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Crece le tendencia de parejas que prefieren casarse a solas

El “elopement”, o boda pequeña, se ha popularizado entre los enamorados que buscan menos gastos y más experiencias
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Brooke Richard y Jamie Escudero, de Ohio, tuvieron su ceremonia en el balcón del segundo piso del restaurante Asere. Luego de recién casados, se tomaron más fotos en las esculturas de los aguacates y dentro de la Placita de Santurce. (Foto HaroldCamilo)
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Cada vez son más frecuentes las historias de parejas que, evitando o evadiendo el gasto de dinero y energía en celebraciones pomposas, deciden casarse en una ceremonia privada donde solo los acompañan el celebrante, alguien que documente el momento para sus memorias y la persona que les ayudó a coordinar. Invierten para tener una experiencia inolvidable.

Para ello suelen buscar un lugar paradisíaco donde sellar su amor. Entre esas opciones de ensueño, Puerto Rico se destaca por sus variados paisajes, sus playas y la conveniencia de poder celebrar en cualquier período del año. Este tipo de boda conocido como ‘elope’ o ‘elopement’ atrae a figuras públicas. Incluso el hoy gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, y su actual esposa, Beatriz, se casaron sin presencia de familiares en Baton Rouge, New Orleans, antes de este ser primer ejecutivo del país. Sin embargo, cada vez más parejas de todo tipo de trasfondo optan por hacer ‘elopement’.

Pao-Pei Irizarry, coordinadora de bodas que cuenta con 34 años de experiencia, asegura que estas bodas se han hecho cada vez más comunes en Puerto Rico, donde antes de que el huracán María arrasara con la flora y gran parte de la infraestructura en septiembre pasado, coordinaba entre 20 y 25 casamientos de este tipo.

“Por lo general son parejas heterosexuales con una buena posición económica, de los Estados Unidos, aunque en una ocasión tuve una pareja que ella era africana y él chicano (mejicano criado en Chicago), y también hice una de japoneses. El 98% están en segundas o terceras nupcias, saben lo que quieren, por lo general están bien estables económicamente, se lo gastan todo en un buen anillo, un bien viaje y disfrutar”, apuntó. 

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Brooke Richard y Jamie Escudero, de descendencia puertorriqueña, residen en Cincinnati, Ohio. Ambos querían que su ceremonia fuera en un lugar con historia pero diferente. El día de la boda, tuvieron su “first look” frente a la Iglesia San José y luego fotos familiares y de pareja en el Viejo San Juan. Celebraron su ceremonia en el balcón del segundo piso del restaurante Asere y, luego de recién casados, se tomaron fotos en las esculturas de los aguacates y dentro de la Placita de Santurce. CRÉDITOS Wedding Planner & Officiant Lcda. Ana María Hernández Martí Venue Asere Bouquet STEM Events Fotógrafo Harold Camilo

Por su parte la fotógrafa especializada en bodas de destino Marisol Pesquera, quien lleva unos tres años ejerciendo la profesión, describió a Puerto Rico como un destino ideal para este tipo de celebración.

“Puerto Rico es un ‘venue’ que a diferencia de otros países o estados, tenemos bodas a través de todo el año debido a nuestro clima, y eso es un beneficio para nosotros. Inclusive durante (la crisis causada por) el paso de María, las bodas continuaron. Documenté bodas ya en noviembre y diciembre. Algunos (clientes) se fueron (a casar a otros destinos), pero otros decidieron continuar su boda en Puerto Rico”, atestiguó la fotógrafa de Lucky You Weddings.

Pesquera ha observado que “el cliente de ‘elopement’ tiende a ser de entre los 27 a 35 años, son parejas jóvenes, profesionales pero que de repente no están tan interesados en lo que conlleva hacer una boda grande de miles de dólares y prefieren escoger un ‘location’ tropical, diferente a lo que ellos están acostumbrados en su país o estado, y casarse en privado y compartir con su pareja, celebrar esa unión y que eso sea el centro, ellos dos”.

Irizarry explicó que la logística para estas bodas es bastante sencilla. “Me llaman tres o cuatro meses antes. A la novia le pido que me envíe fotos de cómo va a ser su traje, fotos de ellos (de ambos) para captar su esencia, necesito verles la cara para darle una cara a esa boda… qué flores le gustan, qué colores… Les hago ciertas preguntas: si quieren música, si quieren que sea romántica”, enumera la coordinadora. Con esos detalles coordina la ambientación, el ramo de la novia, contrata expertos en fotografía y ordena un bizcocho de bodas “pequeñito”.

Agregó que ya tiene arreglos con ciertos hoteles como el Hotel San Juan, en la capital, que le ofrecen a la pareja un paquete especial para el tipo de celebración. “Podríamos acercarnos al mar y allí se casan ello solos, se toman buenas fotos porque están bien dirigidos a tener muy buenas fotos de ese momento, y después se selecciona un restaurante y se les prepara una buena mesa, con flores y un bizcochito en miniatura hermoso, y se les prepara un sitio privado y exclusivo para ellos”, describió.

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Nicole Romero y Jacob Falk realizaron su “elopement¨ en Puerto Rico por la ricura del clima tropical. Organizado por Marisol Pesquera de Lucky Weddings, seleccionaron la Hacienda Siesta Alegre en Rio Grande para celebrar su ceremonia ante un grupo muy pequeño de amigos y familiares y luego, tuvieron una cena en un restaurante.

La playa suele ser el escenario ideal para la mayoría, típicamente en la zona metropolitana de San Juan, pero también en otras más remotas como en el oeste o en islas y cayos. El Yunque es otro lugar escogido.

“Me tocó uno en El Yunque que fue precioso. Los otros han sido en la playa en la zona metro, Piñones y en Isla Verde”, recordó por su parte Pesquera.

La fotógrafa destacó que estas uniones íntimas suelen ser muy emotivas. “Se destaca la sencillez, pero ‘attention to detail’ (atención al detalle). Estas parejas son sencillas, pero demuestran un amor hacia ellos impresionante. La unión en El Yunque… se me salieron las lágrimas. Es algo tan sencillo que tienen tiempo para elaborar en sus fotos. Se toman de su tiempo, escriben palabras muy bonitas, tiene tiempo para demostrar lo que sienten el uno por el otro”, resaltó.

En cuanto a la logística y los trámites legales, Irizarry enfatizó la importancia de contratar a alguien con experiencia en coordinación de estos eventos, que se asegure de que no falte ningún detalle que arruine el momento. Los certificados de salud no pueden tener más de diez días de expedidos y si van a residir en Puerto Rico la ley obliga a hacerse exámenes de enfermedades venéreas (VDRL) antes del enlace matrimonial, que de dar algún positivo alertarán al Departamento de Salud. De lo contrario, solo deben tramitar un afidávit que indique su lugar de residencia, el motivo de la visita a Puerto Rico y que no permanecerán como residentes. Es indispensable que el documento tenga el sello de notaría del estado o County Clerk Stamp. 
Una vez los novios del exterior llegan al país, deben visitar el Registro Demográfico para culminar el trámite y unos diez días luego de la ceremonia, se les envía el certificado de matrimonio original a su dirección fuera de Puerto Rico.

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