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Lisa Thon vive sus pasiones

Por casi tres décadas, la diseñadora se ha dedicado en cuerpo y alma a su familia, a la moda y a la enseñanza
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Thon se encuentra frente al reto de incursionar en el campo de la belleza con la creación de su primera fragancia, la cual lleva su nombre y sale a la venta en la primavera de 2018. ([email protected])
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En 27 años dedicados a la industria de la moda, la diseñadora y educadora, Lisa Thon, ha vivido grandes retos y logros. Ha ayudado a forjar a una nueva generación de diseñadores a través de su escuela, ha visto cómo los adelantos tecnológicos han impactado esta profesión y ha plantado la bandera puertorriqueña en las pasarelas internacionales, al haber sido la primera puertorriqueña en presentarse bajo las carpas de la Semana de la Moda de Nueva York.

Ahora, Thon se encuentra frente al reto de incursionar en el campo de la belleza con la creación de su primera fragancia, la cual lleva su nombre y sale a la venta en la primavera de 2018.

“Es un perfume romántico, una mezcla cítrica y floral. Al principio tienes notas de limón siciliano y toronja rosada. La nota más fuerte es orquídea blanca y terminas con especias y madera. Es un aroma juvenil, es fresco y romántico. Los estoy haciendo por colección, el próximo será inspirado en el agua”, así describe su nuevo proyecto, el cual venderá a través de su página de internet lisathon.com y en eventos en los que participe.

Para la diseñadora y empresaria, este proyecto era una asignatura pendiente desde hace varios años. Diversas situaciones la habían llevado a retrasar la producción de su perfume hasta que en el 2016 decidió no darle más largas al asunto.

Primero comenzó el proceso con una compañía suiza con base en México. En tierra azteca seleccionó los ingredientes, pero el negocio no se pudo realizar y buscó opciones en Colombia, donde tampoco se pudo hacer el perfume.

No fue hasta principios de este año que encontró el lugar idóneo en Alemania y así fue como se hizo realidad uno de sus proyectos más anhelados.

“Quería entrar campo de la belleza, por las dos cosas, por fragancia y por maquillaje. Quiero hacer otras cosas y soy empresaria. Creo que llevo tantos años en lo mismo y quiero hacer algo diferente. Por eso, le vendí Centromoda a EDP University, porque llegó el momento en el que necesito hacer otras cosas y esto me da la libertad que me lo va a permitir”, menciona Thon.

Maestra de vocación

Para Thon, sus facetas de diseñadora y maestra son indivisibles, pues ambas las comenzó a practicar formalmente hace 27 años cuando se graduó de Parsons School of Design, en Nueva York.

En un principio, lo que la atrajo fue el arte cuando todavía era una niña y, además, en su casa la costura era algo que siempre tuvo a su alcance. Su madre y sus tías cosían y, como algo natural, ella también tomó curos de costura con Carlota Alfaro cuando era una adolescente.

Su primera opción al entrar a la universidad fue estudiar bellas artes, pero esas primeras semanas en School of the Art Institute of Chicago no fue grata y la llevó a probar suerte en la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, en República Dominicana, y luego en Parsons.

El reto en esta última universidad fue que no iba sola, sino con su hija mayor de unos meses de nacida.

“Era madre soltera y ella también se fue conmigo a Nueva York. Me la llevaba a las clases en coche. Tuve maestros buenos, que me permitieron muchas cosas. Fueron momentos en los que no se podía pensar porque el trabajo era excesivo. Eran 100 diseños que tenía que entregar semanalmente para una clase”, recuerda.

Una vez graduada de la prestigiosa institución, regresó a Puerto Rico y comenzó a trabajar formalmente como diseñadora y apareció la oportunidad de comenzar a dar clases de costura y diseño en la academia D’Rose. También fue maestra en Benedict College y en la Pontificia Universidad Católica en Ponce, donde creó el currículo del grado asociado de diseño de moda.

El éxito fue tanto que abrió su escuela: Centromoda.

“Un sábado de gloria, embarazada de mi segundo hijo, hice un ‘open house’ en mi nueva escuela. Vinieron 20 personas y esos fueron los primeros que matriculé. Puse los muebles de mi sala en el lobby de mi negocio. Los demás salones estaban vacíos, no tenía chavos para comprar nada hasta que no se matricularan y después comencé a comprar y a montar salones. Fuimos creciendo y de un local que renté primero llegué a rentar seis locales en el mismo edificio. En el 2003 nos mudamos a este edificio en Río Piedras”, rememora.

