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Pili Montilla es dueña de su destino

La artista puertorriqueña deja atrás la actuación y se dedica en cuerpo y alma a su casa productora y a la animación
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Pili Montilla disfruta de contar historias, crear trabajos para otras personas, ser una empresaria y emprendedora, además de autoemplearse. (Fotos: André Kang)
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En la vida de la presentadora y productora puertorriqueña, Pili Montilla, la búsqueda de la felicidad y de la manera de exponer su talento ha sido una constante.

Muy temprano en la vida se ilusionó con la idea de actuar. Recuerda que en unas vacaciones familiares a  Nueva York sus padres la llevaron a ver el musical “A Chorus Line” en Broadway y en ese preciso momento descubrió que su meta era convertirse en actriz.

“Fui bailarina por un tiempo y me enamoré del teatro. Mis papás me llevaron a ver un musical en Broadway y ahí fue que supe lo que quería. Me dije que quería entretener a la gente, llevarlos a otra realidad y a otra dimensión a través de las historias que cuente. La vida es maravillosa, porque yo terminé haciendo esa obra aquí en Puerto Rico con Braulio Castillo, Daniela Droz, Marian Pabón en Bellas Artes”, comenta.

Enfocada en cumplir sus sueños, a los 17 años abandonó la Isla para irse a Boston a estudiar teatro por tres años. Esa oportunidad le permitió irse un año de intercambio a Londres a seguir estudiando teatro y luego regresó a Estados Unidos y se graduó de universidad.

Buscando oportunidades se estableció en Nueva York por dos años. “En ese tiempo fui mesera y ‘coat checker’, mientras cruzaba los dedos y esperaba que me dieran una oportunidad. Nueva York fue una etapa bien difícil para mí, la más difícil que tal vez haya pasado”, acepta.

Llegó un momento en el que decidió regresar a Puerto Rico, pero no rendida, sino con deseos de diversificarse. Así fue como tuvo una exitosa carrera como modelo a nivel local y a la vez trabajó como actriz y locutora.

“Lo de modelaje siempre fue como otra expresión creativa y surgió porque  quería ser actriz. Sabía que el modelaje no sería para toda la vida, ni iba a ser mi profesión. Nunca fue mi gran sueño ser una supermodelo, pero siempre vi que las modelos, cuando estaban en pasarela o estaban en un ‘photo shoot,’ estaban interpretando un personaje. Así que para mí eso fue como práctica”, destaca.

Buscando oportunidades en el modelaje, ganó en un concurso en el que buscaban a alguien que representara a la muñeca Barbie en el Caribe, labor que realizó por un año y medio. También se le abrieron las puertas en MTV Puerto Rico, donde trabajó como presentadora, una faceta que la enamoró y la hizo querer más. Buscando otras opciones para seguir creciendo fuera de la Isla, solicitó una oportunidad en la cadena LATV, que se veía en Puerto Rico, pero cuya programación se grababa toda en Los Ángeles.

“Quería estar ahí y envié toda la información al director de talento. Me dijo que le interesaba lo que estaba haciendo, que fuera a Los Ángeles por dos semanas para hacer una audición al aire para ver los 'ratings'. Acá en MTV me dijeron que, si me iba, perdería el trabajo porque eran cadenas que competían. Me arriesgué, me fui a Los Ángeles a hacer el ‘on air audition’ y 10 años después, todavía sigo en Los Ángeles”, cuenta con alegría.

“Girlboss”

Una de las grandes pasiones que Montilla ha descubierto en el camino de su vida ha sido la de ser animadora, tanto de televisión como de eventos en vivo.

Entre sus proyectos más exitosos en esta faceta, está el programa de televisión que se llamaba “Té para tres” que trabajó por tres años para MegaTV y el cual recibió varias nominaciones a los premios Emmy, ganando uno de estos galardones el año pasado.

La experiencia la llevó a hacer su casa productora en colaboración con el director puertorriqueño, Juan Agustín Márquez, la cual lleva por nombre “Té para tres Studios”. Es una compañía en la que se crea contenido para diferentes marcas.

