Loader

El sombrero, desde el origen de la humanidad

Para protegerse del sol, de la lluvia o el frío; identificarse como profesión, o protegerse durante la jornada laboral; con adornos o sin ellos; con alas o sin ellas, esta pieza es y será serán la guinda del pastel a nuestros conjuntos.
  • Por Marina Cascón Eusebio / EFE
  • 01 SEP. 2017 - 10:00 AM
Photo
Una modelo presenta una creación durante la Chapeau 2017. (EFE)
  • Compartir esta nota:

Hay sombreros que se han convertido en emblemas del cine o en icónicos complementos de moda de muchos personajes. ¿Quién no recuerda el sombrero de Harry Potter, Charlie Chaplin, Mary Poppins o Sherlock Holmes?.

Los sombreros surgen como una necesidad y con una estricta función: protegerse del sol y de la lluvia, pero con el paso de los años se convierte en un complemento estético y siempre a la moda que, en ocasiones, es signo de distinción.

Revelación de estatus social y cultural

Es una pieza  tan antigua que no existe una información exacta de cuándo fue creada ni 
de quién lo hizo.

Los humanos por naturaleza han ido adornando su pelo con distintos complementos. Egipcios, griegos y romanos ya utilizaron, desde gorros puntiaguados, velos y coronas, hasta tocados y pelucas para lucir en cualquier ocasión.

El primer registro que se tiene acerca de sombreros de copa y alas es del siglo V y eran utilizados por los cazadores y viajeros griegos para cubrirse.

Es durante el Renacimiento, en el siglo XVI, cuando los sombreros adquieren un absoluto esplendor ya que siguen tendencias de años anteriores pero, a su vez, adquieren una complejidad espectacular.

Este complemento era utilizado tanto por hombres como mujeres para diferenciar su estatus social y dejar claro a qué clase pertenecían.

Photo

Por un lado, se encuentra la monarquía con grandes y vistosos sombreros de terciopelo con infinidad de adornos con piedras preciosas, plumas y cintas y, por otro, el pueblo que utilizaba unos sombreros o incluso caperuzas sin ornamentos que reflejaban su austeridad.

A principios del siglo XVI, es el Rey Luis XVIII de Francia, quien será conocido por sus enormes sombreros de alas con multitud de adornos y encajes y que mostrarán el poder de la realeza.

En el siglo XVIII, Francia finalmente se convierte en ciudad de la moda y  Milán (Italia) se hizo conocida por sus asombrosos sombreros, entre los que se popularizó el famoso "tricornio", no de tres picos, sino de alas pegadas a la copa.

Ostentosidad vs. pomposidad

A pesar de que la ostentosidad siempre había sido tendencia, a finales del siglo XIX las mujeres pasan a una época más discreta en la que dejan de lado toda la pomposidad que acompaña sus complementos y se decantan por unas discretas capelinas de ala ancha.

Todos los sombreros eran 100% elaborados a mano, hasta que con la revolución de las máquinas de coser, estas pamelas tan sofisticadas se convirtieron en un complemento de producción masiva y, por lo tanto, más accesible.

Los hombres eligen como complemento estrella la chistera de copa alta, como el sombrero loco de "Alicia en el país de las maravillas" o el conocido sombrero bombín de Charles Chaplin.

La moda es cíclica y, lo que hace años se llevaba, ahora es el último grito en moda. A pesar de que los sombreros tuvieron un periodo de decadencia y discreción, vuelven a principios del siglo XX todos los adornos que se habían dejado de lado años anteriores.

Las plumas se convierten en el accesorio más demandado, grandes, pequeñas y de muchos colores, serán vistas por todas las calles de las grandes capitales.

Photo

Tras unos años azotados por un periodo de guerra y depresión social, Mademoiselle Chanel, a principios del pasado siglo, convierte el sombrero en un imprescindible en el armario de toda mujer, además de convertirlo en un icono de clase y distinción.

Una moda en los años veinte, de pelo corto y sencillo estilo, hizo que los sombreros grandes quedaran en el olvido.

Las mujeres con cabello corto ya no lucían grandes pamelas de alas, sino todo lo contrario; pequeños, redondeados y ceñidos a la cabeza.

En las décadas posteriores el sombrero tiene infinidad de altibajos, formas, estilos, colores, tamaño e, incluso, también varían sus funciones, hasta que finalmente en los noventa se pierde su uso y notoriedad.

Hoy es tendencia

Tendencia es la palabra que define a día de hoy este complemento que nos ha acompañado a lo largo de toda nuestras vida.

Para protegerse del sol, de la lluvia o el frío; identificarse como profesión, o protegerse durante la jornada laboral; con adornos o sin ellos; con alas o sin ellas, los sombreros son y serán la guinda del pastel a nuestros conjuntos.

Alternando etapas de decadencia y de auge, las pasarelas de alta costura de nuestros días siguen llamando la atención con espectaculares sombreros, tocados o boinas clave que, más tarde, se imitarán en las calles.

El sombrero de Audrey Hepburn que luce en “My Fair Lady”; el "pastillero" de Jackie O; o el sombrero-turbante de Lady Di, son y serán siempre iconos en el mundo de la moda que se reinventarán año tras año pero que nunca pasarán de moda.

Los sombreros ahora son parte de nuestras vidas, pero son las pasarelas y el mundo de la moda los que determinan qué sombreros se llevan y cómo hacerlo en cada momento, razón por la cual este otoño/invierno 2017-2018 el "pañuelo balmoral" será el accesorio más "cool" por excelencia.

Y es que los sombreros, queramos o no, son el colofón final de cualquiera de nuestros "looks", sin importar la época en la que vivamos.

  • Compartir esta nota:
Volver arriba