir mi propia tienda, pero en eso llega el huracán y todo se atrasó”, comenta Nitayno, quien es músico y dice que necesita “un negocio en que sea mi propio jefe para poder tener la libertad de darme permiso a salir a tocar”.

Por eso, tras del éxito de las pulseras y luego de conceptualizar lo que querían, retomaron la idea de abrir una tienda que se distinguiera por ofrecer una joyería artesanal de calidad, así como objetos Vintage, obras de arte y algunas antigüedades.

Piezas de calidad

Cuentan que el filtro que tienen para escoger la joyería es, primero, que les gusten tanto por su estilo como por la calidad de la materia prima que se utiliza. “También tenemos en cuenta que tengan un estilo contemporáneo y que no sea algo que se va a encontrar en una tienda de mayoristas. En el proceso de encontrar estas líneas hay toda una búsqueda para conocer a los artesanos. Vamos a ferias artesanales, hablamos con ellos y hasta desarrollamos una relación de amistad”, explica Heidi.

De hecho, ambos afirman que son artesanías, pero que no son piezas que se hacen en masas, “buscamos que sean artísticas y únicas”. Pone el ejemplo del collar tejido que lleva puesto, de la artesana Aileen Morales, de Bayamón. O las pantallas, de la línea Itsari que, según dice, son simples y elegantes, pero que se destacan por la combinación de materiales como la porcelana, el bronce y el acero inoxidable.

“La diferencia es la selección de artículos que tenemos, que es bastante diferente en comparación con las tiendas de souvenirs que abundan en el Viejo San Juan”, asegura Nitayno, tras resaltar que el nombre de la tienda, Origen, es por el interés de “valorizar el origen de todo en cada una de las piezas”. “También tenemos piezas indígenas latinoamericanas y queremos tener más artículos de esas raíces. Algo que se ha perdido con la producción en masa”.

La tienda, además, está ambientada de forma muy acogedora con la intención de que el visitante se sienta como en casa, afirma Heidi, quien dice que la diseñadora Carolina Álvarez, una amiga de la familia, los orientó.

“Ella escuchó lo que queríamos y lo concretó. Lo que queremos que las personas se sientan como en casa, en un espacio acogedor donde se pueda relajar mientras disfruta de ver la joyería y las diversas artesanías que tenemos. A mí me encantan las tiendas de los museos, que siempre te motivan a llevarte un recuerdo de ese lugar y no tienes que gastarte $200. Es lo que hemos tratado de hacer aquí”, agrega la propietaria, tras resaltar que tienen opciones de precios que van desde $3.50 hasta $8,000.

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