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No te dejes caer

Aunque las situaciones de estrés que enfrentamos a diario en la calle debido a las consecuencias del huracán repercuten en las relaciones en casa, no es momento de deprimirse
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Después del destructor embate de María, nada ha vuelto a la normalidad en Puerto Rico. Todavía miles de personas en el interior de la isla continúan incomunicadas o les falta lo más básico: un techo, comida y agua potable. Mientras que la gran mayoría sigue sin electricidad y agua, con todas las incomodidades que eso acarrea. Además, salir a la calle se ha convertido en una prueba de paciencia debido a los tapones a todas horas.

Una situación que nos ha trastocado la vida y que abona al aumento de malhumor, tensión o mucho estrés y que ya comienza a tener sus efectos en el diario vivir de casi todos. 

“Todo esto pasa porque lo que era la estructura y el orden que uno tenía para hacer la vida diaria está fuera de control. En cortísimo tiempo hemos tenido que adaptarnos a un nuevo orden y eso afecta el ánimo”, explica la psicóloga clínica Thalía Cuadrado.

En ese sentido, señala que en términos generales muchos no estamos en disposición  de ser pacientes y tolerantes cuando realmente este es el momento en que más paciencia y más tolerancia debemos tener. “Por otro lado, creo el trauma o el shock psicológico que todos tenemos no se ha trabajado. Aquí se habla de (la falta de) agua, luz y de  alimentos, de las cosas más básicas. Y eso está bien, porque si alguien no ha comido, no puede trabajar con un shock”, expone Cuadrado, aunque  resalta que ese choque con la realidad que se vive hace que mucha gente se quede paralizada o haga todo lo contrario, se comporte de manera muy impulsiva. 

En ambos casos, agrega la psicóloga, se puede convertir en un problema, tanto para la persona como para los que están a su alrededor. Por eso cree que esos dos tipos de comportamientos pueden causar que estemos  respondiendo de forma inadecuada, cuando normalmente no somos así, teniendo “mecha corta”, poca tolerancia y variaciones en el ánimo. 

“De la lista de cosas que teníamos para hacer también hemos tenido que posponer muchas de ellas porque, precisamente, muchas  dependen de la vida que teníamos antes del huracán. Es sentir de sopetón que la vida que uno tenía anteriormente, de cierta comodidad y orden, en la que uno se sentía más o menos bien, ya no está y eso es una  pérdida bien grande. Así que ahora estamos trabajando con esa pérdida, con desapego, separación, muchas veces de cosas materiales, otras de personas o seres queridos, del estilo de vida… y todo eso crea una fluctuación en el ánimo muy grande”, analiza la psicóloga. 

Para algunos, la situación también ha incidido en sus relaciones de pareja debido a las tensiones acumuladas. Sin embargo,  Cuadrado cree que no tener luz “o la falta de esto o aquello”, no debería ser motivo de discusiones o separaciones.

“Mi impresión es que, si eso pasa el problema existía desde antes y la situación por la que pasamos ahora ha venido a añadir una cosa más para la separación. Estaban hartos desde antes, lo que pasa es que María ha sido como la ‘cherry’ del bizcocho para muchas situaciones, no solamente del colectivo o de las parejas, de la vida en general y hasta del gobierno”, afirma la psicóloga, quien cree que el huracán ha ayudado a quitar muchas vendas.

“Y cuando tú quitas las vendas, te encuentras con cosas que no habías querido ver. Eso pasa con las parejas, con las amistades, con casi todo en la vida. Son cosas que chocan y se ven más claramente en momentos como los que estamos pasando”, agrega Cuadrado.

Cómo salir adelante

No hay una receta colectiva para salir de esta situación anímica, señala Cuadrado. Pero individualmente cada uno puede hacer algo para remediarla. 

“Todas aquellas fortalezas que individualmente hemos ido desarrollando a través de la vida, por las experiencias que hemos tenido, hay que ponerlas en práctica”, recomienda la psicóloga al señalar que casi siempre, ante situaciones muy difíciles, las personas siempre han sido capaces de transformarse y cambiar. 

Por eso cree que esas fortalezas también nos dan la convicción de que “esto no es el final, de que este es un shock momentáneo y que vamos a poder rehacer otro estilo de vida”. Es saber, agrega  Cuadrado, que esas fortalezas nos dicen que tenemos que tener calma porque si solo sacamos las debilidades -como quejarnos todo el tiempo o “convertirnos en la típica persona que parece que María solo le pasó a ella”-, no vamos a llegar a ningún lado.   De la misma forma, enfatiza que la depresión no puede ser la respuesta en este momento.

“No lo puedes permitir. Tienes que correr, brincar o llorar… Lo importante es mover esa energía porque si entras en depresión en este momento nadie va a ser capaz de sacarte  porque nos sentimos mal casi todos. Unos bregamos de una manera y otros de otra, pero nos sentimos mal casi todos. Por eso ahora no tenemos tiempo para deprimirnos”, exhorta Cuadrado, aunque resalta que no está diciendo que suprimas tus emociones.

“Pero te digo que puedes estar triste, que llores cuando quieras, pero que por ejemplo, te pongas a hacer algo en lo que no necesites la electricidad porque es la única forma de seguir hacia adelante”, recomienda la psicóloga, tras enfatizar que “gente estancada por las esquinas llorando no ayuda a nadie”.

Lo que puedes hacer

En momentos en los que nos faltan muchos servicios básicos, Cuadrado enfatiza en la importancia de entender que “todos estamos en el mismo bote” y tenemos que tener una mirada hacia las personas que tienen más necesidades y ayudarlas. También es importante que:

- Uses la sonrisa.  “Debemos hacer el esfuerzo de sonreír, de dar los buenos días y las buenas tardes, porque eso nos da la sensación de que estamos juntos, en comunidad, y que vamos hacia adelante porque todos vamos a hacer el poquito que no toca para lograrlo”, recomienda Cuadrado, mientras resalta la importancia de sentir el calor del otro.

- No pierdas el humor,  “el buen humor sana y nos mantiene saludable mentalmente”.

- Es el momento de ser solidarios y, a menos que sea una falta de respeto muy grande de alguien cercano, es momento de perdonar. “Ahora mismo darle importancia excesiva al comportamiento del otro –a menos que sea abusivo-, realmente no nos lleva a ningún sitio”, aconseja Cuadrado. 

- Todos tenemos una reserva de energía, de fortaleza, de acción y de creatividad. Este es el momento de sacarlas y ponerlas en práctica. “Pero sacar la peor parte  en momentos como estos, no es lo aconsejable”, agrega la psicóloga. 

- Debemos tener la convicción de que este no es el final, estamos pasando por un shock y esto va a pasar y saldremos más fortalecidos.

- Es momento de ser solidario; busca la forma de ayudar, de ser voluntario con alguna institución en la que puedas ser útil. Quejarte o estancarte no te ayudará en nada.  

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