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Diseñadores de moda cambiaron su físico para celebrar el arte del transformismo

Lisa Thon, Juan Colón y Orlando López aceptaron transformarse temporalmente en el sexo opuesto para expresar su solidaridad con la comunidad transgénero
  • Por Marcos Billy Guzmán
  • 02 MAR. 2018 - 12:40 PM
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¿Quién eres? Piénsalo bien: ¿qué te define como ser humano?

Pero, ¿y si otros decidieran negar e invalidar cada día lo que tú eres? 

¿Quiénes somos para determinar la identidad de otra persona?

Tres diseñadores puertorriqueños se planteaban interrogantes como estas mientras esperaban ansiosos frente a un espejo que había sido cubierto con una tela negra. Esta vez, ellos eran la creación y no controlaban el resultado. 

Cuando finalmente cayó la tela, todos gritaron de asombro. Ninguno reconoció su reflejo.

Lisa Thon, Juan Colón y Orlando López aceptaron transformarse temporalmente en el sexo opuesto para expresar su solidaridad con la comunidad transgénero. Decidieron hacerlo como preludio de la sexta edición de TransFashion, donde modelos trans, genderqueer, drag queens y drag kings desfilarán el 9 de marzo en el Museo de Arte Contemporáneo.

El evento de moda que por años han respaldado cobró un matiz emocional durante las horas en que fueron cambiados físicamente en el Tavárez Studio, un salón de belleza en San Juan. Dijeron que la experiencia reforzó su misión para visibilizar la realidad trans, celebrar el arte del transformismo y educar sobre las personas que viven con una identidad tan masculina como femenina o que no se identifican con ninguno de estos géneros. 

Por un rato, Lisa Thon quedó despojada de su emblemática pollina. Le engrosaron las cejas, pronunciaron su mentón con maquillaje y le aplanaron el busto utilizando cinta adhesiva. Pasó a ser un señor bigotudo que, con desafiante actitud, se acomodaba el sombrero.

“Yo soy una mujer muy fuerte, así que siempre he tenido ese lado masculino presente en mí. La belleza física no tiene que ver con el género”, manifestó.

Su cambio estuvo a cargo de Josafat Arzuaga, quien hace 14 años interpreta al personaje Joyveliz Martínez. Describió la iniciativa de los diseñadores como un gesto de apoyo para quienes viven marginados, sobre todo para las personas transgénero. “Son burladas ante la sociedad. A veces, maltratadas verbal y físicamente. Las tratan como cosas. Hace mucha falta educar y abrir mentes; por eso este proyecto es espectacular. Somos un mismo mundo. Todos merecemos ser libres y felices”, indicó el maquillista.

“Poder sentirse seguro y aceptado es importante”, reaccionó Thon. “Es una vergüenza que todavía el ser humano no esté tan capacitado emocionalmente para saber y aceptar que hay de todo en la vida”, lamentó.

A varios pasos, Juan Colón se afeitaba la barba, el único proceso que pudo ver en el espejo. Casi tres horas después, parecía una diva del escenario. Una frondosa peluca rubia coronaba su maquillado rostro. Tenía cejas arqueadas, labios más carnosos y pestañas postizas mientras un collar metálico ocultaba su manzana de Adán.

“Jamás me habían pintado de mujer y estoy sorprendido; supersatisfecho. El arte no tiene género y tampoco la vida. Mi mensaje es siempre ser quien eres, a pesar de todos los obstáculos, e identificar a gente que te apoye. Para eso estamos aquí”, sostuvo.

“Lo que yo hago es hermoso”

Este respaldo inspira al joven Cheyenne Cruz, quien ejecutó el cambio del diseñador. El maquillista se dedica al transformismo desde hace ocho años como un esfuerzo que le dedica a su padre, un apasionado del arte que grabó comerciales televisivos y murió tras regresar de la Guerra de Vietnam.

"Lo que yo hago es hermoso. Hay muchas personas que no lo entienden, quizás por su religión o su crianza, pero, poco a poco, se ha visto el apoyo, incluso de la familia”, mencionó quien combina el baile, la actuación y el maquillaje para dale vida a Angelina Bee, su álter ego femenino.

A su lado en el salón, el diseñador Orlando López homenajeaba la hibridez del género y “la belleza de lo ambiguo”. Un plumaje fucsia le cubría el torso, pero no su velludo brazo lleno de tatuajes y una sortija de calavera. Su barba, ahora azul, brillaba, aunque no tanto como su cabeza rapada. Lipstick rojo contrastaba con su bigote, y sus anchas cejas estaban pintadas de rosa.

“No importa de qué color somos, cómo nos vestimos o nos maquillamos. Lo importante es saber que pertenecemos a esta vida, a este mundo, a esta creación. No estamos aquí por puro chiste, sino para aprender y ser cada día mejores personas”, reflexionó.

Bajo esta premisa es que en esta edición de TransFashion participarán 12 diseñadores, de los cuales seis -incluyendo a José Raúl, Javier Arnlado e Ivelisse Nieves- se unieron al reto de cambiar su apariencia para despertar conciencia.

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