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Las reinas Letizia y Máxima, unidas por las muertes de sus hermanas pequeñas

Hace 11 años, la soberana española pasó por la misma situación que la argentina
  • Por Magacín
  • 09 JUN. 2018 - 09:20 AM
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Las reinas Máxima y Letizia, durante los funerales de sus respectivas hermanas. Foto: La Nación/GDA y AP
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Las dos eran plebeyas antes de conocer a sus príncipes. Las dos eran mujeres trabajadoras, de familia de clase media. Jóvenes, bellas y hay otras coincidencias más, pero un lazo que ahora une a las reinas Letizia y Máxima es la tragedia en sus familias, marcadas por la muerte de sus hermanas pequeñas.

Máxima Zorreguieta, la reina de Holanda, enterró ayer a su hermana Inés, de solo 33 años. Su cuerpo fue hallado sin vida por la madre de la soberana y una amiga, en su apartamento del coqueto barrio de Caballito en la ciudad de Buenos Aires el miércoles por la noche.

La joven, según las investigaciones preliminares, se habría suicidado tras batallar por años con una profunda depresión y de luchar contra la anorexia.

Hace once años, Letizia Ortiz, la reina de España, pasaba por una situación similar al tener que despedir a su hermana Erika, también muy joven, de 31 años. Había fallecido el 7 de febrero de 2007 y, según la autopsia, murió por la ingesta de calmantes.  

Las dos eran las hermanas menores de las monarcas y las más vulnerables de la familia, según resaltan medios de Argentina, país natal de Máxima, y de España.

Ambas eran muy reservadas y tenían una predilección por el arte: Érika trabajaba en un productora de televisión y a Inés, aunque tenía un cargo importante en el Ministerio (secretaría) de Desarrollo Social de Argentina, le fascinaba cantar y tocar la guitarra.

Tras conocerse el fallecimiento de Inés, Máxima expresó su dolor a través de una comunicado en el que dijo estar “conmocionada y muy triste”. El entierro de la joven ocurrió en la mayor intimidad en un cementerio de Pilar, en la provincia de Buenos Aires.

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Familiares y amigos llevan el ataúd de Inés Zorreguieta a su última morada. Foto: EFE

Letizia, en cambio, tras despedir a su hermana en el cementerio de La Paz, en Tres Cantos, se acercó a los medios de prensa a la salida junto al príncips Felipe y dio un mensaje de agradecimiento en el que se la vio devastada. Estaba embarazada de siete meses de su hija Sofía.

“Gracias a todas las personas que se han sentido apenadas por la muerte de mi hermana pequeña”, dijo entonces Letizia ante las cámaras de TV y varios de sus excolegas periodistas.

Se sabe que los últimos meses de vida, Erika había estado de licencia por motivos personales. Padecía depresión y stress y le costaba lidiar con la enorme presión de haberse convertido de la noche a la mañana en una persona pública a raíz de la boda de su hermana Letizia con el príncipe Felipe. Además, pasaba por momento difíciles tras la separación de su marido, Antonio Vigo. 

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Erika Ortiz, durante la boda de su hermana Letizia.

Expertos en la realeza española, declararon tras el fallecimiento de Erika que la entonces princesa de Asturias se sentía culpable por el destino de su hermana, información que reflotó la prensa en Madrid al comparar las dos historias.

En el caso de Máxima, Inés también tuvo que sufrir esa misma presión, pero cuando era mucho más joven. La economista argentina se puso de novia con Willem-Alexander cuando Inés tenía solo 16 años y como asegura el libro Máxima, una historia real, lidiaba con la entrada en la adolescencia y problemas con su figura y exceso de peso.

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Inés Zorreguieta, durante el bautismo de su sobrina Ariane. Foto: EFE

De hecho, cuando Inés llegó a Holanda para la boda de su hermana en 2002, lo hizo con un estudiado look dark que escandalizó a su madre, María Pame, y a algunos asesores de la Casa Real de los Orange-Nassau.

En 2012, Inés estuvo internada en una clínica psiquiátrica para tratar sus trastornos alimenticios.  

Al tanto de la fragilidad de su hermana menor, Máxima intentó muchas veces que Inés se fuera a vivir a Ámsterdam, pero la más pequeña de los Zorreguieta se negó porque no quería que se la viera como “la hermana de…”. En Argentina, a 8,500 millas de distancia, creía que tenía más posibilidades de tener una vida más tranquila.

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