“En mi casa productora, creo la idea, produzco el concepto y soy talento frente a la cámara. Es perfecto porque de todos los ángulos soy la creativa. Es bien bueno porque tengo el control de esa producción. Ahora mismo además de ser productora, soy animadora de televisión y   en vivo para eventos grandes, la mayoría en inglés. Esto de ser bilingüe ha sido súper importante para mí en este momento”, comenta.

De su trabajo, Montilla disfruta de contar historias, crear trabajos para otras personas, ser una empresaria y emprendedora, además de autoemplearse.

“No hay mejor cosa que ser tu jefa. Eso es lo que he hecho, en vez de estar concentrándome en lo difícil que puede ser. Porque aunque es una carrera que puede traer muchos obstáculos, a mí me gusta que la vida me rete, y superar esos obstáculos. Esto me empuja a ser mejor persona, me impulsa a conocer otras facetas de mí que no conocía”, enfatiza.

El éxito en el campo de la animación y la producción ha sido tanto que Montilla se siente plena y hasta ha dejado a un lado su sueño de actuar para dedicarse de lleno a una carrera que la mantiene activa todo el tiempo.

“Estudié actuación y teatro, me encanta y me apasiona, pero no tanto como lo que es ser presentadora y productora. Creo que cada cual debe aceptar cuáles son sus fuertes. Soy buena actriz, pero soy mejor presentadora, tanto de televisión como de eventos en vivo. Como productora, también soy buena y prefiero enfocar mis energías en proyectos que sé que van a sobresalir, que estar tratando en audiciones para ver si me dan el papel”, asegura.

Positiva y realista

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Aunque siempre se le ve con una amplia sonrisa, Montilla confiesa que también ha tenido sus momentos difíciles, pero ella no se ha dejado vencer por las adversidades porque es algo que no está en su personalidad.

Uno de esos grandes retos es su físico. Aunque es una mujer muy guapa, la realidad es que no es la latina que cumple con el “estereotipo” que tienen en mente los estadounidenses.

Recuerda que al principio de su carrera le decían que se pintara el pelo oscuro o que disminuyera el acento latino cuando hablaba inglés. Pero decidió mostrarse tal como es: una latina, nacida en Puerto Rico y nieta de un irlandés.

“Soy una rubia puertorriqueña y decidí romper estereotipos, porque fue lo que me tocó a mí. Este es el camino que me tocó. Siempre hay dos maneras de ver las cosas. Si me enfoco en los problemas y en que nadie sabe dónde encasillarme, entonces me ha traído problemas ser latina y rubia. Prefiero verlo como un área de oportunidad, porque no muchas latinas se ven como yo y muy pocas americanas se mueven y hablan con la sazón que como boricua tengo”, dice con firmeza.

Anhela su patria

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Estar lejos de su País ha sido el duro precio que Montilla ha tenido que pagar por cumplir su sueño. Aunque disfruta su vida en Los Ángeles, también comenta que no hay día que no recuerde con añoranza a los suyos y a su isla.

“Extraño todo de Puerto Rico. Extraño a mi gente, la humedad, el calor, los tostones, mi familia. Viví aquí toda la vida. Llevo 10 años en Los Ángeles, para llegar a Puerto Rico me toma casi un día. Estoy lejos y siento, especialmente cuando hay catástrofes naturales, como el huracán María, o cuando mis papás se enferman, esa distancia se agudiza y cala más profundo”, confiesa.

Por eso, siempre que puede regresa a su patria y disfruta al máximo su estadía junto a sus padres, hermanas, sobrinos y toda la familia extendida.

“Soy bien apegada a mi familia, pero gracias a las aplicaciones como WhatsApp y los textos, nos mantenemos en comunicación todo el tiempo”, concluye.

Créditos

Cabello y maquillaje: Eva Ruiz para Esteban Montes Haircare & Spa. 

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