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Las reglas de protocolo que deben seguir los royals

La familia real británica es una de las más estrictas con su protocolo. Este conjunto de reglas son muchas veces dictadas por la propia reina, Isabel II, elaboradas basándose en sus gustos o preferencias, y otras tiene siglos de antigüedad pero se siguen cumpliendo.
  • Por Ana Fernández Alonso (EFE/REPORTAJES)
  • 20 MAY. 2018 - 08:00 AM
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La princesa Diana saludaba afectuosamente sin guantes. Aquí con Nelson Mandela en 1997. (Foto: EFE)
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El protocolo siempre está muy presente en la realeza británica y ahora más, con el acontecimiento más importante para la corona británica en este año: la boda del príncipe Harry con Meghan Markle.

Pantalones cortos

Una de las normas que la joven ha decidido saltarse es la de llevar el pelo recogido con mechones sueltos, o la de no llevar guantes en actos oficiales. Esta última disposición también la secundaba la difunta Lady Di, que “le gustaba mantener un contacto real cuando saludaba, tomando las manos de los ciudadanos”.

Este conjunto de reglamentos protocolarios, si bien es cierto que coinciden en su mayoría con las normas históricas de protocolo, otras son un tanto sorprendentes, teniendo en cuenta que estamos en pleno siglo XXI y en el “boom” de la generación “millennial”.

Por ejemplo, los niños hasta los 8-9 años, no pueden llevar pantalones largos, únicamente “shorts”. Esta norma proviene desde el siglo XVI, cuando no había bermudas y todos los niños varones y hembras llevaban vestidos hasta los 8 años de edad.

Otra de las directrices que rigen en el protocolo británico es que las mujeres no pueden quitarse el abrigo en público, pues está considerado como “un acto impropio de una dama”. Esto explica, en parte, la gran colección de maravillosos abrigos que luce siempre la duquesa de Cambridge, Kate Middleton.

Los miembros de la familia real tampoco pueden lucir zapatos de cuña en presencia de Isabel II, simplemente porque no le gustan.

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Los vistosos vestidos de su majestad

La reina debe vestir siempre con colores llamativos, para que su público pueda reconocerla porque, como bien ha afirmado en alguna ocasión, de acuerdo a “Bustle”: “Si fuera vestida de color beige, nadie sabría quién soy yo”.  Ahora bien, las mujeres que van a un acto al que también asiste la monarca nunca pueden lucir un vestido del mismo color que su majestad.

Isabel II tampoco es amante de los selfis y, por ello, en caso de encontrarse en su presencia, no es conveniente intentarlo.

Otra regla muy curiosa, es que todos los ramos de las novias reales deben contener la flor de mirto o arrayán. No solo porque representa el amor y el matrimonio, sino porque, además, desde hace dos siglos recogen esta flor directamente del jardín, de 170 años de antigüedad, de la reina Victoria, convirtiendo este acto en una tradición familiar y una directriz muy íntima del riguroso protocolo británico.

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