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Una atrayente propuesta a la altura de la boda real

Un grupo de estudiantes de la Escuela Hotelera de San Juan, liderado por la chef instructora Kassandra De Jesús, dan su versión de lo que debe ser el bizcocho de bodas de Meghan Markle y el príncipe Harry
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En el bizcocho se incorporaron técnicas de espatulado rústico en glaseado real. (Foto: Joe Rubens)
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Desde tiempos inmemorables, las bodas se hacen con mucho estilo, personalidad y distinción. En esta celebración, cada detalle cuenta: desde la localización de la ceremonia hasta el bizcocho, el cual será-luego de los novios- el protagonista de la fiesta. Tan es así que tiene un lugar exclusivo y separado del resto en la recepción.

Tomando estas particularidades en cuenta, un grupo de estudiantes de la Escuela Hotelera de San Juan, liderado por la chef instructora Kassandra De Jesús, aceptaron el reto que les lanzó Magacín de realizar una propuesta para la tan esperada boda de Meghan Markle y el príncipe Harry.

Tras una larga investigación sobre el tema de la boda real, el grupo puso manos a la obra. ¿El resultado? Cinco días de trabajo. Más de dos días horneando. Y una experiencia gratificante.

No se trata de cualquier boda, es la boda real. Por eso, decidimos hacer un ponqué, que es el bizcocho tradicional que se usa en las bodas puertorriqueñas, incorporando el sabor de limón que eligieron los novios originalmente”, detalla De Jesús, quien cuenta con seis años de experiencia en la industria.

Inspirados en los sellos reales y elementos decorativos como la flor de lis para representar la realeza, los alumnos diseñaron un bizcocho de siete pisos, con una base de siete esferas que también fueron decoradas con los platos conmemorativos de la boda, diseñados por William Edwards como referencia.

El postre, en el que se incorporaron técnicas de espatulado rústico en glaseado real, mejor conocido como “Claire Ptak” (en honor a la pastelera seleccionada para confeccionar el bizcocho real), fue decorado utilizando “garden roses”, ranunculus, rosas blancas, hortensias, claveles rosados, zanahorias silvestres y detalles arquitectónicos en pasta laminada de goma, bañados en oro de 24 quilates comestible.

“Fue un trabajo en equipo entre estudiantes, colegas (chef Norma Torres y chef Noraima Ramos) y yo”, cuenta la profesora especializada en decoración de bizcochos. “Le presenté la idea a mi grupo de estudiantes nocturnos, y juntos trabajamos para diseñar y confeccionar un dulce representativo y literalmente a la altura de una boda real”, añade, mientras agradece al equipo de Double Cake de la Calle Loíza por la aportación de conocimientos en sus años de aprendizaje.

El objetivo principal del equipo fue diseñar un bizcocho moderno, que no fuese tradicional, como la personalidad de Megan y Harry. “Nos mantuvimos bastante minimalistas y con una receta que se ajuste a cualquier paladar: desde el más sencillo hasta el más exigente”, afirma.

Para un bizcocho a gran escala, como el prototipo de los estudiantes de la Escuela Hotelera, se deben utilizar 50 libras de harina, 50 libras de azúcar, 50 libras de mantequilla y más de 600 huevos. “Estamos hablando de un ponqué real, con glaseado real y ‘queen anglaise’. No se puede ser más real que eso”, destaca la pastelera.  

En la propuesta, trabajaron los estudiantes Kiria Galarza, Amarilys Rodríguez, Adriana Rodríguez, Maridelis Romero, Carlos Guzmán, Johan Claudio, Viviana Cruz y Diana Cordero.

La inspiración

Encontraron su musa en los sellos reales y elementos decorativos como la flor de lis para representar la realeza.

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