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Felipe VI: un rey muy clásico

El rey de España cumple medio siglo de vida y expertos analizan su estilo al vestir
  • Por Inmaculada Tapia y Carmen Martín/ EFE
  • 30 ENE. 2018 - 12:36 PM
Desde que terminara su etapa universitaria poco ha cambiado su vestir, dicen los expertos. (Foto: Archivo)
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Madrid - Expertos en protocolo, profesores de diseño de moda, creadores, sastres y barberos han analizado el estilo de Felipe VI y coinciden en señalar que el rey debería “refrescar su imagen para estar más pegado a la calle y ser reflejo de la sociedad en la que vive”.

Educado desde niño para ser rey, ha vivido pegado al protocolo, consciente de que los detalles son importantes, de que su imagen es captada por cámaras y estudiada al detalle.

Felipe VI, un estilo depurado

A lo largo de estos años, no ha habido errores en su vestir, tampoco caprichos, don Felipe posee un estilo correcto, “en el que existe un desajuste entre su físico y su manera de vestir”, explica Rafael García, director del Grado de Diseño de Moda de ESNE (Escuela Universitaria de Diseño Innovación y Tecnología).

“Tener una imagen correcta, depurada y sin atrevimiento es tan difícil como aburrida”, opina Rafael García quien define el estilo del rey como “viejoven, dado que su vestuario le suma años” y se pregunta: ¿Teniendo un rey con una imagen tan atractiva, por qué no dar un paso más sin romper el protocolo?

Este experto en diseño de moda dice que a Felipe VI, en su vida privada, le falta un “sello de identidad”, algo que le diferencie, “él es nuestro rey, lo que no significa que pueda ser Felipe”, añade García.

Desde que terminara su etapa universitaria poco ha cambiado su vestir. “Es difícil complacer a todo el mundo, quizá por ello ha apostado por la corrección, ser el rey de todos implica quedarse en un término medio, es un ejercicio complejo estar siempre en el punto de mira”, asegura Rafael García.

El armario de Felipe VI

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El traje es un básico en el armario del Felipe VI, la mayoría confeccionados por la sastrería de Julio Gallo, ahora es su hijo Fernando quien se encarga de vestir al rey, en gran parte.

Don Felipe lleva décadas usando el clásico traje con chaqueta de dos botones, quizás, ahora sea el momento de actualizarlo, “más cuando la moda masculina está en auge en España, es una industria que genera empleo y riqueza”, apunta García Madrid.

El patrón de sus trajes es siempre idéntico, “muy parecido al de su padre don Juan Carlos”, dice García Madrid, diseñador que le aconsejaría una cierta revisión a su estilismo, “una actualización dentro del clasicismo”.

El rey Felipe VI tiene “muy buena planta”, le sentarían muy bien las americanas un pelín más entalladas con las solapas más estrechas”, dice García Madrid, que reconoce que don Felipe transmite “templanza, sensatez y tiene presencia para defender colores como el granate o el verde oscuro”, tonos que se alejan de los manidos azul marino y gris. “El color es el reflejo de una época”, puntualiza García Madrid.

Su imagen más deportiva

Don Felipe es “discreto y sobrio, por eso incluso en su imagen más deportiva solo utiliza el blanco y el azul”, dice Rafael García, que recuerda que “el rey no arriesga ni en sus días de ocio y prefiere vestir con beiges, camel y tierra”.

Utiliza diseños atemporales y clásicos, “un estilo que no se corresponde con su voluntad de rejuvenecer la Corona de España”, opina Rafael García, para quien el rey debería apostar “por prendas y colores más ‘casual’ como el negro”, un tono que puso de moda Felipe II en el siglo XVI cuando en Europa se vestía a la española.

En ocasiones, utiliza trajes de raya diplomática y suele complementar el dos piezas con corbatas de discretos motivos, rayas o flores, como la que utilizó en la celebración del 80 cumpleaños de su padre, don Juan Carlos, en tonos azules y blancos.

“La corbata ya no representa un estatus, es más, si el rey la abandona cuando viste de sport, por qué no en su despacho”, dice Rafael García, para quien don Felipe sin corbata proyecta una imagen más “cercana y simpática”.

