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De tú a tú con Mileshka Cortés

La modelo puertorriqueña habla del cambio que dio su vida cuando eligió buscar su sueño en la industria de la moda
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Hace exactamente un año, la vida de la joven modelo corozaleña dio un giro de 180 grados, cuando la prestigiosa agencia Elite New York vio en ella el potencial necesario para conquistar el mundo de la moda internacional.

Desde su mudanza a la Gran Manzana, han sido 12 meses de cambios, adaptación, madurez y crecimiento. De todas estas experiencias vividas, Mileshka Cortés Bernard habló en exclusiva con Magacín durante su visita más reciente a la Isla.

¿Cómo ha sido la adaptación a un nuevo ambiente, nuevas amistades y otra vida completamente distinta a la que tenías en Puerto Rico?

Ha sido bien difícil. Nuevas amistades todavía no puedo decir que tengo. Mis amistades y familia allá (en Nueva York) son las personas de la agencia, porque fuera de ellos no conozco a más nadie.

Dominar el idioma se me ha hecho sumamente difícil. Cuando llegué allá no sabía nada. Ahora lo domino un poco, pero no puedo decir que al 100% y, no solamente el idioma, sino que es otro país, nuevas personas y tomar responsabilidades de adulto que acá no tenía.

¿Cómo ha cambiado tu vida desde que te mudaste a Nueva York para desarrollarte como modelo?

Allá es ir al gimnasio todos los días, acá era algo que no hacía ningún día. La dieta ha cambiado. Aquí era alcapurria, arroz y allá es solamente clara de huevo, fruta y pollo, pollo y más pollo. Ha sido una de las cosas que más me ha dolido.

¿Consideras, entonces, que ha sido difícil asimilar todos estos cambios a tan corta edad?

Sí, ha sido súper difícil. Acá tenía personas cerca que me querían, mis abuelos y mis amistades. Cuando llego allá me encuentro sola y veo que tengo que hacer todo sola, coger responsabilidades de pagar “biles” y cosas así. No pensé que fuera tan difícil, pero tampoco es imposible.

Creo que, de aquí a unos meses o unos años, me acostumbraré. Pero todavía estoy en ese momento de adaptación.

Ahora que conoces la industria de la moda, que muchos la perciben como una llena de glamour, ¿cómo describes el trabajo de una modelo?

Cada modelo tiene su personalidad y sus gustos, pero dentro de esta industria no se puede ser tan egoísta y pensar que todo te lo mereces. En Nueva York hay demasiada competencia y cada una tiene que entender que hay trabajos que puedes coger y hay otros que no. Vas a un “casting” con 500 chicas y solo escogen a 29. Simplemente es pensar que no todo será para ti.

Compartiste en un desfile con Joan Smalls, ¿cómo fue la experiencia?

Fue en el desfile de Fenty X Puma, que es la línea de Rihanna. No hablamos mucho porque llegamos a trabajar. Ella no sabía que yo era boricua, pero me escuchó hablando español y en lo poco que hablamos fue chévere. Hay ciertas modelos que te pueden tener al lado horas y no les interesa saber tu nombre. Ella es una persona a la que se le nota su humildad, aun con todos los años de trayectoria que tiene.

¿Qué ambicionas en el mundo del modelaje?

En estos momentos estoy comenzando, no puedo exigir mucho. Espero simplemente que me vaya bien, que la industria me siga solicitando.

Es un trabajo en el que no depende todo de mí, sino que depende de lo que se busque en la industria.

En un trabajo, una se faja por lo que quiere, trata de hacer lo mejor y en el modelaje es lo mismo. Pero la decisión de si estás en un desfile, en una revista o te escogen para algo no queda en ti, queda en la industria, en lo que busquen y en lo que quieran. Simplemente hay veces que puedo ir a “castings” y ellos decidir que solo quieren chicas blanquitas, o situaciones así. Hay cosas que puedo poner de mi parte para que se den y hay otras que no.

