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5 “pecados” que pueden arruinar tu relación

Las siguientes instrucciones garantizan un destino desastroso en tu pareja
  • Por GDA / La Nación
  • 08 SEP. 2017 - 10:03 AM
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Pecado 1: Querer cambiar al otro. Tal vez lo mismo que te enamoró al principio, luego de años de convivencia te resulte irritante. O quizás hayas visto desde el principio que eso no te gustaba pero hayas pensado que a tu lado y por influjo de tu amor iba a cambiarlo. Y si no lo cambia, es que no te quiere, que no le importas, que no te valora ni considera.

Pecado 2: Me lo hace a mí. Cuando tienes la convicción de que todo lo que hace lo hace a propósito; que eres el centro y el objetivo de su conducta y su inconducta, que es egoísta y no te quiere, no le importas, no te valora ni considera como persona.

Pecado 3: Deshojar la margarita. Es una consecuencia del pecado anterior que te hace evaluar y medir cada paso y cada conducta del otro como prueba de su amor o desamor. Este pecado tiene la virtud de hacer desaparecer al otro en su individualidad, deja de ser una persona, un otro, y pasa a ser solo un espejo de tu propia valoración o de la medida de su amor por ti.

Pecado 4: Tiene que saber. A estas alturas, ¿cómo no sabe lo que quiero o lo que no quiero? No hace falta decirlo, lo tiene que saber. Y si no lo hace es porque no le da la gana, porque no te quiere, no le importas, no te valora ni considera como persona.

Pecado 5: Monovisión o mirada tuerta. Ver solo lo que falta, lo que no está bien, señalar y hacer crecer las hilachas de frustración hasta que cubren y oscurecen todo y ya no ves lo que hay. Y viendo solo lo que no hay te asegura que no te quiere, no le importas, no te valora ni considera como persona.

Tres grandes esperanzas

Esperanza 1: que puedan hablar. No conversar es facilísimo, he aquí algunas maneras que garantizan un éxito seguro:

1.- Hablar en un idioma estéril: el de la crítica, el reclamo y la acusación.

2.- Atribuirle al otro toda la culpa de lo que está mal.

3.- Descargar rabia y frustración creyendo que es una oferta de conversación.

4.- Golpear con la palabra, con el tono, el modo o el momento,

5.- Arrinconar, sorprender y herir.

6.- Derramar ofensas de manera reactiva y ofensiva

7.- Enunciar con énfasis lo que se DEBE hacer, lo que es NORMAL, en lugar de decir claramente y de buena manera cuáles son tus necesidades, qué esperas o te hace falta.

Consecuencia: Si no se puede hablar es que no te quiere, que no le importas, que no te valora ni considera como persona.
Cualquiera de estas tácticas asegura que lo que dices no será escuchado ni atendido, con el logro adicional de que será vivido como un ataque, la conversación será imposible porque tus declaraciones de guerra forzarán al otro a defenderse, contra atacar o huir, te aseguras que la tentación de hablar ni se le cruce.

Esperanza 2: que haya el mismo romanticismo o erotismo de los comienzos. Si se fue opacando, si no te busca del mismo modo, si no te mira como antes, es que no te quiere, que no le importas, que no te valora ni considera. O pero aún, que hay otra persona.

Esperanza 3: que te confirme que sos persona valiosa, con lo cual el otro le da sentido a tu vida, un sentido que no pareces poder encontrar por tus propios medios. Obviamente, si no te confirma es que no te quiere, que no le importás, que no te valora ni te considera como persona.

Cualquiera de estas instrucciones te llenarán de tanta frustración, rabia y resentimiento que encararás al otro con rencor que el desastre está ahí nomás y será insalvable.

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