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Guía para elegir el sostén perfecto

Es imprescindible conocer tu cuerpo y el tamaño real de tu busto para hacer una selección acertada
  • Por El Universal/ GDA México
  • 16 NOV. 2018 - 2:00 PM
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Una vez encontrada la talla correcta, es importante hacer los ajustes adecuados en el cierre y en los tirantes.(Foto: Archivo/ GFR Media)
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Es fácil dejarse llevar por las cualidades: este es más sexy, aquel otro promete levantar los senos, el de allá combina con la blusa que acabas de comprar... Por supuesto todo es relevante para sentirse bien. Pero antes de todo eso, un buen brasier debe ofrecer un soporte cómodo y apto para nuestro tipo de cuerpo.

Más allá del sentido de la moda, lo primordial es la salud. Fernanda Barrios, de 29 años, lo comprobó cuando tuvo que acudir al ginecólogo a atender un dolor que sentía en el seno derecho: “sentía molestias todo el tiempo, un dolor, como una pequeña punzada constante, en especial por las noches. Fui a una revisión preocupada por lo que podía ser y resultó que mi brasier me estaba lastimando. El médico notó que mi seno derecho, al ser un poco más pequeño que el izquierdo, sufría lesiones con las varillas. Me sugirió que, de acuerdo con mi talla, evitara los brasieres con varillas”.

Esa experiencia es solo un ejemplo de lo molesta que puede ser una mala decisión al comprar un sostén sin conocimiento de lo que se adapta mejor a nuestro cuerpo.

Es así que la opinión de un médico, en particular de un ginecólogo o incluso de un ortopeda “dado que muchas de las molestias por usar una prenda inadecuada se pueden reflejar en la espalda”, es una guía valiosa para saber lo que nos conviene.

¿Qué más es relevante en la elección? Sin duda, lo más importante es elegir la talla correcta.

A decir del estudio

Talla del busto, ajuste del brasier y dolor torácico en mujeres jóvenes: un estudio correlacional, realizado por las especialistas australianas en salud Katherine Wood, Melainie Cameron y Kylie Fitzgerald, reflejó que “80% de las mujeres usa la talla incorrecta, 70% usa ‘bras’ muy pequeños y otro 10% más grandes de lo debido”.

Esto tiene consecuencias incómodas: lesiones en los senos, dolor de espalda, dolor en el cuello, incomodidad constante y, a largo plazo, el desarrollo de una mala postura y todo lo que ésta implica: dolor, encorvamiento, vientre excesivamente abultado, mala imagen general...

Encontrar el adecuado

Hay que estar conscientes de que nuestro cuerpo cambia de manera constante. Es común, entre muchas mujeres, pensar que la talla del “bra” es eterna e inmutable y no considerar que los cambios como el embarazo, la maternidad, la edad o las subidas y bajadas de peso, modifican las medidas del pecho, por lo que se someten a incomodidades innecesarias.

Lo primero es observar: ¿qué está pasando en mi cuerpo en este momento?, ¿cómo me ajustan mis prendas actualmente?, ¿siento alguna molestia cuando las uso o me siento a gusto con alguna en particular? Todo este tipo de preguntas deben ser consideradas para hacer los cambios necesarios en el cajón de la lencería.

Lo primero que hay que hacer es tomarse medidas. Basta con usar una cinta métrica y hacer lo siguiente: medir el tórax justo por debajo del pecho y luego medir el contorno del pecho (a la altura de los pezones). Esto debe hacerse sin ropa y con el cuerpo relajado, sin contener el aire. Es bueno hacer la toma de medidas dos o tres veces para asegurarse de obtener el número correcto. De la diferencia entre las dos medidas, se obtiene el número de la copa.

Aunque es relativamente fácil hacer estas mediciones y cálculos en casa, lo mejor es dirigirse a una tienda de ropa interior, dejarse de pudores y hacerse una medición en los vestidores. Boutiques como Women Secret o Aerie ofrecen este servicio siempre y de forma gratuita.

El personal de las tiendas está capacitado para poder sugerir el tipo de modelo que más conviene a cada clienta.

Otros tips importantes

Una vez encontrada la talla correcta, es importante hacer los ajustes adecuados en el cierre y en los tirantes.

En el caso del cierre, que por lo regular tiene hasta tres niveles de ajuste, hay que elegir los últimos ganchillos para que, conforme el tejido del brasier se vaya ampliando con el tiempo, la sujeción no se pierda gracias a que se podrá recurrir a los ganchillos siguientes.

Los tirantes, por su parte, no deben entrar en tensión ni apretar los hombros o, por el contrario, resbalarse. En el caso de los “bras” que no tienen tirantes ajustables, es importante saber que, cuando estos se han aflojado demasiado, ha llegado la hora definitiva de cambiar de prenda.

A veces las marcas carecen de tallas grandes y, si las tienen, ni la forma ni el soporte son suficientemente cómodos. En estos casos puedes recurrir a un servicio de brasieres a la medida. Quizá el precio sea más elevado, pero es una inversión que ahorra muchos malestares.

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