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Cuando ella es la mayor en una relación de pareja

La notoriedad que ha alcanzado la diferencia de edad entre el nuevo presidente de Francia Emmanuel Macron y su esposa Brigitte Trogneux, invita a una reflexión
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Brigitte Trogneux fue maestra de teatro en la secundaria y se conocieron cuando él tenía 15 años y ella tenía más de 40 años, y estaba casada y con hijos. (AP Photo/Thibault Camus)
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Lo primero: la crueldad. “Viejuca”. “Se le está cayendo la cara”. “Seguro tiene miles de cirugías”. “¿Cómo puede? Si podría ser su madre”. “En lugar de una primera dama, Francia hoy día tiene una primera abuela”. No repitamos las demás frases. No hace falta. Con esta mínima selección -vergonzosa de teclear- se resumen algunas de las reacciones globales a la aparición en la escena política internacional de Brigitte Trogneux, la esposa del recién electo presidente francés Emmanuel Macron. La historia ya la conocen. Fue contada con morbo y el mundo la siguió.  

Ella fue su maestra de teatro en la secundaria y se conocieron cuando él tenía 15 años y ella tenía más de 40 años, y estaba casada y con hijos. La distancia y el tiempo no lograron vencer el amor y años después se casaron, conformando un matrimonio sólido que hoy día se ha convertido en la imagen de una primera familia distinta en la Francia contemporánea y mundial. Distinta porque ella tiene 64 años y no se esfuerza por disimularlo y él, tiene 39 y su juventud y vitalidad son evidentes. Caminan como pareja en línea paralela, nunca ella tras él, ni viceversa. 

Aún así, y a pesar del violento escrutinio público del que han sido objeto, Macron ganó la elección haciendo campaña siempre de la mano de su esposa, construyendo un mundo con sus acciones que aún no existe.  

Lo segundo: la doble vara

De esto también se ha hablado bastante. El predecesor de Macron, François Hollande es 18 años mayor que su actual y tercera esposa Julie Gayet; el presidente estadounidense Donald Trump es 23 años mayor que su también actual y tercera esposa Melania Trump. Y podríamos dedicar este artículo a enumerar la larga lista de parejas tanto en las esferas de poder como en la sociedad en general, que se componen de hombres mayores y mujeres décadas más jóvenes. Todo ello se asume con normalidad y, en muchos casos, es incluso deseable para algunas familias que consideran que un hombre mayor es un mejor partido para una muchacha joven. 

La reacción es visceral y diametralmente opuesta si se trata de una mujer mayor al lado de un hombre más joven y mucho más si esa pareja adquiere notoriedad internacional. Macron es 24 años menor que su esposa y al mundo -salvo contadas excepciones- pareciera haberle provocado un cortocircuito este dato. 

Comencemos por la raíz. Pues son muchas las estructuras sociales y concepciones de mundo que una pareja con este perfil desafía. Por un lado, esta pareja transgrede el rol impuesto por la sociedad a la mujer a lo largo de la historia. Brigitte Trogneux -quien ya ha sido madre- no ha entrado a su matrimonio con Macron para darle hijos, ha entrado para darse a sí misma. 

Por otro lado, vemos a una mujer que no busca  un salvador, alguien que la mantenga o que le de un lugar en el mundo. Ya ella había construido el suyo, cuando él apenas se estaba convirtiendo en un adulto. 

“De la mujer aún se espera que al involucrarse en una relación de pareja tenga la posibilidad de reproducción y que, de convertirse en madre, tenga la opción de dedicarse al cuidado exclusivo de la prole. A muchos se les olvida que las manifestaciones sexuales no sólo ocurren para la reproducción... Para el presidente Trump, su matrimonio con Melania es señal de su éxito y prueba de su 'hombría' mientras que el matrimonio del presidente Macron con Brigitte es visto como extraño”, apunta la doctora Carmen G. Valcárcel-Mercado, médica y sexóloga clínica.  

Luego, está el asunto de que ella era su profesora, tema romantizado en la literatura universal y en el cine, con infinidad de reproducciones de la Lolita de Vladimir Nabokov, en las que es bien visto y hasta celebrado el que una jovencita a punto de convertirse en mujer, seduzca y se deje seducir por un hombre décadas mayor. Más allá de juzgar si esto es prudente o no, lo innegable es que la doble vara vuelve a ser evidente cuando cambia el género pero no las circunstancias. 