En Centromoda dieron sus primeros pasos algunos de los diseñadores que despuntan hoy, como lo son Michelle y Norein Otero, creadoras de Eclíptica, además de Miriam Budet, Juan Colón, Pipo Pere y Ángel Guzmán, entre otros.

Más adelante, Thon aprovechó la oportunidad de ir a estudiar a París, Francia, donde la experiencia no fue la esperada, pues ya dominaba las materias que allí se enseñaban y terminó ofreciendo tutorías a sus compañeros.

Hace poco más de un año, Thon decidió hacer una transición y pasar Centromoda a EDP University, donde se desempeña como directora del departamento de diseño de moda y de diseño digital. Cuenta que la decisión respondió, en parte, a buscar más tiempo para desarrollar su proceso creativo, sin dejar a un lado las aulas.

“Ser educadora es mi gasolina. A veces hacemos charlas con los egresados, ya sea en EDP o en Centromoda y cuando los veo pienso que ya me puedo morir porque los ves ser exitosos. Los vi empezar, crecer y desarrollarse”, asegura.

Una nueva generación

Con el paso de los años Thon ha visto cómo los estilos y las prioridades de los estudiantes van cambiando. Sus primeros estudiantes eran profesionales de otras ramas que veían en la moda una segunda opción de trabajo o un pasatiempo. Luego, algunos que quería presentar desfiles tan pronto salieran de las escuelas.

No obstante, el estudiante de ahora es más tecnológico, competitivo y consciente de que la moda es un negocio. La tecnología los ha ayudado a darse a conocer más rápido. Tienen una mentalidad de negociantes. “Saben que esto no es para hacer 'shows' y de repente morirte de hambre, porque del arte nadie vive. Tienen otra visión. Un diseñador tiene que saber hacer todo, desde la ilustración y los patrones hasta coser la pieza. La recesión ha ayudado a estas nuevas generaciones a entender que tienen que saber hacerlo todo, porque no siempre van a tener dinero para subcontratar los servicios”, explica.

A ellos, además de enseñarles a diseñar y a coser, procura inculcarles la importancia de la labor social, algo que ella aprendió de su padre.

“Mi papá y mi mamá me enseñaron que educar es dar de lo que tienes y no de lo que te sobra. Trabajo con el Salvation Army para sacar dinero para el albergue. Esas cosas me hacen feliz.

Cuando mi papá murió, un montón de gente empezó a llamarnos para agradecernos la ayuda que él les había dado y nosotros ni siquiera lo sabíamos”, recuerda.

Nueva York en su corazón

Aunque su experiencia como estudiante en la Gran Manzana fue dura, Thon siempre quiso regresar en grande y así lo hizo en septiembre de 2006 cuando se convirtió en la primera puertorriqueña en presentarse en las carpas de la moda de Nueva York, uno de los eventos más prestigiosos en esta industria.

“New York Fashion Week para mí fue una experiencia de romper barreras y de representar a Puerto Rico. De sentirme mega boricua, aunque con un apellido alemán”, enfatiza. Recuerda que, en el momento en que todo estaba listo y las modelos estaban a punto de salir a la pasarela, había tanta paz tras bastidores que se preguntaba si era real o un sueño.

A Nueva York regresa frecuentemente a llevar a sus estudiantes para que tengan la oportunidad de conocer tiendas de telas y diseñadores, de manera que puedan ver cómo se mueve la industria. También esperan ir a Colombia el próximo año.

Complacida y feliz

Cuando Thon analiza sus logros, no puede dejar de destacar lo afortunada que es de tener una familia unida. No solo por la buena relación que tiene con sus hijos Alexandra, Jan y Valerie, sino también con su papá (quien falleció el año pasado), mamá, nietos, hermanos y sobrinos. Y es que, a sus 50 años, la diseñadora se siente plena. La felicidad de haber alcanzado muchas metas se convierte en su mayor motivación para lograr muchas otras.

Disfruta la compañía, pero también la soledad y no cambia por nada ese silencio mañanero mientras cuela y degusta su café.

 “A los 50 años digo las cosas como las siento. Te aprendes a querer más a ti misma. A esta edad ya sabes lo que quieres y te valorizas también. Siempre he creído en el amor, pero ahora no intento por mucho rato si sé que no va a funcionar, porque uno tiene que ser feliz”, comenta.

En esos ratitos libres en los que disfruta de su soledad también planifica sus próximos pasos que incluyen mucho trabajo en la moda, años para seguir forjando a las nuevas generaciones de diseñadores y más proyectos en la industria de la belleza.

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