Guiños diplomáticos

En ocasiones, don Felipe luce corbatas a tono con el color del vestido de la reina Letizia, “un código que ya está en desuso, no es necesario esa coordinación”, apunta Rafael García, aunque es una clave estilística que se adopta en el resto de monarquías.

Suele utilizar la corbata “para hacer guiños diplomáticos en sus viajes de estado”, dice Julio Panizo, profesor del Máster en Gestión de Eventos, Protocolo y Relaciones Públicas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

La reina Letizia se ha labrado un estilo propio, pegado a las tendencias y exhibiendo el talento español, una idea que a la industria de la moda masculina española le gustaría que siguiera el rey. “No tendríamos mejor embajador de la moda española”, dice García Madrid, creador especializado en moda masculina que desfila en la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

“El rey no tiene una indumentaria que le identifique”, asegura Panizo, quien recuerda que el día de su proclamación vistió el uniforme de capitán general del ejército de gran etiqueta, “el único elemento identificativo del rey como jefe del estado, un modelo más elegante y neutro que un uniforme militar”.

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Junto a los uniformes militares y el clásico traje, el frac y el chaqué completan el armario de don Felipe, aunque en sus tiempos de estudiante, lucía un aspecto “preppy” con camisas de cuadros conjuntadas con chaquetas de “tweed”, pantalones vaqueros o tipo “dockers”, en tonos beiges y tostados.

Los jerséis de lana de cuello vuelto en marrón o negro combinados con “jeans” y chaquetas de cuadros forman parte de sus recursos estilísticos para los días de ocio.

“El rey utiliza el frac con pajarita y chaleco blanco en actos sociales como cenas de gala en el Palacio Real, mientras que, en actos oficiales como la apertura del Año Judicial, luce frac con chaleco y pajarita negros”, detalla Panizo.

El chaqué siempre lo viste durante la recepción al cuerpo diplomático, “una prenda de gala para un acto de día a la que no se incorpora condecoraciones”, explica Panizo.

No suele hacer gala de complementos, salvo reloj y gemelos, que suelen ser discretos, aunque en ocasiones, se le ha visto con alguna bufanda, si el día era muy frío. “No le pedimos que se adorne como Luis XIV, salimos de una crisis, pero la moda masculina está en auge y existen recursos para actualizar su imagen sin ser extravagante”, dice el profesor de ESNE.

Los accesorios no son meros complementos, “sino que constituyen una estrategia global y atractiva para crear una imagen”, defiende Rafael García.

Para el rey Felipe VI, las condecoraciones forman parte de sus complementos en actos oficiales. Por ejemplo, el Toisón de Oro, la condecoración de mayor prestigio de la Corona, que don Felipe suele lucir de tres maneras: prendida en la solapa de la americana o el chaqué, con una cinta roja anudada al cuello o en un collar sobre el pecho.

Barba, una elección muy personal

El calzado tiene mucha importancia en el estilismo general, “el rey lo cuida, pero no lo adapta, tiene una imagen antigua para lo que podría llegar a ser”, dice García.

Su característico corte de pelo, con raya al lado izquierdo del rostro y con ligeras ondas al frente, “le sientan bien, es un ‘look’ que no pasa de moda”, opina el profesor de ESME.

“La barba del rey es perfecta porque no es fácil ser un monarca joven, es un complemento interesante, de respeto, de poder”, reconoce Rafael García, quien augura que “lucirá barba durante mucho tiempo porque está muy identificada con su imagen actual”.

“Don Felipe luce una barba que no se sale de los parámetros naturales faciales” explica Morillo, quien dice que “la barba del rey, sin degradados, ni excesivamente marcada habla de una persona fiable, con buen carácter y muy natural”.

Pero Morillo sugiere que podría innovar “si se dejara la barba con un perfil más diagonal, es decir con caída y el mentón un poco más poblado, un truco que permite estirar el rostro, lo que creo le daría mejor aspecto”.

El estilo de Felipe VI ha ocupado las listas de los mejores vestidos del mundo según la prensa especializada. En 2016 fue elegido por Vanity Fair como el mejor vestido del mundo y en 2004, seleccionado por la revista Esquire entre los 18 hombres más elegantes del planeta.

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