Las canas de George Clooney

Añadamos a esto, un factor importantísimo. La sociedad contemporánea no le perdona a la mujer, el “pecado de envejecer”. Una mujer mayor queda erradicada de los discursos en torno a la sexualidad, queda ridiculizada con epítetos como “cougar” y en sociedades como en la India, las viudas suelen pertenecer a los grupos de personas que más pobreza y hambre experimentan. Pierden su lugar en el mundo. Son tratadas como desechos, y la palabra -tristemente- no exagera. 

“Si esa relación se da durante la vejez, es aún mas controversial, en especial si esa mujer tiene hijos adultos. Muchas veces surge la idea de que la pareja más joven está ahí para explotar y apropiarse de los recursos de la dama. Lamentablemente a veces es así pero de igual forma esa situación se dá en los caballeros”, anota la Dra. Valcárcel Mercado para quien esto también tiene implicaciones directas en la sexualidad femenina. 

“Las ideas de la sociedad de hasta cuándo una dama debe tener relaciones sexuales se mezclan con la idea de la menopausia. La menopausia se convierte en el punto de definición de una vida sexual plena vs. una vida de cuidar a otros”, explica con relación a las raíces de estas nociones, que naturalmente, no reflejan la experiencia de infinidad de mujeres. De hecho, no es hasta ahora, que una serie de televisión aborda este tema en los Estados Unidos de manera abierta y directa como en “Grace and Frankie”; de Netflix en la que dos amigas de más de 70 años redescubren su independencia y sexualidad. 

Cuando George Clooney se hizo famoso, todo el mundo deliraba por sus canas. Como ocurrió con él, ocurre con todos -o casi todos-. Al hombre le está permitido envejecer e historias como éstas lo confirman. Lo vemos en el mundo del espectáculo, donde figuras como Madonna o Jennifer López han tenido novios mucho más jóvenes que ellas y, si bien han sido objeto de críticas por ello, la hostilidad en los comentarios ha sido menor porque ambas (J.Lo en particular) lucen -conforme a la obsesión americana con la eterna juventud- absolutamente juveniles. Pero Brigitte Trogneux, sonríe y su cara se llena de arrugas, vemos el paso del tiempo en su mirada y confirmamos su libertad. 

A la sociedad, estas cosas, le trastocan sus cimientos.        “Hay una doble vara en todo sentido. Las culturas, las religiones, los gobiernos lo han creado. Han hecho como dos mundos y escalas de valores diferentes para el hombre y la mujer”, observa el psicólogo y sexólogo, Dr. José Pando, quien en su práctica se ha topado con hombres que encuentran en mujeres mayores que ellos, una figura no necesariamente maternal como se derivaría del pensamiento de Freud, sino con mujeres completas que no le exigen que las salven de nada. 

Pando ha visto la tendencia surgir y la atribuye a varios factores. Principalmente, a la entrada de la mujer al mundo del trabajo y su posibilidad de no depender de un hombre para subsistir, hecho que ha redundado en una mayor apropiación de sí mismas, de la posibilidad de elegir y del cambio de paradigma.  

“Mientras más autosuficiente es la mujer, menos cosas tiene que aguantar”, destaca al hacer referencia a la apropiación de la sexualidad femenina. “Recibo hombres que se aterrorizan de no poder cumplir con las exigencias de mujeres que ya no se quedan calladas como antes”, ilustra acerca de este cambio de paradigma que también requiere un cambio de mentalidad en los hombres, muchos de ellos, acostumbrados a mujeres que -conforme a la sociedad patriarcal- no se apropiaban de su sexualidad, porque era impensable que les perteneciera. 

Otro factor que ha observado es la aparición de muchas más mujeres divorciadas, independientes y claras respecto a lo que buscan en una pareja. 

Es claro que el mundo ha evolucionado y que hay transformaciones sociales imparables. También lo es que, una mujer independiente se asumirá como dueña de su vida y exigirá mucho más de ésta. La grieta ya fue abierta”. 

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