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Antes de alzar vuelo

Cómo abordar a tu pareja acerca del deseo de irte del país
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Profesionales de la psicología y la consejería entrevistadas recomiendan que establezcas comunicación desde que sientes la inquietud de irte. (Archivo)
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Irse del país para encontrar una oportunidad de empleo ha dejado de ser una alternativa para convertirse en prácticamente una obligación en la vida de algunas personas. Hay quienes, cansados de buscar opciones laborales aquí, simplemente no ven otra opción que dejar atrás la patria y aventurarse a explorar su suerte en el extranjero.

Cuando esta idea se presenta, puedes empezar a buscar información sobre puestos de trabajo y nuevos lugares donde vivir. Pero, ¿qué pasa cuando tienes pareja o incluso hijos? ¿Desde cuándo empiezas a hablarles del tema? ¿Cómo?

Profesionales de la psicología y la consejería entrevistadas recomiendan que establezcas comunicación desde que sientes la inquietud de irte o incluso no esperar a que este momento llegue, sino plantearlo como un tema para conocer más a tu pareja y saber su opinión acerca de este posible escenario.

“Cuando se vive en pareja, y se quiere seguir viviendo en pareja, hay que saber que las decisiones no deben tomarse de manera unilateral. No es lo mismo tomar una decisión en consenso a anunciarla a tu pareja. Son dos cosas muy distintas”, explica Mary Ann Martínez, consejera profesional.

Precisamente, destaca que a menudo las discusiones de pareja no son debido a lo que se comunica sino a cómo y con qué actitud se dicen las cosas.

 “Si cuando vas a hablar la actitud es de ya lo decidí, puede surgir el resentimiento. No necesariamente porque la otra persona no esté dispuesta a irse, sino porque se siente excluida”, indica Martínez.

 Para hablar sobre temas que implican toma de decisiones, lo mejor es tener la apertura de consultar con el otro y escuchar sus inquietudes, opiniones y preocupaciones con respeto y empatía. También es fundamental saber que no necesariamente el plan tiene que llevarse a cabo exactamente como lo pensaste, pues podría ser necesario negociar algunos aspectos o evaluar otras alternativas.

 Debes tener en cuenta que estar en una relación supone considerar también el bienestar de quien comparte contigo, así es que para realizar un cambio de esta magnitud ambos deben sentir que tienen algo que ganar individualmente y como equipo.

¿Alguna vez se te ha ocurrido irte de Puerto Rico para progresar? ¿Te visualizas viviendo fuera de la Isla? ¿Qué piensas de las parejas que se van? Esas son algunas preguntas que pueden servir para iniciar el diálogo.

La doctora Caroline Rodríguez Mercado, psicóloga, aconseja aprovechar un momento refrescante para traer la conversación en un tono espontáneo o al menos evitar hablar sobre algo tan importante cuando hay tensión o una discusión sobre otro tema.

“Las emociones interrumpen la capacidad de las personas para responder de manera racional”, detalla la psicóloga, al recomendar usar un tono entusiasta para conversar gradualmente con tu pareja.

Los procesos de cambio pueden provocar ansiedad, miedo, frustración, coraje y otras emociones. Una buena manera de manejar apropiadamente estas emociones es la planificación. Cuando las personas sienten que se les ha tomado en cuenta y las decisiones son acuerdos bien fundamentados todo fluye mejor.

 La doctora Nashaly Rivera Nieves, psicóloga clínica, opina que a menudo cuando la pareja está enfrentando una situación económica difícil ambos, por separado, pueden considerar la mudanza como una alternativa para progresar.

“Casi siempre, cuando la persona tiene una familia, quiere hacer el cambio para que todos estén mejor. Pocos deciden irse de manera individual para abandonar el hogar o su relación”, destaca. “Lo que puede traer problemas es ocultar información o engañar a la otra parte”.

 Emociones y tensiones. Mudarse, aunque es una opción que resulta para muchas personas, no es una panacea. Tampoco se puede pretender que la decisión de emigrar esté libre de emociones y problemas.

Cuando, por ejemplo, un solo miembro de la pareja tiene que irse antes que su pareja o el resto de la familia, la distancia puede convertirse en un estresor. Además, si hay tensiones sobre el tema económico afectando a la unión, una separación prolongada podría convertirse en un arma de doble filo.

Entre las situaciones más comunes que pueden aflorar durante un proceso de cambio de residencia, Martínez menciona la adaptación, tanto a nivel individual como en la dinámica de pareja.

“Si siempre han vivido con familia y amistades cerca, una vez salgan de ese contexto podrían surgir cambios”, dice la consejera. Mientras, la doctora Rodríguez menciona que, de acuerdo a su experiencia en terapia de parejas, hay quienes valoran tanto tener cercanía con amigos o familiares que no pueden negociar la distancia y esto se convierte en un reto muy difícil para mantener la unión fuera de la Isla, si no se pueden crear nuevas redes de apoyo.

 Por lo anterior, las entrevistadas recomiendan considerar la alternativa de mudarse a un lugar donde la pareja tenga algún vínculo o procurar encontrar grupos donde puedan hacer nuevas amistades y cultivar sus intereses. Identificar clubes de deportes, iglesias o espacios donde practicar pasatiempos suele beneficiar el proceso.

Es importante saber que mientras más saludable esté la relación, mejores son las probabilidades de manejar cualquier dilema en el camino.

Asimismo, Rodríguez aconseja a ser consciente de que cada persona maneja los cambios de forma distinta. Si conoces a tu pareja, puedes anticipar su manera de reaccionar y buscar formas de ser un apoyo, y viceversa.

 “Un acercamiento idóneo sería expresar, por ejemplo: si me ves irritado, tenso o reacciono contra ti, quiero que sepas que no es mi intención. Dame un espacio y todo estará bien”. O también puedes decir: vamos a ayudarnos en este proceso, qué puedo hacer para hacer esto más fácil para ti o estoy contigo, somos un equipo”, señala Rodríguez.

Pero, ¿qué haces si tu propuesta para emigrar no es bien recibida? Rivera opina que en ocasiones el rechazo puede responder a falta de información o a que la otra persona necesita un tiempo para asimilar lo que conllevaría la propuesta. Recomienda, por lo tanto, que en la medida de lo posible se presente la situación con tiempo suficiente y no esperar a que la situación laboral, económica u otro motivo promueva la prisa.

“Esto no debe, de ninguna manera, tomar por sorpresa a tu pareja porque eso significa que no hubo comunicación desde el principio. Comunicación no es anunciar lo que vas a hacer, es consultar. Habla con tu pareja desde que consideras la posibilidad”, explica Martínez.

Si de todos modos no es posible conciliar los deseos de ambos, siempre existe la posibilidad de buscar un mediador que pueda ayudarlos a ver otras alternativas o mejorar la comunicación para explorar si es posible lograr algún acuerdo. “Cuando usted tiene una pareja que se niega completamente a la posibilidad de moverse y para usted eso no es una opción, entonces hay otras decisiones que tomar porque nadie puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Deben decidir si quieren estar juntos, porque una decisión no puede excluir la otra”, puntualiza Martínez.

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