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Así lo viví: Jamás imaginó que al llegar a Panamá daría un salto al amor

Jessica Pazos cuenta cómo conoció el amor en el país centroamericano
  • Por Jessica Pazos/ Especial para Magacín
  • 25 JUN. 2017
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(Suministrada)
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En febrero de 2008 me mudé de Puerto Rico a Panamá contratada por la marca Red Bull para trabajar como su gerente de comunicaciones para Centro América y el Caribe. Como practico el deporte del paracaidismo, una de las primeras cosas que hice cuando llegué fue buscar una zona de saltos en el país canalero, y a los pocos meses, ya estaba saltando y conociendo a la comunidad de paracaidistas de Panamá.

Mi llegada al centro de saltos coincidió con un gran festival de paracaidismo al que acudieron muchas personas para hacer su primer salto. Uno de ellos fue David Endara, un joven panameño que llegó acompañado de su amigo Rodolfo listo para hacer su primer salto tándem. Como yo había manejando eventos de paracaidismo en Puerto Rico, me ofrecí a ayudar a los organizadores del festival haciendo el ‘manifest’ durante la actividad. La persona que hace esta tarea mantiene la lista de pasajeros por vuelo y procura que todos los que saltan firmen su relevo de responsabilidad. Así es que, claro está, llené el relevo de responsabilidad de David antes de que él hiciera su salto.

Algunos meses después, aquel mismo muchacho, entusiasmado con el deporte del paracaidismo tras su salto tándem, fue a la zona de saltos dispuesto a tomar el curso de caída libre y poder saltar solo desde un avión. Yo realmente no me acordaba de la ocasión en que le llené sus papeles para el salto tándem, pero él me recordaba con claridad.

Mis amigos Eloy y Mario, quienes fueron sus instructores de salto, me pidieron que le enseñara la maniobra de “Parachute Landing Fall” o PLF, la posición ideal para caer cuando se aterriza indebidamente en paracaídas. Con mucho gusto le enseñé la maniobra y fue entonces que me interesé por él.

Ese mismo día, al concluir la jornada de saltos, fuimos a comer en grupo. Como yo no había llevado auto, David y su hermano, quien lo acompañó a la zona de salto, me llevaron a mi casa, que quedaba muy cerca de la de ellos.

Durante las semanas siguientes me ofrecí a ayudarlo con su aprendizaje teórico y aproveché para hacer un repaso del curso de empaque de paracaídas que él tenía que tomar para su certificación. Nos vimos muchas veces durante esas semanas. Me gustaba, pero no estaba convencida...

Al poco tiempo organicé una fiesta en mi apartamento y, claro está, lo invité a él y a otros amigos paracaidistas. Nos divertimos muchísimo y conversamos de todo un poco. Hablamos de una de nuestras grandes pasiones: la aviación. Para aquella época él trabajaba para una línea aérea y me confesó que me había visto en el aeropuerto, donde él trabajaba, en un evento de aviones que organicé. ¡Esto fue antes de que él hiciera su primer salto tándem! O sea, las primeras tres veces que coincidimos fue alrededor de aviones.

Continuamos viéndonos a medida que pasaban las semanas. Nos reuníamos para ver vídeos de paracaidismo o para ir a la zona de salto. Lo ayudé a escoger los colores de su traje de paracaidismo y a comprar algunos de los accesorios.

Finalmente, organicé una cena de ‘Thanksgiving’ en mi casa con algunos amigos y lo invité. Al terminar la cena los amigos se fueron yendo poco a poco y solo quedó él para “ayudarme a recoger”. Esa noche nos besamos por primera vez.

A partir de ese momento hemos sido inseparables. Nos casamos en 2013 y a la fecha tenemos tres hijas: María Stella, Belén y Loreto. El nombre de esta última es en honor a la Virgen de Loreto, patrona de los aviadores, ya que fue la aviación y el paracaidismo lo que nos unió. Hoy, además de esposos, somos socios en nuestro negocio de consultoría de comunicación. Gracias a David, la aviación y el paracaidismo hice de Panamá mi hogar.

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