¿Te has enfrentado al racismo?

Sí. Fui a un “casting” en París y cuando llegué, había dos muchachas que decidían quién entraba y quién no. Una de ellas estaba embarazada, recuerdo que estaba tirando una foto y la otra me dice “camina”. Yo caminé y me dijo “ya te puedes ir, no me gustas”.

La embarazada le decía “pero me gusta como camina”. La otra dice “no me gusta su color”. Al rato la embarazada sale y me dice “entra, que te queremos en la pasarela”. Cuando entré la otra muchacha le dice “no entiendes que no me gusta”.

Ellas seguían en la discusión si entraba o no. Yo me fui porque había más modelos y no me iba a quedar ahí a esperar un no como respuesta. “Maybe” era un sí, pero no me iba a quedar pasando la vergüenza porque no me quería, que no era porque no lo hacía bien, simplemente era porque no le gustaba mi color.

¿Cómo reaccionaste y qué sentiste ante esa situación?

Ese día, tenía siete “castings” y ese era como el tercero. Me sentí súper mal, pero nada. Yo podía hacer esa pasarela como no, podía ser algo bueno para mi carrera, pero no iba a definir quién soy.

Cuando miras atrás, hace un año cuando estabas en Corozal, ¿te sientes diferente, algo ha cambiado en ti?

Siento que mi vida ha cambiado porque ahora tengo más responsabilidades, pero al final sigo siendo la misma. Cuando llego a Corozal nada ha cambiado, mis vecinos siguen siendo los mismos, mi familia me trata igual. En mí, creo que nada ha cambiado.

¿Qué mensaje llevarías a otras jóvenes que les interese el modelaje?

Hay posibilidades porque nada es imposible, simplemente hay que buscarlas y no se van a dar de la primera. He conocido a modelos que estaban en su tercer “season”, o sea, llevaban año y medio y no las habían cogido ni para una pasarela o una revista y estaban intentándolo. En febrero, hablé con una de ellas y me dijo que la escogieron para su primera pasarela y después de ahí ha hecho campañas.

Hay que intentarlo una y otra vez porque no siempre se da de la primera. Yo doy gracias por mi buen comienzo, pero no siempre va a ser así.

A tus 18 años has tenido grandes oportunidades y un futuro prometedor, ¿cómo es Mileshka Cortés Bernard en este momento?

Simplemente es una joven corozaleña, que esté donde esté, no dejará de serlo. Yo puedo vivir en Nueva York, pero cuando me preguntan de dónde vengo siempre digo Puerto Rico. Hay cosas que cambian y creo que podrán pasar los años y seguiré siendo la misma, con el mismo carácter.

Nunca me ha gustado mirar a alguien por debajo, porque nunca sabes las vueltas que del mundo.

A veces me dicen que cuando llegue a los “castings” no me deje intimidar. Intimidar a otros o no, no quiere decir que te vayan a escoger. De la manera en que trates a tus compañeras no va depender tu trabajo.

Al entrar a un “casting” vas a ver cientos de chicas y cómo tú las trates, si las miras por encima del hombro o no, eso no va a definir si te van a dar el trabajo a ti o a ellas. Creo que eso es muy importante, no creerte más ni menos.

Más allá del modelaje, ¿qué quieres hacer?

Quiero estudiar. Estaba próxima a graduarme con cuatro puntos, entrar a la universidad con la beca completa, con el College Board que cogí en 11 y con mi promedio podía entrar a la carrera que quería, que era administración. Al irme, pude terminar mi cuarto año, pero todo lo que hice aquí esos 12 años no valió nada. Eso me dolió bastante, pero ahora estoy en Nueva York y quiero dominar el inglés para estudiar allá, pero es algo que por ahora no se puede. No es algo que voy a dejar de hacer en el futuro, pero simplemente hay que esperar un poco.

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